
Volví. El avión se movió lindo. El viento era insoportable y el pájaro de acero hizo lo que pudo. Llegué a Buenos Aires en una hora cuarenta y cinco minutos. Sigo sin poder ceer eso. Pasé del silencio y la paz a los bocinazos y hasta presencié un choque en Juan B. Justo y Santa Fe. Eso es contraste ¿eh?
Llegué a la radio y les conté a todos que había esquiado, que había hecho un digno papel, que estaba re contenta... "Bueno, bueno, ¿trajiste chocolates?", preguntaron mis compañeros. "Sí, claro", dije. Duraron 15 segundos. El dolor corporal, todavía continúa. Chocolates, 15 segundos. Dolor corporal, sostenido hace 48 hs.
Contraste maravilloso.
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