En el renovado aeropuerto de Ezeiza se inauguró este mes un servicio diferente: la guarda de equipajes, por tamaño y períodos que van desde 15 minutos hasta 60 días. ¿Qué incluye? Desde las tradicionales valijas hasta tablas de surf y esquís, entre otros objetos. Este servicio funciona en la terminal A (ingresando, a la izquierda, cerca de los puestos de American Airlines) y cuenta con un salón para unos 600 equipajes (tamaño estándar) y un depósito para más de 900.
"Tenemos una modalidad de almacenaje doble: los primeros 15 días en el salón y a partir del día 16 en el depósito, a 200 metros de la terminal A. Aceptamos cualquier tipo de equipaje o carga, siempre que esté autorizado por las autoridades aeroportuarias", explica Pablo de Angelis, presidente de Pampa Luggage.
Pero los servicios no terminan en la guarda. También retiran valijas de hoteles, casas y empresas. "Hay familias que por seguridad no quieren salir de sus casas con cinco o seis valijas, entonces nosotros las retiramos dónde nos indiquen un día antes. O turistas que hacen el check out del hotel a las 10 y su vuelo sale doce horas después. Sabemos lo engorroso que es andar por una ciudad con equipaje", cuenta De Angelis, que ya tiene propuestas para llevar este servicio a otros aeropuertos del país.
Fajas de seguridad y escaneo y grabación en video de los equipajes y su contenido, a cargo de personal especializado, forman parte de las medidas de seguridad, a las que se suma un seguro por rotura, pérdida o extravío de hasta cinco mil dólares. Los dos extremos de las tarifas son dos dólares la hora por una valija chica y cinco por una extralarge. La estadía de 24 horas, para estas dos medidas, va de 8 a 20 dólares, respectivamente.
El servicio en Ezeiza ( www.pampaluggage.com ) se basó en el relevamiento que De Angelis hizo durante un año de propuestas similares en los aeropuertos de Barcelona, Roma, Fráncfort y Santiago de Chile. A partir de eso, adaptó su proyecto a las necesidades de Ezeiza. La atención al público, por ahora, es de 6 a 23, aunque en breve se ampliará a 24 horas.
Y en sólo unos días de puesta en marcha del servicio, ya surgieron situaciones curiosas. El domingo pasado a un pasajero no le permitieron subir al avión unos cuadros, que fueron dejados en guarda, mientras él viajaba a su destino. Pero lo más insólito fue el caso de un pasajero que viajaba a Cuba y que a último momento se decidió a dejar en guarda dos libros que enaltecían al régimen nazi.