
...y no morir en el intento.
Cuando una cree haberlo visto todo, tu ahijada de 9 te lleva al país que no miramos, al país de las hormonas, del alarido y de la histeria teen. Atrás quedaron Floricienta y los High School Musicals. Lolita, enfundada en un chupín azul y All Stars (muy parecida a como estaba vestida yo) me gritó todos las canciones en el oído y me obligó a bailar desenfrenadamente mientras estos niños (porque son niños) tocaban sus temas. Recién ahí me dí cuanta que una termina ubicándolos de la radio. Lolita se sabe cada letra y tiene cada paso ensayado.
Hoy estoy casi sorda de no ser por un zumbidito constante en el oído izquierdo; lucho con la humedad en el pelo y me alegro que es viernes. Además, me despierto con este mail:
No me olvido más. Sos la madrina más copada del mundo! Fati nos mandó una foto de cuando hacíamos la cola en la entrada.
Te quiero Lola
Y pienso que hay cosas peores. Que se yo, 25, 30 años atrás por ejemplo, hubiese tenido que llevarla a ver a los Parchís.








