El Tour de France, que cumple 110 años, pero que va por su 100ª edición, fue la primera carrera ciclista en tener tanta repercusión y en dar vuelta a un país (luego hubo tours de Italia, España, Suiza y otros). Dura en general un poco más de tres semanas y suele terminar durante la segunda quincena de julio, un domingo, sobre los Champs Elysées de París. Cada año, el recorrido cambia. En esta edición, que comenzó ayer, serán 3404 kilómetros mayormente por rutas secundarias para no perturbar el tráfico sobre los grandes ejes.
El aniversario de la competencia empezó a festejarse en el pueblo de Saint Léonard de Noblat la semana última, con un protagonista de privilegio, porque entre los 4000 habitantes que viven en sus casas de piedra gris con techos de tejas rojas está el ciclista favorito de los franceses: Raymond Poulidor, o Poupou. El suyo es un caso aparte en el mundo del deporte y del ciclismo, tal como lo recordó una película presentada para los vecinos de St. Léonard en avant-première el 18 de junio, y luego difundida en televisión como gran acontecimiento por el centenario.
Poulidor, de 77 años, es el deportista más popular en Francia. Este año una vez más se lo podrá escuchar en la radio regional comentando la carrera o se lo verá en algunas de las giras previstas para presentar y firmar su libro celebratorio de los 50 Tour de France, donde participó como ciclista (14 veces), comentarista o director deportivo. Poupou es todo un campeón tan querido que todavía hoy muchos ciclistas pedalean sobre las pequeñas rutas provinciales del Limousin –su región del sudoeste de Francia– con el atuendo oficial que llevaba en los años 60 y 70. La zona de Saint Léonard parece de hecho tallada a medida para entrenarse en vista de la Vuelta de Francia: las rutas, poco transitadas, suben y bajan en curvas y contracurvas que atraviesan un paisaje de colinas y pequeños valles formados por miles de ríos y arroyos.

La región es una de las fuentes de agua dulce de Francia, cubierta de prados de un verde intenso y densos bosques de castaños. Saint Léonard, que era una escala importante en los caminos de Santiago de Compostela desde el año 1000, hoy se acurruca en torno de su iglesia del siglo XI, un vestigio de aquellos tiempos que se visita junto con los dólmenes prehistóricos, los terraplenes de los castillos de madera que precedieron a los de piedra y una colina fortificada gala de los primeros años de nuestra era.
Sin embargo, a pesar de tanto patrimonio, todos los que pasan por Saint Léonard escrutan las calles para tratar de reconocer a Poupou entre los vecinos que hacen sus quehaceres cotidianos. Es que Poulidor –el eterno segundo– es el más querido por sus logros, pero también por su mala suerte. A pesar de muchas victorias y títulos en otras carreras, nunca ganó el Tour de France, en el que sí llegó segundo o tercero en varias oportunidades en los años 60 y 70. De hecho tiene el récord de podios: ocho.
Edición 100

Este año, el Tour cruza el centro de Francia y pasará por sus volcanes extinguidos, más hacia el este. Será una ocasión especial para recordar a aquellos primeros 60 locos que salieron el 1° de julio de 1903 para dar la vuelta al país en sus bicicletas, a lo largo de etapas que superaban a veces los 400 kilómetros, sin soporte alguno. Ni doping, la mancha negra en la carrera desde hace muchos años.
Para su centésima edición, el Tour es algo diferente: por primera vez en mucho tiempo, por ejemplo, es una carrera íntegramente francesa, sin incursiones en países vecinos. Otra primicia es su paso por Córcega, que curiosamente, a pesar de una geografía ideal, nunca había recibido la competencia en 110 años. La edición 2013 tendrá también entre sus particularidades un doble ascenso a L’Alpe d’Huez, una estación de esquí clásica, y una llegada nocturna a París el último día.
Pero volvamos al inicio en Bastia, en el norte de Córcega, donde arrancó ayer la carrera para cruzar la isla y llegar hasta Ajaccio, la única ciudad del mundo que hasta 2001 estaba todavía dirigida por el partido bonapartista, heredero de las ideas de Napoleón Bonaparte. Esta primera etapa fue muy esperada y mucha gente planificó vacaciones en la isla para estar al borde de sus pequeñas rutas, esperando durante horas el paso fugaz de los corredores. Pero aunque se los vea sólo unos segundos, con tiempo apenas para una instantánea, la caravana del Tour y el ambiente de fiesta en estos campamentos improvisados forman parte de las tradiciones y los festejos para el público, tan importantes como el paso de los ciclistas.
