Residencias de artistas en hoteles muy creativos

Pintores, graffiteros y músicos son invitados a hospedarse y trabajar en público

Por Redacción OHLALÁ!

25 de septiembre de 2016, 03:00

Residencias de artistas en hoteles muy creativos
Chaz Barrisson, en el Quin, de Manhattan
Chaz Barrisson, en el Quin, de Manhattan

(THE NEW YORK TIMES).- Las empresas suelen tratar de mantener sus edificios libres de graffiti. No es el caso del Quin. Por el contrario, este hotel, en el Midtown de Manhattan, contrata artistas callejeros. Chaz Barrisson, del dúo de street art London Police, recientemente pintó dos de sus característicos personajes en una pared junto a los ascensores de servicio de esta propiedad. Y eso fue sólo parte del programa de residencias de artistas callejeros en el Quin.

Al tiempo que cada vez deben innovar más para diferenciarse en tiempos de Airbnb, muchos hoteles se han enfocado en tener un diseño único, totalmente distinto. Algunos, como el Quin, han ido aún más lejos, ofreciendo residencias para artistas norteamericanos y extranjeros, profundizando así la experiencia artística.

"El hotel quiere verse bien", explica Barrisson, en el comienzo de su estadia. "Y a mí no me viene mal, ¿no?".

Otros hoteles con iniciativas similares son el Quirk, en Richmond, Virginia; The Pfister Hotel, en Milwaukee, desde 2009, y Claridge's, en Londres (donde el ilustrador David Downton trabaja desde 2001). Lo habitual es que los artistas cobren por trabajar en el hotel, dejando que los huéspedes interactuen con ellos y accedan a su producción. En algunos casos incluso pueden acompañar grupos a recorrer museos o galerías.

"Es algo muy diferente de lo que se ha hecho antes en hotelería", explica DJ Johnston, curador del Quin. Aunque los resultados son difíciles de estimar, Johnson asegura que la estrategia es exitosa y que algunos huéspedes ya planean sus viajes según el cronograma de residencias de artistas. También existe un beneficio extra por las ventas de obras, aunque no sean un objetivo primordial.

En el Hotel El Ganzo, de San José del Cabo, México, más de un músico ha sido invitado a resgistrar sus temas en el estudio de grabación con el que la propiedad cuenta.

El Monteverdi Hotel, en Castiglioncello del Trinoro, de la Toscana, tiene un concepto aún más amplio: entre sus próximos artistas residentes tendrá una cantante de jazz, otra de ópera, un coreógrafo y un vestuarista. "Estamos en la cuna del Renacimiento", explica Michael L. Cioffi, el dueño del hotel.