Newsletter
Newsletter

No te quiero evangelizar pero...


Créditos: Ohlalá



Contar mi historia significa hacerlo desde mi punto de vista. Y aunque no quiera predicar la fe vegetariana, es inevitable que se me escape en algún momento. ¡El que avisa no traiciona! No voy a negar que la vida me cambió en varios aspectos pero concuerdo con muchos de los comentarios, no está bueno que te impongan lo que tenés que hacer o comer, cualquier fanatismo puede ser molesto.
A propósito, ¡mil gracias por la bienvenida! La cantidad de comentarios superó todas mis expectativas. Encontré una comunidad abierta a compartir sus pensamientos y eso es genial. También recibí mails con ideas que tendré muy en cuenta para los próximos contenidos.
El tema de la alimentación genera controversias porque hay decenas de teorías diferentes y gente que las apoya con fe ciega. Si nuestro organismo está diseñado o no, si los dientes o el intestino… es una conversación que siempre aparece. Cuando me tocó hablar con especialistas –médicos y nutricionistas- me encontré con hinchas de ideas opuestas como si se tratara de un Boca-River.
Hay una realidad: se puede vivir bien comiendo vegetales . Y eso es lo que elijo yo. Pero no dejo de informarme y cuestionar todo. Creo que cualquiera sea nuestra elección afectamos con nuestro consumo a la naturaleza, a los recursos agotables. La clave tal vez sea tratar de hacer el menor daño posible.
-¿Por dónde empiezo? -me pregunto.
-Ya empezaste. –me respondo-. Deberías hablar de tu crisis ahora.
-Tenés razón. Ok, ahí vamos.
Aunque mi decisión empezó a gestarse cuando era chica, la transformación llegó cuando más la necesitaba: en medio de una crisis existencial de esas que aparecen cuando por ejemplo, terminás una relación. Lloré y maldije a mi (hasta entonces) pareja en varios idiomas pero la bronca y la tristeza no se iban. Dejé de hablarle, de dormir y durante meses fui un fantasma de lo que era. Los que me conocen lo recordarán porque éramos compañeros de trabajo. Hasta que entendí que no podía modificar lo que había pasado pero sí, cambiar la actitud.
Hoy lo veo a la distancia y le agradezco la oportunidad que me dio de saber que era capaz de reinventarme y seguir adelante. Y no me refiero sólo a la comida, claro, sino a una cuestión interior que se inició cuando viajé a un Ashram en Córdoba al que llegué por "causalidad" y donde me desprendí de algunas cosas que me hacían ruido, entre ellas, dejé la carne en todas sus formas...bueno, en casi todas porque no me hice monja.
Durante el tiempo que estuve en ese lugar y entre varias actividades físicas, meditación y paseos por la montaña bajé mil revoluciones y descubrí platos de la cocina vegetariana: desayunos nutritivos con mermeladas caseras y frutos secos, sopas de verduras ricas de verdad, comidas a base de avena, quinua, quinoa o quínoa* , soja o lentejas. Volví a disfrutar de la naturaleza en pleno otoño y a dormir temprano porque al otro día me tocaba hacer yoga desde las seis de la mañana o mirar la salida del sol.
Ricas hamburguesas de quinoa a la parrilla

Ricas hamburguesas de quinoa a la parrilla


En la terminal de Córdoba comí el último sándwich de jamón y queso. Y ahí me cayó la ficha: decidí que no habría más carne, reconozco que fue un poco desordenado pero salió así. Lo mejor es consultar con una nutricionista antes de cualquier cambio abrupto en la alimentación para que te de una dieta basada en lo que te gusta, y hacerte análisis de sangre para comprobar que esté todo bien.
No creo que sea necesario el extremo de tocar fondo pero cuando miro para atrás y "conecto los puntos", como dice Steve Jobs en su famosa charla de Stanford, entiendo que hubo razones que me hicieron pasar por esos eventos.
"Tenés que confiar en algo: tu dios, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Creer que los puntos se unirán al final del camino te dará la confianza para seguir tu corazón".
Yo no inventé ninguna Mac, ni soy una luz en el mercado empresarial (todavía, ¡esperen y verán!) pero decidí –en la pequeña proporción de libertad que me deja el destino- ser quien yo quería ser aunque eso significara golpearme de vez en cuando.
Y en eso estoy, ahora, mientras escribo.
En eso estamos, repite mi propia voz entre las montañas de Córdoba.
Acá empezó el cambio

Acá empezó el cambio


*De regalo va una receta muy simple de hamburguesa de quinua , que ahora me entero que es el término aceptado por la RAE . Yo todavía le digo quinoa, sin acento. Más adelante hablaré de las propiedades que tiene este grano-cereal, que además es muy rico. La mayor parte de los ingredientes se consiguen en casas de productos naturistas o en el mercado de Liniers, casi a la mitad del precio habitual.

Manos a la obra:

1. Cocinar a fuego lento 500 grs. de quinoa, previamente lavada y colada hasta que pierda la espuma, en 1 litro de agua o caldo de verduras.
2. Hervir hasta que los granos queden blanditos (con una consistencia similar al arroz), quitar el excedente de agua y agregar 2 o 3 cucharadas de harina integral. Revolver y apagar el fuego. Dejar enfriar.
3. Poner la preparación en un bol, agregar una cebolla o dos dientes de ajo (yo prefiero cebolla de verdeo) y 2 huevos. Si no comés huevo podés reemplazarlos por harina de garbanzo, (una cucharada en dos de agua por cada huevo). Cumplen la misma función unificadora.
4. Una pizca de sal marina o con hierbas y si te gusta, pimienta.
5. En caso de que queden blandas se puede agregar avena instantánea.
6. Darles la forma que quieras -puede ser de hamburguesa- y rebozar también con la avena.
7. Cocinar en sartén con poco aceite de oliva o en horno, de ambos lados, hasta que queden doradas.
8. ¡A disfrutar! Rinde para seis porciones y se pueden frizar. Acompañan cualquier ensalada y son muy nutritivas.
La quinua que usé en las hamburguesas

La quinua que usé en las hamburguesas - Créditos: Corbis


Me gustaría que ustedes me cuenten también cuáles los puntos que conectados ahora tienen sentido, los momentos importantes que las hicieron cambiar o les enseñaron algo.
De regalo les dejo al sexy de Ashton Kutcher que en la entrega de los premios Teen Choice y después de hacer la película sobre la vida del creador de Apple, se mandó un discurso al mejor estilo Jobs.
¡Besos!
Kariu

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

La vida en verde se termina, la energía se transforma

La vida en verde se termina, la energía se transforma


por Karina Ocampo

Tapa de revista OHLALÁ! de febrero con Eva de Dominici

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP