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 • HISTORICO

Exaltación Carioca




No nos gusta el trencito.
En todos los casamientos a los que vamos, ni Nacho ni yo solemos participar del trencito. Ortibamos. No sé porqué. Cuando los demás hacen el trencito nosotros nos quedamos bailando al lado, como unos agretas.
Les quiero contar que, en seis años juntos, a pesar de jamás participar de los trencitos, nunca lo habíamos mencionado. O sea, no lo blanqueábamos, ¿se entiende? Nunca dijimos "Uhh se viene el trencito, que bajón, vení, pongámonos a un costadito, o vamos a buscar un trago". No. Nos entendíamos sin palabras.
El otro día, hablando del cotillón, de qué ponemos y qué no ponemos, Nacho de repente se agarra la cabeza y me dice, con cara de pánico: "Van a hacer trencito".
Chicas, no les explico cómo me reí con su cara de horror ante la idea del trencito. Nacho me miró, entre avergonzado por su reacción extrema ante algo tan inocente, y un poco también con cara de "Qué te reís, esto es importante".
En fin, nuestra charla práctica devino en el tema "Cómo desmantelar un trencito de manera sutil" , y entre risas se nos ocurrió lo siguiente:
1) Que de repente se escuche un ruido afuera (operado con control remoto). Si los novios salimos del trencito y vamos a ver qué fue, todos van a venir.
2) Que el dj esté al tanto, y que cada vez que empiece un trencito, cambie de canción, descolocando a los presentes.
3) No poner nunca la canción Pepé pepepepe (todas saben a cuál me refiero), que es una gran fomentadora de trencitos.
Nuestras ideas son bastante patéticas y no creo que funcionen. Pero bueno, tenemos muchos meses para ir acostumbrándonos al trencito. Capaz, si vamos a algún casamiento antes, nos unamos, a ver qué se siente.
El sábado las chicas de Quiero Uno nos mandaron unas muestras de su cotillón hecho a mano , para que vayamos chusmeando, y justo estaban unos amigos en casa. Jime se llevó la estrellita porque decretó que era demasiado linda para estar guardada en una caja hasta el casamiento. Yo me puse una corona de flores flúo que ya decidí que quiero usar ese día, Adela se enamoró de las vinchas de plumas y Nacho se copó con las pelucas de tul.
Les muestro un video para que sean testigos de nuestra exaltación carioca:
Ahh y para las que no pueden ver videos en la oficina, acá les van unas fotitos.
Pensaban que me había olvidado ehh!!






¿Vieron qué espectaculares?
Capaz compremos algunos de estos y completamos con otras cosillas.
Sofía
@sofiorsay
PD: Les cuento a las que quieran de tomar clases de canto, que me pueden escribir a sofia.orsay@gmail.com!

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