Las montañas y el agua

Los canales australes, una experiencia sobrecogedora

Por Redacción OHLALÁ!

18 de agosto de 2005, 19:41

Las montañas y el agua

Navegar por el Beagle no es cosa de todos los días. Una vez a bordo y ya alejándonos de la costa, nos damos cuenta de que Tierra del Fuego es sólo una de las tantas islas de este archipiélago. Cuando Ushuaia queda atrás, se abren los confines de lo exótico: lobos marinos y cormoranes habitan sus respectivos islotes, que amenazantes sobresalen del agua.

Esos mismos islotes son los que hicieron naufragar cientos de barcos que buscaban la salida al Pacífico o simplemente navegaban estas traicioneras aguas en busca de paisajes e historias sorprendentes. Tal el caso del Monte Cervantes, una embarcación de lujo que en el verano de 1930 zarpó de Buenos Aires en una larga excursión que incluía como plato fuerte los legendarios canales fueguinos. Y justamente allí fue que el barco se incrustó en las piedras y se hundió junto con su capitán. Algunos restos todavía pueden verse desde el cómodo e "insumergible" catamarán en el que viajamos… Como en ese entonces había poco más que la temeraria cárcel del fin del mundo, los presos fueron obligados a socorrer a los adinerados pasajeros, que sobrepasaba el millar, superando en número a los mismos reclusos.

Por aquí también navegó un veinteañero Darwin en el famoso bergantín Beagle, capitaneado por el joven Fitz Roy. En estos canales, Darwin comenzó a desarrollar su teoría de la evolución de las especies. Corría el año 1826…

También vemos las costas que habitaban los yámanas, ya extinguidos pero con el legado de un diccionario yámana-inglés escrito por el reverendo Thomas Bridges. Un documento único que "habla" de una cultura desaparecida.

Volvemos al puerto y a tierra firme con la convicción de que alguna vez navegaremos nuevamente estas aguas teñidas de sangre, valor y esperanza.