Para esta primera etapa se dice que el mejor lugar para avistar la carrera es el pueblito de Scudo, en las afueras de Ajaccio, donde se hará el sprint final para determinar el primer vencedor, el primero en llevar la camiseta amarilla al día siguiente. Mientras, muchos estarán en las montañas y a lo largo del Paso de Vizzavona, a más de 1100 metros de altura, entre los dos montes más altos de Córcega, el Renoso y el monte d’Oro. O en Corte, la ciudad fortificada del centro de la isla que ofrece espectaculares vistas de la competencia.

Tour a la provenzal
Otra etapa muy turística es la de Niza, adonde la carrera vuelve por primera vez desde 1981. La Promenade des Anglais, el emblemático bulevar marítimo a lo largo del Mediterráneo y de la bahía de los Ángeles, es el sector más chic de la ciudad: por allí pasará dos veces el Tour, de modo que sin duda los lugares estarán ocupados desde muy temprano el 2 de julio. Aunque en realidad la ciudad festejará el Tour a partir del 29 de junio, con espacios de juegos y exposiciones.
A partir del 3 de julio la carrera cruza una de las regiones más turísticas de Francia: por entonces será tan interesante estar al borde de las rutas de la Provenza como delante de los televisores, para ver las tomas en helicóptero de las montañas y los poblados entre Cagnes sur Mer y Marsella. El circuito pasará por Grasse, la capital del perfume, donde se preparan las esencias de las grandes casas parisienses. Mientras tanto, los ciclistas aficionados podrán participar el 15 de julio de una salida en bicicleta en Cagnes, para seguir los pasos del Tour y recorrer esta hermosa ciudad de la Costa Azul. Olvidando, aunque sea por un día, que Cagnes sur Mer entró en la historia como la primera ciudad en aplicar multas de velocidad sobre los ciclistas. Desde el año último no se puede superar los 10 km/h al andar en bicicleta por el centro, una velocidad que se controla por radar.
Además, antes de seguir el pelotón y llegar a las etapas siguientes hay que visitar la casa del pintor impresionista Renoir, que vivió en una mansión provenzal durante los últimos años de su vida.
El día siguiente, el 4 de julio, la etapa será de nuevo sumamente turística y pasará por una región que es un libro de historia a cielo abierto: de Aix en Provence llegará a Montpellier, a través de la plaza fuerte feudal Les Baux de Provence (un pueblo de rocas y murallas donde siguen viviendo unas 20 personas, en medio de… un millón y medio de turistas al año), el molino del escritor Alphonse Daudet, la ciudad romana de Glanum, Tarascon (ciudad de Tartarin, un personaje de Daudet) o St Gilles (junto a la Camargue, un región de esteros en el delta del Ródano donde viven las últimas manadas de toros y caballos semisalvajes del oeste de Europa).
Esta etapa merecería por lo menos una semana para conocerla mejor, incluyendo las ciudades de Nimes y Arles (con los paisajes pintados por Van Gogh, los monumentos romanos y la cultura provenzal), la ciudad papal de Avignon (y su puente trunco que llega sólo hasta el medio del Ródano, pero es una excelente pista de baile, como lo dice una famosa canción). Aunque la región cuente con muchas autopistas se puede visitar en bicicleta y hacer honor al paso del Tour, gracias a los caminos donde se tiene la sorpresa de toparse a veces con monumentos romanos, como los Antiques –un arco de triunfo en medio de las colinas– en Saint Rémy de Provence.

La Grande Boucle
El recorrido del 100° Tour de France llegará luego a los Pirineos, un clásico de todas las ediciones . Las montañas que dividen Francia de España son la meta tras haber pasado por Limoux, Alet les Bains y Quillan, antiguos corazones medievales del país de los cátaros, los herejes exterminados en la toma de la ciudadela de Montségur en 1244. La edición 2013 atraviesa algunos de los pasos más altos de los Pirineos franceses y varios centros de esquí de esas montañas, como Saint Lary y su famosa subida al Plat d’Adet, cuya cuesta fue el escenario de memorables peleas entre ciclistas. Fue allí donde Poulidor dejó atrás al múltiple campeón belga Eddy Merckx en 1974. Sin embargo, este año faltará un superclásico de la carrera, el Paso del Tourmalet, trepado más de 70 veces a lo largo de la historia del Tour de France, una de las pruebas más difíciles. Los ciclistas no están a salvo, no obstante, porque en un solo día pasarán por otros cinco pasos, con pendientes de más del 7%, y alcanzarán varias veces los 1500 metros de altura.
El lugar para hacer base en la región es sin duda Saint Lary, un centro turístico de verano e invierno bien provisto en hotelería, con muchas actividades y visitas para conocer la región y el Parque Nacional de los Pirineos. Con un poco de suerte se podrá avistar alguno de los osos eslovenos introducidos en la región para reemplazar al oso nativo extinguido tiempo. Fue allí donde días atrás se estrenó la comedia La grande boucle, sobre la historia de un fanático que decide seguir los pasos del Tour de France como un desafío sobre una vida mediocre. Es la película del momento en Francia, con Clovis Cornillac como actor principal.
