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 • HISTORICO

"MALCRIAR"




Entre culposa y avergonzada le conté por teléfono a Ángel, el pediatra: "le pegué un chirlo en la cola la semana pasada". Y acto seguido me justifiqué explicándole que era la tercera vez en la tarde/noche que despertaba a su hermana, que cuando China se las agarra con la bebé, las neuronas se me acalambran, como les decía ayer. "Bueno, aún así, no es bueno enojarse", me dijo él. "Le lastimás su autoestima. Es decir, ella interpreta que si le pegás, no la querés". Ajá, ajá, okay. Y me invitó a seguir profundizando el tema (de la puesta de límites) el miércoles en su consultorio/casa.
Luego de la charla, le pedí a Patri que cuidara a las nenas y salí al negocio de las peruanas. Una regalería llena de porquerías chinas, justo a la vuelta. Gasté $ 15 pesos y volví con pinturas para los ojos, un lápiz, gomitas y cartas de princesas. China abrió todo y me pintó el rostro.
Por la tarde me senté a escribir lo que sería el post de hoy, pero terminé redactando más una carta a mis viejos que otra cosa. La hubiera publicado si no fuera porque a la noche llamó mi padre y sentí que -en parte- las palabras escritas se desfasaron (en relación a los hechos).
Cuando llegó Federico nos pusimos a cocinar y a cantar. Hicimos algunas versiones inéditas de "yo tengo una casita que es así, así...". Ibamos in crescendo, y terminamos gritando a lo pavote, desaforados. China, feliz. Más tarde decidimos que dado que hoy martes no iría al jardín, podíamos alquilarle una película. "El DVD de Bella y la Bestia no está rayado", me aseguró el chico del video, ¡así que vamos con ésa! Cenamos papa hervida, huevo, milanesas de carne y tomate fresco. A Lupita finalmente se le dio por tragar la comida ¡Viva!
Ya en la cama, mientras mirábamos los dibujos del cuento, salió el tema de los gatos y los perros. "¿Te gustaría tener uno?", le pregunté a mi hija. "Sí, miau, miau", contestó... y yo, que ayer quise malcriarla hasta el hartazgo, le respondí: "te prometo que más adelante te lo regalo".
Sin ánimo de filosofar acerca de cuándo criamos bien y cuándo no, ¿se animan a memorables momentos en que fueron "malcriados"*? ¿O momentos en los que Uds. misma/os se han sentido haciéndolo?
* "Malcriar", complacer, dar el gusto, ¿reparar?… amar. ¿O qué?
PD: Dibujo de Paula Herrera

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