El clean look dominó durante los últimos años. Livings perfectos en tonos nude, looks limpios, prolijos e impecables en colores neutros. Makeup que buscaba una piel natural, brillo sin exagerar, uñas clásicas y el pelo recogido y con gel. Todo parecía perfecto: había una estética muy definida y, de alguna manera, todas terminábamos mirando el mismo tablero de Pinterest.
Pero, como todo, ese ciclo también empieza a cambiar. Si bien este 2026 el color elegido por Pantone fue el blanco roto, el reinado de los neutros empieza a compartir escena con una paleta mucho más amplia y, sobre todo, más colorida.
La era de los colores

En los últimos tiempos empezamos a ver un cambio que va mucho más allá de la ropa. En decoración, por ejemplo, volvieron a ganar espacio los objetos con historia, la deco vintage y esas piezas que no necesariamente parecen salidas de un mismo catálogo. La moda siguió ese rumbo y aparecieron prendas más originales, ropa heredada que vuelve a resignificarse y una búsqueda por incorporar elementos con más personalidad.
Esa necesidad de salir de lo uniforme también empezó a verse en las semanas de la moda, que desde el año pasado vienen mostrando una relación cada vez más fuerte con el color. Primero fueron los pasteles, más fáciles de incorporar y todavía cercanos a esa estética suave que veníamos viendo. Ahora, el street style —ese verdadero termómetro de las tendencias que bajan de la pasarela para verse en la calle— empieza a mostrar una apuesta mucho más marcada: colores intensos, combinaciones inesperadas, texturas y una manera más libre de mezclar tonos.
Ya no hablamos solamente del butter yellow que se instaló el verano pasado como uno de los colores elegidos de la temporada y que, por su tonalidad suave, funcionó casi como un nuevo neutro. Esta vez, la propuesta va un poco más allá.
En Copenhague, donde el street style tiene un peso enorme dentro del circuito de la moda, vimos cómo el azul, en sus distintas variantes, empezó a aparecer en una gran cantidad de looks. Y ahora, en Nueva York, durante la Semana de la Moda que se realizó del 10 al 15 de septiembre, apareció una tendencia que podemos empezar a incorporar en Argentina: las carteras de colores.
Naranja, fucsia, rojo, verde, azul y amarillo. Tonos vibrantes, con mucha presencia, que llegan al armario para darle una vuelta a esos looks más neutros que tenemos incorporados y sumar un punto de color sin necesidad de cambiar todo el conjunto.
Cómo llevar las carteras de colores




Lo interesante de esta tendencia es que, aunque los colores sean fuertes y tengan mucha personalidad, se pueden incorporar sobre la base que ya tenemos. No hace falta deshacerse de las prendas neutras: siguen siendo clásicos que funcionan y que probablemente vas a usar durante años. La diferencia está en sumar ese elemento que pueda cambiar por completo un look conocido.
Por ejemplo, si tenés un conjunto sastrero en beige claro, podés jugar con una remera con estampa o de un color llamativo y sumar una cartera que tenga protagonismo. El bolso puede convertirse en ese elemento que levanta un look que ya tenías armado.
También podés empezar de a poco. Si todavía no te animás a llevar un look completamente colorido, una cartera roja, azul eléctrico o amarilla puede ser suficiente para salir de los neutros sin sentir que estás cambiando por completo tu estilo.
Y ahí está, justamente, una de las claves de esta tendencia: el color no necesariamente tiene que ocupar todo el look. Puede aparecer en un solo elemento y, aun así, darle otra onda al conjunto. Animate a mezclar, probar y darle un poco más de personalidad a lo que ya tenés en el armario.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.



