En unas horas vuelo a París después de unos días inolvidables en México, en el DF, ciudad que cautivó todas mis fibras: es la primera vez que estoy en esta parte del país y me conmoví por tanto arte, modernismo y vanguardia conviviendo con lo artesanal y autóctono. México es original, tiene fuerza, calor, color y empuje. Es energizante y alegre, tiene carácter. ¡Quiero volver!
Me invitaron para formar parte del jurado de un programa de televisión, que va por su tercera edición, y del que no puedo contar más por eso cambié el post. Es tal la fidelidad que tengo con esta comunidad-familia del blog que cuando tengo noticias, ya sean buenas o no tan buenas, quiero contarles.
Sí decirles que fue una experiencia fascinante para mí. El profesionalismo con que funciona toda la organización de este ciclo es un lujo. Se trabaja con muchísima objetividad y discresión. Aprendí la importancia de juzgar sin prejuzgar, que la devolución sea con responsabilidad para que la crítica sea constructiva y motive, no para que quieras hundirte bajo las sábanas y no salir más de la cama. Muchas veces en mi carrera recibí palos sin segundas oportunidades, y quizás por esto mi resistencia a la crítica se hizo mayor, me fortaleció sin quebrarme, pero el riesgo siempre estuvo. Y quebrarse puede ser para siempre. Qué placer es cuando te marcan un defecto pero te alientan a seguir, a querer ver de nuevo tu trabajo con el mismo entusiasmo de la primera vez y no con un preconcepto negativo. Cuando estás ante un jurado, un diseñador, un directivo de una marca o un estilista, los nervios pueden matarte y arruinar tu trabajo, opacar tu talento. Qué importante es ser amable y compasivo cuando estás del otro lado del mostrador... En cuanto pueda, les contaré más y les mostraré el programa.
Estuve alojada en el hotel Distrito Capital, moderno y comodísimo. Tomé nota de algunos detalles que me gustaron, porque me sentí muy en casa. La revista Marie Claire LA me entrevistó un día y también aproveché para salir y caminar, aunque el tiempo libre era muy poco. Adoré la arquitectura de la ciudad. Una noche comimos con todo el grupo en Mexsi bocu, cocina fusión que me acercó a mi Francia querida por unas horas. Hace un calor tremendo y la presión de la altura me dejó agotada cada noche. Les muestro una galería de fotos de estos días y corro al aeropuerto, que tengo que volver a casa!







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Blog de Milagros Schmoll








