Newsletter
Newsletter

¿Bajamos un cambio?


Créditos: Ohlalá



Buen viernes chicas ¿cómo están?
La propuesta de hoy viene acompañada de una experiencia personal que me encantaría compartir con ustedes. Desde hace unos meses atrás me di cuenta lo importante que era volver a incluir alguna actividad física en mi día a día, ya sea por darme un espacio donde pueda relajarme, o simplemente por salud.

Esta quizás es una decisión a la que todas llegamos en algún momento donde percibimos que la rutina o el vaivén de la jornada laboral nos roba lo más preciado que tenemos: el tiempo. Así que empecé a averiguar sobre actividades que pudieran fusionar ejercicio y relajación. Gran parte de mi vida practiqué danza hasta que me mudé a Argentina, donde luego arranqué con Pilates, el cual si bien era un buen ejercicio, nunca terminó de “engancharme”. Entonces empezaron las recomendaciones sobre practicar yoga.

Debo admitir que me costó entender que el yoga traía consigo beneficios tanto físicos como mentales. Para mí, un momento de esparcimiento debía ser divertido, dinámico y súper activo y por eso la danza siempre fue mi primera opción, con lo cual el yoga me parecía aburrido a simple vista. Intenté ir un par de veces a distintos estudios y mi impresión no cambiaba hasta que hace casi un año me volví a dar la oportunidad en un estudio cerca de casa en Londres.

El tipo de yoga que se practica en este estudio al que asisto es el Vinyasa, el cual se realiza en un espacio a 34 grados de temperatura (nada mal para escapar al frío de Londres) y donde se combinan ejercicios de respiración y físicos. Algunas clases son con música de tipo “chill out”, otras con instrumentos de percusión, y las más básicas en silencio. Le confieso que luego de ir a la primera clase, rompí por completo con el mito de que el yoga era aburrido. No sé si tenía que ver con el tipo de técnica o simplemente el haber estado dispuesta a darle otra oportunidad, pero no me arrepiento y ahora disfruto mucho de asistir.

Volviendo al punto central de este espacio y para hablarles de moda, en este estudio veo a muchas mujeres elegir las prendas para practicar esta actividad, desde la comodidad y la tendencia. Un punto importante es sentirse a gusto con su cuerpo y esto se refleja en sus elecciones de colores y estampas estridentes. No hay ningún tipo de prejuicio respecto a que “se debe” llevar color negro/blanco o todo holgado para disimular determinada zona del cuerpo, ni tampoco hay miradas críticas sobre el otro. Y es increíble, pero creo que ese ha sido otro de los grandes beneficios de asistir a yoga, el dejarse ser y mirarse sin prejuicios, pero sobre todo por respeto con uno y por el otro.

¿Alguna por acá practica yoga? ¿qué experiencias han tenido?
¡Que tengan un hermoso finde!
Las invito a pasar por mi sitio web e Instagram.
Fotografía: Guillermo Benítez
Outfit: One Step
Bolso: PAEZ
Agradecimientos a Hotel Dazzler Recoleta

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

Cómo usar vestido largo

Cómo usar vestido largo


por Vanesa Tapia Regner

Tapa de revista OHLALÁ! de febrero con Eva de Dominici

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP