Mi marido me hizo escuchar el susurro del mar a través del teléfono. Pasó por Madryn, no vio ballenas y mandó sus repetidos besos a sus 3 amores: Cartucho, Cantimplora y mamá.
Qué loco es tomar conciencia de la simultaneidad de situaciones diversas en esta gigante pelota que llamamos planeta.
Dentro de ese enorme abanico está Valeria Mazza. No, no me interesa hablar de ella, pero el lunes, mientras tomaba un café con mi madre en Palermo, se me dio por hojear una revista finita cuyo nombre ni recuerdo. Y fue allí que encontré una nota a ella -que no leí- con un título que me llamó poderosamente la atención. Era algo así como "voy a ser mala (o muy mala) con mis nueras". "Ajá", pensé, "qué simpática esta mujer, te la regalo de suegra". "Se nota que es mamá de chicos chicos", agregó mi vieja, que conoce mejor el valor de esas palabras. "Tener una nuera en contra es una enorme desinteligencia", acotó luego, con su sentido práctico a la orden del día.
Muy probablemente la frase haya sido sacada de contexto o dicha en tono de chiste, pero me dio pie para pensar: 1. Ser jodida con una nuera o yerno es ser jodida con un hijo o hija. No podés ni decirlo. 2. Por el momento no tendré nueras, sólo yernos. ¿Será más fácil? 3. ¿Por qué estos vínculos son históricamente tan sensibles?
No lo sé. Pero definitivamente, si hoy alguien me preguntara ¿cómo me veo en ese rol?, lo primero que se me viene a la cabeza decir es: feliz, regia. Que mis hijos vivan su vida como quieran y puedan y cuando me necesiten, allí estaré para socorrerlos. Subestimar sus elecciones es subestimarlos a ellos (soberbia mediante, o sea, más miedos). Y si en algo la pifian, y bué, que se equivoquen tranquilos. Ya les diste tu -buen y mal- ejemplo.
¿Peco de ingenua? ¿Qué piensan Uds.? ¿Cómo se sienten como nueras? ¿Cómo se imaginan Uds. mismas como suegras?
Pd: ¡Feliz cumpleaños a la mía!
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