
A cuántas reuniones de padres iguales, calcadas, pueden convocarte en un año escolar?
A mil?
No, pero les encantaría.
En el colegio de mis chicos, para entrar, más o menos tenés que presentar una carta de recomendación de tres presidentes de países del primer mundo.
Si tenés la dicha de que tus hijos sean bendecidos con su aceptación, entonces te aplastan con reglamentos internos, externos, de uniforme, de comportamiento, planillas, cartillas y demás.
Si todo eso anda bien y todos nos ponemos de acuerdo, entonces ahí te hacen el favor de cobrarte la matrícula, que es un poquito más que una cuota, que ya equivale a un ojo y medio de la cara.
Todo sea por la excelencia académica?
Por el elemento?
Por el roce?
Por qué era que había decidido que mis hijos iban a ir a este colegio?
A mil?
No, pero les encantaría.
En el colegio de mis chicos, para entrar, más o menos tenés que presentar una carta de recomendación de tres presidentes de países del primer mundo.
Si tenés la dicha de que tus hijos sean bendecidos con su aceptación, entonces te aplastan con reglamentos internos, externos, de uniforme, de comportamiento, planillas, cartillas y demás.
Si todo eso anda bien y todos nos ponemos de acuerdo, entonces ahí te hacen el favor de cobrarte la matrícula, que es un poquito más que una cuota, que ya equivale a un ojo y medio de la cara.
Todo sea por la excelencia académica?
Por el elemento?
Por el roce?
Por qué era que había decidido que mis hijos iban a ir a este colegio?
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