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 • HISTORICO

¡Caracoles!




El viernes pasado conocí al escritor y sociólogo italiano Carlo Petrini, uno de los mayores impulsores del movimiento Slow Food. Para explicar en qué consiste este movimiento tenemos que situarnos en 1986, año en que comenzaba la saga de Volver al Futuro y Maradona alzaba la Copa del Mundo. En ese entonces, un joven Petrini encabezaba una protesta contra la multinacional Mc Donald’s, que estaba a punto de poner un local en Roma. Aunque la resistencia logró llamar la atención, no evitó que la cultura de comida rápida se expandiera por el mundo. Pero tres años después la iniciativa de unos pocos se consolidaría como organización. Hoy está presente en más de ciento cincuenta países.
El símbolo de Slow Food garantiza el cuidado en la elaboración de la comida

El símbolo de Slow Food garantiza el cuidado en la elaboración de la comida

Desde entonces se dedican a promover la alimentación buena, limpia y justa. El objetivo es respetar todos los procesos de la naturaleza y producir comida que tenga buen gusto, respete las tradiciones, el comercio con los productores, y que no dañe el medioambiente o nuestra salud.
La charla de Carlo Petrini comenzó puntual, a las 11:00 de la mañana. La sala de conferencias de la Facultad de Agronomía estaba repleta y el público escuchó con atención, interactuó con él, se rió de sus chistes y hasta se emocionó sobre el final, tanto que algunos lo aplaudieron de pie.
En un principio nos preguntó qué entendíamos por Gastronomía, para aclarar que el término va más allá de la cocina gourmet, la parte estética o lo que se muestra por lo general en los canales de cocina. "Es una ciencia completa y multidisciplinaria. Es todo lo que interesa a los hombres cuando comen. Es Química y es Física. Es el estudio de la agricultura a través de la Agronomía, la Historia, la Antropología, la Economía Política".
Es por eso que Petrini plantea la necesidad de una mirada holística que abarque a todas estas disciplinas para comprender al mundo que está en crisis, y sobre todo, para provocar cambios. Que el 80% de la propiedad de las semillas está en manos de cinco multinacionales, y sólo el 20% pertenezca a los campesinos es una situación preocupante, la única forma de recuperar esa soberanía es cambiar el paradigma de consumo, que en realidad significa revalorizar las tradiciones desde una perspectiva moderna, antes de que se agoten los recursos.
Conferencia en la Facultad

Conferencia en la Facultad

En 2004 Slow Food creó "Terra Madre" , una red que reúne a todos los productores, chefs y académicos, para intercambiar ideas y trabajar en forma global con el fin de obtener una alimentación más sustentable. A su vez, creó la "Universidad de Ciencias Gastronómicas" , en las que los alumnos acceden a la historia de los platos y su preparación, pero también saben de dónde vienen y todo el recorrido que hacen hasta llegar a la mesa, respetando la misma filosofía del movimiento.
Es muy interesante el trabajo que vienen haciendo a lo largo de estos años. Si bien Petrini piensa que la industria considera a la comida como mercancía, y por eso habla de una lógica productivista en la que no importa el sabor ni la calidad sino la cantidad y el tamaño, también cuenta que existe "un río subterráneo" una cantidad de personas en todo el mundo que preparan la tierra, siembran y cosechan según las estaciones y disfrutan del placer de la comida bien elaborada desde su inicio. No tiene una mirada elitista, tampoco propone quedarse en el tiempo o dejar de lado las herramientas que nos brinda la modernidad. Se trata de tener una posición política ante la invasión de la industria en nuestra alimentación y para eso se debe reforzar la agricultura y la economía de subsistencia, que cada comunidad, que cada barrio tenga una huerta, que hayan más mercados campesinos.
Entre los datos que me impactaron, Carlo Petrini dijo que en la actualidad somos siete mil millones de personas y se produce alimento para doce mil millones, pero hay cerca de mil millones que no tiene para comer. ¿Cómo es posible? La respuesta está en lo que se desecha, las toneladas que tiramos a la basura. Por eso es fundamental un cambio de conciencia y el aprovechamiento de los recursos y el cuidado de la biodiversidad, sobre todo, teniendo en cuenta que en un futuro seremos nueve mil millones.
-Un gastrónomo que no es ecologista es un estúpido –dijo Petrini en un momento de exaltación-. No hay otra manera de cambiar el mundo.
Sobre el final contó que, aunque es agnóstico, le había provocado una gran sorpresa recibir un llamado del Papa. A esta altura no deberíamos admirarnos, se nota que a Francisco le gusta mucho hablar con la gente pero imagino que es un momento emocionante por el significado que tiene que el representante de una institución poderosa le demuestre su apoyo. Y eso fue lo que sucedió. Días después de la charla en la que hablaron sobre los antepasados italianos y sus historias familiares, y también del movimiento Slow Food y el cuidado del medioambiente, Petrini recibió una carta de agradecimiento en la que el Papa le expresaba su alegría por esa conversación y le decía que se necesitaban muchas personas y agrupaciones como Terra Madre, que se ocuparan de "la cultivación y la tutela de la creación".
Desde distintos lugares, hasta desde diferentes creencias, cada vez somos más los que pensamos que el cambio es inevitable si queremos sobrevivir como especie. Nosotros somos los responsables al elegir lo que vamos a cultivar y consumir.
Carlo Petrini y la sonrisa del final

Carlo Petrini y la sonrisa del final

Camino verde. Facultad de Agronomía de la UBA

Camino verde. Facultad de Agronomía de la UBA

Podés ver la charla acá:
Me gustaría saber qué opinan sobre este movimiento. ¿Les parece interesante? ¿Podrían dejar de consumir comida rápida? Me despido hasta el jueves y les deseo buena semana. Gracias por los comentarios que aportan ideas y sugerencias de temas. Trataré de cumplirlos a todos. Recuerden que me encuentran en kariuenverde@gmail.com
Kariu

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