Newsletter
Newsletter

Aparatosidades de estreno


Créditos: Ohlalá



"No te tomes tan en serio, Inés", me dije a mi misma el domingo después de escuchar el audio en cuestión (de una de mis clases), ese en el que me sentí solemne.
Y no la película sino el hecho de haber mandado al reverendo diablo mi programación de domingo (mi plancito de trabajo), ese hecho me ayudó a correrme de mí misma. Un rato.
A "vamos, Inés, confesate algo. Confesá una de tus últimas aparatosidades, dale".
Como para cerrar esta semana que parece nunca haber empezado. ¡Basta de feriados!
Bueno, al grano. Sale con fritas una primera ronda en la que confesarles:
Que sí, que la soledad me pegó bien, y en lugar de abatatarme, yo le puse el pecho a las balas (faaaa)... pero fueron de TAL intensidad emocional las situaciones por las que últimamente pasé, chicas, que Dios santo, ¡sudé como un caballo! Lo que se dice transpirar la camiseta. Lo peor es que no sudaba mucho, sino que sudaba con un olor inmundo. Buááá.
Que cuando escucho a otros padres contando que sus hijos todavía se pasan a su cama de noche, como si fuera la gran confesión y a veces con algo de preocupación, yo siento entre culpa y alivio. Y opino: "no es grave, no, no pasa nada, ya van a entender el límite". Y en esa les tiro, en tono de confidencia: "a mí también, las mías también se pasan". Hasta ahí llego, si sólo hasta ahí. Jamás de los jamases se me ocurriría contarles que mis hijas no siempre se pasan, sino que a veces, muchas veces ¡yo voy a buscarlas!
O directamente: "vénganse a la cama de mami". Y las abrazo. Así estén, así estemos las 3 transpirando. Cuando hijas transpiran huelen increíblemente.
Contarles que en este preciso momento me duele la cabeza. No mucho. Ya pegué varios gritos al aire, gritos de descarga, para aligerarme. El banquete que se hacen mis vecinos con todo mi arsenal de gritos. Así y todo, sigo ligeramente molesta. Y cuando así me siento, por regla nunca jamás escribo. Nunca jamás escribo si me duele un poquito la cabeza. Apenitas. Es que vaya uno a saber quién miércoles me metió el pensamiento de que desde ese estado, apenitas alterado o molesto, no puede escribirse algo bueno.
¿Y si logro escribir algo, y si logro pronunciar una palabra o una frase que me sane?
Sana sana colita de rana, ahora empieza la sensible pisciana de nuevo... Bueno, voy a comprarme un cafecito y a respirar aire fresco.
A ver si ustedes se animan a confesarse UNA, al menos UNA SOLA de sus últimas aparatosidades.
¡Muy feliz fin de semana! ¡Que disfruten y descansen!
PD: Se abrió una vacante en cada grupo presencial del taller de expresión escrita (martes y miércoles). Las que todavía quieran ablandar la mano, puede escribirme a inetaller@gmail.com. Y las que me quieran sumar como "amiga" en FB, me encuentran en Ine Sainz.

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

“Muchacha, hacete el Papanicolaou”

“Muchacha, hacete el Papanicolaou”

Tapa de OHLALÁ! de abril con Evita Luna

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP