SALTA.- Un lunes, a la medianoche, en la capital salteña, comienza el jazz en el Café del Tiempo, en el corazón de la calle Balcarce, uno de los 25 locales habilitados en un radio de cuatro manzanas alrededor de la estación ferroviaria, donde además los domingos alrededor de 240 artesanos venden sus productos en un área de paseo y esparcimiento que atrae a salteños y visitantes argentinos y extranjeros.
Antes, entre 3000 y 5000 personas circulaban por la zona cuando el movimiento de los trenes de pasajeros era incesante. Quedan todavía para el recuerdo hoteles y alguno que otro bar, como el Bar Tito, que comenzó en el 1940 con paredes de chapa, en el 1960 fue remodelado, y conserva muebles y hasta clientes de esa época.
Al paralizarse el tráfico ferroviario, el sector de Balcarce, Mitre, Ameghino y 20 de Febrero, a nueve cuadras del centro, quedó marginado, aunque siguieron algunos negocios.
La academia de folklore Jorge Cafrune, hoy la peña La Vieja Estación, el restaurante El Andén de las Nubes, frente a la estación, y unas cuadras más al Sur, La Panadería abrieron al promediar los años noventa.
Gran afluencia
La instalación de una feria de artesanos en el año 2000 sobre la calle Balcarce entre el 700 y 900, que luego se extendió a Ameghino, coadyuvó a este fenómeno urbano que permitió nuevamente concentraciones masivas en la zona.
Desde el sábado a la tarde hasta el domingo se estima que pueden llegar unas 10.000 personas, pero la actividad nocturna es permanente todos los días, aunque se intensifica desde el jueves. La afluencia se ve engrosada por los viajeros del Tren a las Nubes de los sábados. "Es el mayor boom turístico de la región, porque tenemos todos los fines de semana tucumanos y jujeños; no hay otro sitio en el Noroeste como la Balcarce" señaló a LA NACION Carlos Urtasúm, reportero gráfico de Buenos Aires que se instaló en Salta y abrió dos locales en la zona.
Fidel y Tupac Puggione apuestan a generar un polo cultural y en ese marco realizaron el festival Salta de Cacharpaya en las antiguas oficinas de la bodega Michel Torino y piensan que tendría que haber alguna actividad teatral y de recitales para alimentar la siempre vigente bohemia salteña con creadores permanentes de canciones y poesías. Hay una casa de té, confiterías, bares, restaurantes, pubs y discos con música para cada gusto. Están las peñas folklóricas, los sitios para el jazz, temas melódicos y hasta ritmo de bailanta en alguno de los boliches, a lo largo de tres cuadras desde la avenida Entre Ríos hasta Ameghino.
La variedad alcanza también al menú que abarca toda la gama de platos regionales, algunos tradicionales como garbanzo con carne, chorizo, panceta y cebolla verde picada, por $ 2,50, y de la cocina internacional.
A partir de las 20, comienza paulatinamente la movida que llega a su mejor nivel a la medianoche, con posibilidades de extender la velada hasta bien entrada la madrugada.
La feria artesanal funciona los domingos, de 9 a 21, a lo largo de las calles con ponchos salteños, tejidos, frazadas de lana de oveja y llama, muebles, joyas, pinturas, mates, licores, dulces y masas regionales, miel pura de abeja, adornos variados, botas, cintos, madera labrada, cofres, relojes y antigüedades.
La perspectiva es de crecimiento porque hay proyectos para reciclar la estacíón de trenes y de toda la zona, que ya se incorporó a la realidad salteña.
Datos útiles
Algunos precios
- Almuerzo o cena: desde $ 8 por persona con vino.
- Café; $ 1,50 y con espectáculos $ 2,50.
- Cerveza: desde $ 2,50.
- Té con masas: desde $ 4.
- Poncho salteño: $ 200
- Manta de oveja y llama, plaza y media, $ 250.
- Reloj de madera: desde $ 30.
- Llavero de alpaca y hueso, desde $ 2
- Licores, desde $ 4 el medio litro.
Carlos Pastrana