Simplemente respirá

Por Redacción OHLALÁ!

5 de marzo de 2015, 18:39

Simplemente respirá

Marina Aldasoro vive en el barrio de Chacarita, frente a una de las productoras más importantes del país, lo que significa que cada tanto se escuchan los gritos de las fanáticas cuando aparece el actor de sus sueños, o las paredes se llenan de mensajes de amor pintado. Aun así, su departamento es tranquilo. El ambiente de calma se completa con una enredadera que todavía disfruta del sol veraniego, y un gato negro que duerme al lado y se mueve un poco al recibir caricias.

Marina es instructora de Yoga. Mientras tomamos un licuado de durazno, charlamos de lo que significa el Yoga para ella. Como muchas personas, llegó a la disciplina casi por casualidad, para probar. Siempre había sido muy deportista, de las que se levantan los domingos temprano para entrenar. Corría, jugaba al hockey, al tenis, hacía natación. Hasta que una amiga le regaló un pase de Yoga Ashtanga en Valle Tierra. Y desde la primera clase supo que era lo que había venido a hacer a este mundo.

-Me encantó, me morí. Porque es un tipo de yoga fuerte. Para la gente que es muy activa físicamente, y para las que necesitamos algo más para entrar en la meditación, que nos lleve un poco más allá, es bárbaro. No creo que sea para todo el mundo, no lo recomiendo para todos. Por eso hay tantos tipos de yoga, para que cada uno encuentre el suyo.

En su página una frase sintetiza esa concepción:

Krishnamacharya dijo: "La semilla de Yoga aparece diferente en cada persona". En mí, fue de manera casual e inesperada. Estaba preparada para dejar ir todo, y así entender el mundo desde mi propio yo. La práctica diaria cambio mi vida, mi mente y hasta mi entorno. Durante mucho tiempo tuve el honor de estudiar con los mejores Maestros y aprender de ellos. Hoy, me toca a mí compartir. Sea como sea que hayas llegado a este lugar, disfrutálo y hacé de ésta tu singular y única experiencia.

Cuerpo y mente en equilibrio.
Cuerpo y mente en equilibrio.

-¿Qué fue lo que te abrió la cabeza?

-Yo siempre había pensado que el yoga era más hippie, que no iba conmigo. Lo que había probado de yoga me aburría. Ni siquiera sabía que existía el Ashtanga. Los maestros me cambiaron esa idea, entendí que no necesitás ser de una manera o de otra, no hay una norma. Podés empezar por donde te guste. El Ashtanga es un yoga muy activo que requiere mucha concentración entonces no me permite estar con mi mente en otro lado, hay gente que conecta con eso más fácil. Lo primero que tiene que haber es conexión con un maestro que te inspire y que te haga bien, no importa qué tipo de yoga. Por ahí es sentarse a respirar, un hatha muy tranquilo. Pero hay gente como yo que necesita más fuerza e intensidad.

En el momento en que empezó a practicar, Marina también comenzó a estudiar porque entendió que el Yoga era su Dharma y que daría lo mejor de ella misma.

-Estudié en todos los lugares que pude, tuve maestros que me inspiraron, desde la parte técnica hasta lo que no se puede decir con palabras. Mi experiencia más fuerte tuvo que ver con Yoga y alimentación viva, con una profesora de Toronto, Canadá y se llama Diane Bruni, en la escuela Downward Dog. Ella no está más ahí, pero dejó una marca. Esa fue la primera vez que entendí que Yoga es lo que hacés en el mat y lo que hacés afuera. Cómo te manejas en el mundo, cómo pensás, lo que elegís hacer. Lo vi también cuando hice el profesorado, en una convivencia. Vi por primera vez gente que era como yo, no sabía que existía y tuvo sentido para mí, porque si pasás dos horas en el día en el mat y te cruzás al Mc Donalds, le estás dando a tu cuerpo y a tu mente información contradictoria. Lo entendí, lo viví y lo sentí. Hice una dieta de comida viva y tuvo muchísimo sentido.

-¿Cómo es tu alimentación?

-Yo dejé de comer carne hace cinco, seis años. Primero dejé de comer pollo porque me daba impresión y un día dije, voy a ver si puedo sostener esto sin sufrirlo. Para mí tiene que venir de a poco y hacerlo por convicción. Si reprimís algo por ahí no es tu momento, por ahí es más violento para vos hacerlo que no hacerlo. Veo que en la evangelización algunos se ponen agresivos, el principio del Yoga, el Ahimsa de la no violencia, que es el principio de por qué no comemos carne, es vital. Pero ahimsa también es no violencia con los otros. Yo conozco gente que no hace yoga y come carne, y es evolucionada en lo personal y espiritual. Cuando viajé a India, me dieron recomendaciones de que no comiera ciertas cosas, pero me parecía más violento decir que no, que tomarlo. Es más importante poder compartir que poner la espada de lo que se hace y no se hace. Yo evito lo que creo que me hace mal pero estoy agradecida de lo que la vida me da y lo que el entorno me ofrece.

Marina Aldasoro cree que cada son más los que eligen sentirse bien a través de la alimentación y de las distintas disciplinas. Que antes eran "raros" los que practicaban Yoga y que cada vez son más.

-Quiere decir que estamos haciendo las cosas bien. Ahora la información está al alcance de todos. Los que vivimos acá podemos elegir, tenemos el mercado orgánico cerca, podemos aprender.

Un buen desayuno será el mejor comienzo de la jornada.
Un buen desayuno será el mejor comienzo de la jornada.

