
Hay cosas difíciles en la vida. Pero ponerse un jean recién lavado está entre las peores. A veces pienso que deberían ser descartables. Los usas y listo. Sobre todo los rectos. Porque en los semi elastizados, mal que mal, entrás. Te las ingeniás. Con movimientos ridículos lo logro. Pero los jeans comunes son un terrible desafío. Y más para un lunes en el que claramente noto que comí como si fuera el último fin de semana de la historia.
Imposible. Para cosas difíciles, prefiero armar un rompecabezas de 578 piezas.
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