
Créditos: Ohlalá
Respondiendo a la pregunta de Gabiyta, dejada en la columna anterior, es necesario aclarar que tener un método anticonceptivo seguro y confiable es fundamental para una buena sexualidad. A partir de la década del sesenta, con el advenimiento de los anticonceptivos orales, se produce la gran división entre sexo reproductivo y sexo placentero. Además, es fundamental tener en cuenta que este revolucionario método, no sólo ofrecía seguridad (99%), sino que era de fácil administración, por ser un comprimido pequeño y manejado por la mujer. Esto, sumado a la inserción de la mujer en el mercado laboral, propició la revolución femenina de los setenta.
Los ACO (Anticonceptivos Orales), representan un método cómodo y el de mayor eficacia de todos, pero como todos los métodos tiene sus contras. Antiguamente eran de dosis mucho más altas de las actuales, con combinaciones fijas o variables de sus dos componentes esenciales: un derivado estrogénico y un progestágeno. Actualmente, las dosis de estrógeno es cada vez menor y se combinan con un progestágeno que tiene un efecto antitestosterona, que genera como beneficio la menor retención de líquido y el mejoramiento de la piel con efecto antigraso y antiacné.
Hasta aquí, maravilloso. Lo que hay que tener en cuenta es que este progestágeno llamado drospirenona puede afectar el deseo sexual, que depende de la acción de la testosterona, disminuyéndolo en la mayoría de los casos. Otro efecto no deseado de los ACO es que por sus bajas dosis de estrógeno (etinilestradiol), puede producir trastornos en el desarrollo óseo de una adolescente si se toma antes de terminar de completar el crecimiento definitivo del hueso en formación, ya que la dosis que ingiere es menor a la necesaria de estrógeno para este proceso.
Además, cualquier ACO puede traer aumento del apetito (por lo que muchas mujeres engordan), cambios del humor y del ánimo, y cambios en el deseo sexual. Aunque algunas mujeres pueden tener síntomas gastrointestinales o cefaleas como efecto colateral, la mayoría los tolera bien y los incorporan fácilmente a su vida. Es importante recordar que es un método que no previene las ETS o enfermedades de transmisión sexual, por lo que es aconsejable evaluar su uso de acuerdo a la situación vincular que uno tiene (pareja estable, ocasional, etc.)
Por otro lado, el Preservativo es un método seguro y confiable, con una eficiencia del 93% aproximada, que evita tanto el embarazo como las ETS, siempre y cuando:
1) se utilice en TODAS las relaciones sexuales
2) se utilice siempre DESDE EL COMIENZO de la penetración
3) se verifique su integridad posterior al coito
Es el método históricamente más antiguo, es un método masculino, por lo cual el varón debe querer usarlo y de la forma correcta. Algunos varones, sobre todo aquellos que no se acostumbraron en su juventud y adultez a usarlos, son los que más se resisten y a los que más dificultades sexuales les genera (pérdida de la erección y dificultad para alcanzar el orgasmo, por pérdida de sensibilidad) cosa que es mucho menos frecuente entre los jóvenes que nacieron en la época del SIDA y comenzaron a usarlo desde el principio de su actividad sexual.
Yo siempre aconsejo a la mujer que lleve preservativos ella en la cartera, aunque por prejuicio parece ser que si una mujer los lleva está predispuesta al sexo por lo que se la puede juzgar negativamente. Siempre es preferible protegerse porque somos las mujeres las que nos embarazamos, abortamos o parimos.

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