Esta maravilla está en el Piamonte, Italia, y es la Sacra de San Michele, en el monte que antes se llamaba Pirchiriano. Habitado desde el neolítico, fue fortificado luego por los “ligures”, después por los “célticos” y dedicado a divinidades alpinas por los romanos. Longobardos, carolingios y sarracenos rindieron allí, consecutivamente, culto a San Miguel Arcángel. El nombre actual lo tomó en el siglo X, cuando se convirtió en lugar de peregrinación. El marco de los Alpes nevados y el entorno del valle de Susa son el valor agregado que hacen de este lugar un escenario mágico.