Entre otras cosas, el sábado me ocupé de vaciar la cartera.
De tirar a la basura los aproximadamente 15 papeles de golosinas que tenía.
Y algunos varios tickets.
Este el cuadro "limpio" que quedó de su contenido.
Oh, Dios mío.

Pensé en esa sección de esta misma revista que se ocupa de pedirle a un famoso que muestre qué lleva adentro de su cartera... y me dije: Qué "situación" si me pidieran a mí hacer eso.
También me pregunté: ¿Cómo hacen esas mujeres para llevar 2 o 3 cositas, mostrables, quiero decir, bonitas?
Ojo. Confieso que muchas veces me lo propongo. Muchas veces. Tiro todo. Dejo lo básico. Libreta, billetera (mi billetera es ese estuche celeste con cierre), llaves y celular. Y cámara de fotos. Y cable de la cámara y de la compu... Ah, sí, y compu. Bueno, eso sería lo básico de un día de trabajo.
Pero a los 3, 4 días... mi cartera vuelve a ser lo que era. Un tacho. Un receptáculo de los papeles de caramelos de mis hijas (de mis hijas y también míos, no voy a negarles. Este gesto de guardar los envoltorios era bien de mi abuela). Un espacio donde guardar sus juguetitos, dibujos y también, por qué no, mis propias chucherías. Oh, sí, la maternidad empeoró el cuadro pero siempre fui de tener cartera "agujero negro". "Agujero negro", bueno, no se me ocurre otro adjetivo o metáfora para esta cualidad pulpo, híper-abierta... que todo lo agarra o recibe, no importa de donde venga.
¿Será que la cartera habla de vos misma? (sí, sí, sí). Bueno, en principio soy una desbolada, de eso no hay duda; lo de híper-abierta también me resuena... pero no me animo a arriesgar una teoría.
Me pasa algo similar con la agenda, ya se los dije. Quiero, quiero pero no puedo.
Me acepto, pues.
Me acepto con este caos a mano, con esta generosidad de espacio en el que todo entra, sin filtro... pero eso sí: cada tanto lo que no sirve, se tira.
¡Díganme por favor que no soy la excepción a la regla!
¿Qué guardan SIEMPRE en su cartera? ¿Qué les sobra y qué les falta?
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De la mamá