Últimas etapas
Luego de un paréntesis sobre la geografía francesa, el Tour llega directamente a Bretaña, que cruzará de sur a norte el 9 de julio entre las afueras de Nantes y la ciudad de los corsarios, Saint Malo. Durante esa etapa, la carrera pasará por el pueblo de Saint Méen le Grand para rendir homenaje a uno de sus más grandes campeones, Louison Bobet, que ganó tres veces el Tour en los años 50. El museo que le está dedicado fue especialmente renovado este año y es uno de los lugares para visitar, además de la ciudad de Saint Malo, sus fortificaciones marítimas y el pueblo de Paimpont, en medio de los bosques del centro de Bretaña, que son según las leyendas los vestigios de la selva de Brocéliande, escenario de las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda. Aquí se pueden ver la Fuente de la Juventud, la tumba de Merlín, el lago de Lancelote y muchos otros lugares vinculados con el ciclo mítico arturiano.
Luego de pasar por el Mont St. Michel (una etapa saldrá de allí el 10 de julio), la carrera y su infatigable caravana publicitaria cruzarán el Valle del Loire y las montañas del centro francés hasta Lyon, y más adelante, las etapas montañosas de los Alpes, que sin duda definirán la clasificación. Se llegará hasta la cumbre del monte Ventoux, a casi 2000 metros, luego de subir pendientes muy pronunciadas (una de 20 kilómetros de largo, al 7,5%, es la pesadilla de este 100° Tour de France). Por su parte, la famosa etapa que pasará dos veces por la estación de esquí de L’Alpe d’Huez es el 18 de julio: serán más de 160 kilómetros de recorrido entre los 1000 y 2000 metros de altura, donde está la mejor vista de todo el evento. Es en el lugar conocido como la curva 13, donde se suba a lo largo de varias curvas y contracurvas. Conseguir un lugar al borde de la ruta es toda una hazaña y para lograrlo hay que levantarse temprano, sobre todo si hay buen tiempo: pero quienes lo logren tendrán el privilegio de ver la carrera pasar dos veces.
El Tour de France permanecerá unos días más en los Alpes antes de la etapa final, el domingo 21 de julio entre Versailles y París. En 1964, esta misma etapa terminó el Tour y definió la carrera entre Poulidor y su rival Jacques Anquetil, en una de las finales más cerradas de su historia. Para la ocasión, la Patrouille de France, el escuadrón aeronáutico francés, sobrevolará la capital y todos los ciclistas darán una vuelta olímpica sobre los Champs Elysées. Por primera vez la llegada del vencedor está prevista de noche, luego de las 21.30.
Muchas veces se sabe desde varias etapas antes quién es el titular de la camiseta amarilla, pero en ciertos años esta definición fue durante la etapa parisiense.
Sin embargo, desde Poulidor el Tour celebra en París tanto los segundos como los primeros. Poupou estará sin duda cerca de la línea de llegada el 21 de julio y volverá a ser una de las estrellas del día: porque tal como lo demostró durante años, si es bueno ganar lo importante es participar, perseverar y hacer lo posible para estar entre los primeros. Una canción dice que Francia es un país de 60 millones de Poulidor. Será por eso que tantos se reconocen en él y que Saint Léonard fue el verdadero envión de la carrera el martes 18, cuando se presentó la película de su vida.
Datos útiles
Para saber más
- Dos películas: La vida de Raymond Poulidor, notre champion (en el sitio limousin.france3.fr/emissions ) y La Grande Boucle (actualmente en cartelera, en Francia).
- Un libro: Mes 50 Tours de France, del legendario ciclista Raymond Poulidor, editado en 2012 por Jacob-Duvernet.
Para visitar
- Saint Léonard de Noblat. Al pueblo de Raymond Poulidor, héroe del Tour de France, se llega desde Limoges por la ruta 941 en dirección a Clermont Ferrand. tourisme-noblat.fr
- Musée Bobet de Saint Méen le Grand. En la región del bosque de Brocéliande, en el centro de Bretaña. Se llega desde Saint Malo por la vía exprés 137.
Más información
- Ajacciowww.ajaccio-tourisme.com
- Cagnes sur Mer:www.cagnes-tourisme.com
- Saint Lary Soulan:www.saintlary.com
- Sobre el tour:www.letour.fr
Algunos números en carrera
- 3404Kilómetros es el recorrido total del tour
- 21Etapas conforman la carrea, entre el 29 de este mes y el 21 de julio
- 2veces los competidores deberán ascender al famoso L’Alpe d’Huez








