A seguir entrenándose

Por Redacción OHLALÁ!

28 de diciembre de 2011, 14:21

A seguir entrenándose
4CC56IBCM5DNZHYMAN7PT7XTAM.jpg

No sé si sucede un cambio significativo detrás del cambio en el calendario (y del correlativo movimiento del planeta), pero lo cierto es que esta organización cultural en-el-tiempo termina condicionándonos... y a los primeros días de arrancado un nuevo ciclo (o a los últimos del que termina), uno empieza a cranear modificaciones de todo tipo.

¿A dónde estoy queriendo llegar con esto?

A que últimamente vengo amasando mis ganas, mi deseo, mi necesidad de volver a ejercitarme, no sólo en el ámbito del trabajo, como vengo haciéndolo, sino también en un espacio de taller/seminario, en un vínculo alumno-docente/guía/maestro. Y que éste quizás sea un buen momento para apuntármelo, y actuar en concreto.

Sí, en un sentido amplio y profundo todos los seres humanos y circunstancias de la vida nos están enseñando, pero bueno, ya sabemos, cuando queremos pulir ciertas técnicas o fortalecer ciertos "músculos", no está mal acercarse a quienes nos enseñan en ese otro sentido más directo.

En lo personal me gustaría volver a entrenar el pensamiento... y por otro lado, el cuerpo/espíritu. Desconozco si los tiempos de mi trabajo me darán ese hueco, pero si todo coopera, una posibilidad -entre un par- sería empezar a asistir a unos encuentros de Filosofía que Tomás Abraham coordina. Hace unas semanas me lo crucé de casualidad en la calle y me acerqué a saludarlo (lo había apenas conocido de estudiante) y tras cruzar unas breves palabras y contarme que quien fuera mi profe de Filo en el CBC -de su cátedra- este año se había suicidado (muy fuerte escucharlo)... me invitó a estos encuentros que ofrece de manera gratuita en un teatro (Espacio Callejón). Antes los hacía en un espacio privado y según entiendo, eran unos pocos los que "accedían" pero se ve que el círculo se ha ido abriendo (bien por ello).

En relación al cuerpo/espíritu, vengo barajando dos caminos. O bien volver a clases de yoga, en un lugar muy accesible y cerca de casa, con una onda devocional que me inspira calma... o bien volver a mis clases de danza e investigación del movimiento con Melanie, mi maestra de vida casi. Parecen actividades similares pero son distintas. Creo que la última -más costosa y a trasmano- me ayudaría mejor en la creación de rutinas para las clases de expresión para niños. Ah, bueno, sí, no sé si se los había contado, pero la idea -con Rossana- es seguir desarrollando el taller en barrios populares (como empezamos muy tímidamente este año), y quizás algún día abrirlo en otros ámbitos. Sin ansiedades, de a poco, que se vaya dando.

En síntesis, me siento cómoda con las herramientas que al día de hoy tengo, no me quejo... pero sé que podría trabajar más agudamente y de modo más relajado y completo... si siguiera trabajando fino en esos planos.

¿Y ustedes? ¿Hay algún tipo de clase, taller, espacio, entrenamiento... que ya estén proyectando? ¿Qué me cuentan?