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 • HISTORICO

Pedro: el entrevistado que me invitó a salir




Conocí a alguien hace poco y todavía no sé bien qué va a pasar. Esta es la historia más actual. Es buena onda, gracioso, morocho y narigón. Se llama Pedro.
La historia es simple. Cada tanto hago colaboraciones para una revista sobre tendencias y estoy armando una nota sobre bares culturales. Me pasaron un par de nombres de pibes que laburan en esa movida y uno es él. Arreglamos una entrevista por Facebook y fui.
De entrada me pareció interesante. Hablamos, me contó toda la historia de cómo había puesto el lugar con tres amigos y de la idea "utópica" de ser tu propio jefe a los 30. "Dejar tu laburo de años para vivir mejor, sin jefes", me dijo. Un poco lo envidié.
Terminó la nota y me invitó una pizza. Yo tenía que hacer tiempo así que le dije que sí. Me quedé una hora más y después pensé que era tiempo de irme. Me acompañó a buscar mi bici, había ido "motorizada" a la entrevista y no me dejaba ir. Me compré hace poco una plegable y la llevo para todos lados. Pedro se quedó parado entre el camino que me dirigía a la salida y mi cuerpo. Me preguntaba cosas, me sacaba charla.
Todo fluyó muy naturalmente. Esa noche tomé agua mineral, para sorpresa de los que piensan que soy una borracha. Me fui y llegué a mi casa con esa típica sensación de "conocí el amor de mi vida". Pero claro, visto y considerando mi historial, lo más seguro es quede acá.
Al otro día, para revertir mi mala racha, me escribió por Facebook. Era una frase corta: "¿Cuándo repetimos la entrevista/cita?".
Me gustó mucho la actitud, le contesté y quedamos en ir a tomar algo la semana que viene...

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