Por Julia Grunbaum
Subir los 365 escalones de la catedral de Notre Dame de Estrasburgo suponía un esfuerzo para alguien que estaba totalmente fuera de estado físico. Pero valió la pena. Prácticamente inmersa en una nube, la vista de la capital de la Alsacia resultaba increíble. La espera para ver en funcionamiento el reloj astronómico de la catedral, imposible de pasar por alto, implicaba soportar el frío del invierno.
Nuestro evidente aspecto de turistas despertó en un hombre ganas de contarnos la historia de la catedral puntualizando con orgullo que la roseta era más grande que la de Notre Dame de París. La catedral es impresionantemente grande, de estilo gótico; data aproximadamente del siglo XV.
Estrasburgo es sede de numerosas instituciones, entre las que se encuentran el Parlamento Europeo y la Corte Europea de los Derechos Humanos. Es la fusión de la ciudad moderna con la medieval. La zona donde se encuentra la catedral se denomina La Grande Ile, es su centro histórico y desde 1988 es Patrimonio de la Humanidad. Las ciudades de la Alsacia presentan el escenario que una se imaginó de chica en los cuentos de hadas.