
Años.
Me es inevitable caer en lugares comunes en cada cumpleaños (también en año nuevo, pero resistiré) y pensar en todo lo que pasó, en lo rápido que se fue el año, en la cantidad de personas que conocí, en lo que hice. También en lo que no hice, en las cuentas pendientes…
Hoy, 3 de Noviembre, cumplo años y este post viene reflexivo. Soy un año más grande (ni crean que voy a publicar mi edad), ¿pero soy un año más sabia?

Paro un poco la pelota para respirar. Vuelvo a ver cada tanto la famosa charla de Steve Jobs, que tanto me identifica, y conecto los puntos. Cierro los ojos. "Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición".
¿Soy capaz de escuchar mi voz interior? ¿Escucharla aunque a veces el ruido exterior sea tan alto que cueste encontrarla? ¿Dejar de hacer cosas solo por agradar? A veces no. Cuesta. Pero de a poco empiezo a vislumbrar el mecanismo, y me libero de ciertos condicionamientos y voces que me dicen a cada momento lo que debería hacer/ser. Y le presto atención a mis deseos más profundos, a lo que me dicta esa intuición de la que habla Steve. Veo lo ridículo de las preocupaciones superficiales frente a la cantidad de razones para evolucionar y disfrutar de la vida, y creer en la muerte como parte fundamental de ella.
Por alguna razón que desconozco, me atrae cada vez más el Día de los Muertos, me apasiona investigar sobre los festejos y rituales mexicanos. Creo que llenar la muerte de color la vuelve más amigable. Valorar la transformación, sea hacia donde sea, me hace amar la vida. Confío en que hay algo más allá de nuestros cuerpos. Y si no lo hubiera, homenajear a los muertos queridos, tiene un hermoso grado de aceptación.

La muerte como transformación.
Durante 2015 escribir este blog me llenó de experiencias positivas. Me conectó con personas que me ayudaron a reflejarme y ver lo que tenía para trabajar. Sería difícil nombrar a todos, porque son muchos, pero destaco a Patricia Gallardo por confiar en mí; a Sebastián Delfino, desde la radio, por ampliar mi universo verde; a Luis Delupi por compartir saberes saludables con generosidad; y a mis compañeros y profesores de Yoga, que me acompañaron en este tramo del camino. Agradezco a cada uno de ellos y espero continuar con el aprendizaje. Y a mi familia y amigos, claro. Ellos están siempre.
También agradezco a todos los que estuvieron y están del otro lado. Sé que este blog no es tan popular en relación a otros (no debería afectarme, ¿no?), pero a veces recibo comentarios que me motivan, porque me dicen que les aporté algo. O me cuentan cuestiones personales que me hacen reflexionar. No tengo verdades. Es algo que suelo repetir porque me lo quiero recordar. Entrevisté a gente que me contó sobre tratamientos y talleres, hablé con especialistas y referentes, pero siempre avancé -traté de avanzar-, sin fanatismos, con la mirada atenta y la curiosidad intacta.
Somos seres, organismos perfectos, que avanzamos hacia un conocimiento que está en nuestro interior, solo es cuestión de recordarlo.
Les regalo mis mejores deseos de transformación.
Me pueden escribir a kariuenverde@gmail.com
Abrazo.
Kariu
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