Además de las clases que da en Valle Tierra, practica Ashtanga tradicional con su Maestro Pablo Pirillo seis veces a la semana, lo que implica una rutina que requiere mucha disciplina mental y física. Y tiene su estudio en donde trabaja por lo general con personas que hacen deportes y se enfoca en la concentración para que en el momento de salir del mat, tengan herramientas que puedan usar en una carrera o un partido. Y sobre todo, para sentirse bien y mejorar su entorno.

-¿Cómo hacemos en un ambiente difícil? A veces el entorno es tóxico en el subte o en el trabajo.

-Yo creo que vas a terminar cambiando el entorno. Por un lado si te sentís bien, la energía va a ser más fuerte. Y también creo que cuando estás más conectado con lo que querés y no querés, empezás a elegir. Por ahí te vas a alejar del entorno tóxico. Creo que uno puede cambiar su realidad, eligiendo un poco mejor, porque llega un momento en que es insostenible. Todos tuvimos trabajos que odiábamos y pensábamos que no teníamos otra alternativa, y muchas veces eso terminó rechazándote a vos. Como el mal novio que te deja, te está haciendo un favor, es una señal de que uno no tiene que aguantar tanto. Cuanto más conectado estás con vos, menos te duran las cosas que te hacen mal. No digo que no vienen, porque también es un reflejo de lo que uno atrae, pero te aseguro que no lo podés mantener mucho tiempo.

Marina piensa que lo mejor que podemos hacer es tomarnos un tiempo para estar solos y elegir conscientemente, evitar lo que nos hace mal.

-Siempre podés elegir, por lo menos en donde vivimos nosotros. Por ahí eso no pasa en la India, fue un shock para mí darme cuenta de eso. Pero cuando alguien me plantea que el Yoga y comer comida viva es caro, yo le digo que enfermarte es mucho más caro, por la medicina, y lo que lucha tu cuerpo para limpiarse después de esa medicina. Esas son elecciones.

Concentración y práctica.
Concentración y práctica.

Le pedí a Marina que me diera tips simples para aplicar en la vida cotidiana, y compartió algunos que ella practica todos los días:

1. Contacto con la naturaleza. Aunque sea el pasto de la plaza. Si vivís cerca de la playa, descalzate, caminá por la arena, dejá que las sales, el aire, te hagan bien. Lo mismo si tenés una montaña cerca, disfrutá todo lo que puedas de la naturaleza. Nos olvidamos a veces de eso, sobre todo viviendo en Buenos Aires.

2. Un buen tip al que yo "obligo" es apagar los teléfonos, la tele, internet. Un día a la semana sería ideal, unas horas en el día está bien. Disfrutar del silencio, que no lo tenemos. Ni siquiera sabemos que es una opción. Llegar a tu casa y no prender nada, obviamente no despertarse mirando el celular. Me pone triste cuando estamos cenando y están con el celular todo el tiempo. Mi entorno lo termina haciendo, se ve que la propuesta no es tan loca.

3. Masajes. Tenemos suerte, se consigue todo fácil. Un buen aceite de coco o de almendras, sentarte en un almohadón, masajearse los pies un rato a la noche: todo tu cuerpo lo va a sentir.

4. Un poquito más lejos, yo recomiendo pasar todo un día a líquidos. Sopas, licuados naturales, te cambia la semana entera. O por lo menos la cena. Empezar de a poco. Hacer sopas de vegetales, no consumiría nada que venga hecho polvo. Con la minipimer agarrás las verduras que tenés a mano y te hacés una sopa crema en dos segundos.

Eso es algo que suelo hacer mucho cuando tengo una situación que me pueda poner nerviosa o quiero que salga bien, elijo que mi cuerpo no ocupe toda la energía en tratar de digerir, y dejo esa energía disponible para mí. Una persona que prueba un día a sopas y jugos lo va a notar enseguida.

5. Llegar a tu casa y prender unas velas. Tomar tiempo para estar con tus animales, pareja, hijos. Hablar con la persona que tenés adelante, tomarte tiempo para cenar sin la tele. Nos olvidamos de que eso está bueno.

Ella misma experimentó hace poco todos esos tips cuando hizo un retiro de yoga en Meliquina, un pueblo cerca de San Martín de los Andes que no tiene señal de celular ni luz. Estaba en una cabaña que tenía un generador que proporcionaba solo cuatro horas de electricidad. Fueron diez días en silencio. Se iba a dormir a las diez de la noche viendo las estrellas, se levantaba temprano a la mañana para hacer la práctica, no había nada más que consumir. Sol, aire, tranquilidad. "Eso es más yoga que la práctica en sí". Es un estilo de vida holístico, cada parte es importante.

-Se trata de pensar qué hacés para conectarte por vos, qué hacés por tu círculo, por la gente que querés, qué hacés por alguien que no conocés. Todo eso es importante, no importa si después llegás a determinada postura o asana. Yoga es lo que pensás, lo que comés, lo que decís, y tiene sentido así. Sino puede convertirse en una gimnasia más. Creo que cualquier persona que se siente una o dos horas a practicar lo que sea, quiera o no va a encontrar una parte filosófica. En los Yoga Sutra de Patanjali dice: "El cuerpo, la mente y el espíritu son inseparables. Si el cuerpo está dormido, el alma también lo está". Somos un todo. Pensá en vos como que el cuerpo es agua. Mantenélo en movimiento, que no se estanque, que fluya.

¡Disfrutá de la naturaleza!
¡Disfrutá de la naturaleza!

¡Muchas gracias, Marina! Ojalá les haya gustado la entrevista. Puede contactarla a ella en su Facebooko Twitter Y a mí me encuentran, como siempre, en kariuenverde@gmail.com

¡Que disfruten el día!

Kariu