Hace algunos años trabajaba en una oficina de Palermo y sentía cierta estabilidad en mi vida. Cumplía con mis obligaciones, tenía un jefe copado y me divertía con mis compañeros. Además de la rutina laboral, compartía con ellos cumples, salidas y recitales. Pero gran parte de las horas que pasaba sentada delante de la pantalla, no dejaba de mirar el avance lento de la tarde que a las 18 me devolvería a mi casa. Un día descubrí -tal vez ya lo sabía pero empezó a importarme-, que ese trabajo no me llenaba, que me daba dinero pero nada de lo que había estudiado era aprovechado y, por sobre todo, que lo que hacía no tenía un impacto positivo en nadie. Me cayó la ficha de que lo había soñado para mí no estaba pasando.
Un jueves entré a un blog que a veces leía, Orsai, y me encontré con el post "Matar la crisis a volantazos", donde el escritor Hernán Casciari decía que estaba por llegar a los cuarenta años y que era el momento de cumplir un sueño con su amigo de la infancia: una revista cultural sin publicidad donde solo publicarían a los autores y dibujantes que admiraran. El texto seguía pero algo se había atorado en mi garganta, algo que me cambió y ya no tuvo vuelta atrás. Sentí la necesidad de formar parte del proyecto, tanto que fui a la presentación del primer número que se hizo un día laborable en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y después lo seguí en cada nueva propuesta. Gracias a ese sueño ajeno se me abrió un universo de palabras y personas que siguen existiendo al día de hoy. Que yo esté escribiendo acá tiene que ver con ese momento.
Cuando me enteré de que Hernán Casciari había tenido un infarto, me asusté muchísimo y apenas pude, lo busqué para entrevistarlo. Hablamos de lo cerca que estuvo de la muerte y de los cambios que había generado a partir de ese momento. El ultimátum que le dio su cuerpo provocó que dejara atrás el sedentarismo y los vicios, y tomara la decisión de elegir lo que le hacía bien, en todos los sentidos, lo que implicó una mudanza de Barcelona a Buenos Aires. Esa mañana de enero que encontré a un hombre feliz, no me animé a darle las gracias por lo inestable y apasionante que se volvió mi mundo.
Pienso en las etapas que atravesamos, y en las semillas que dejamos en los demás.
Así como para mí Orsai fue un antes y un después, también para muchas personas El Blog de la Mamá, fue un espacio hermoso de encuentro y reflexión para compartir deseos y experiencias, que leímos incluso las que no tenemos hijos. Desde este rinconcito verde le deseo a Ine, y a sus lectoras, lo mejor para todo lo que venga.
Recién ahora entiendo mejor lo que antes solo intuía, lo que significa hacer un trabajo como "servicio" y la importancia que tiene que en nuestro breve paso por la tierra hagamos tareas que tengan verdadero significado para nosotros y para los demás. Descubrir esos dones y talentos que todos tenemos y aportarlos para crear un lugar mejor, creo que es nuestra verdadera responsabilidad. Esto que cruza por mi mente hoy, en realidad pertenece a una conciencia colectiva mucho más grande que mi propio ego.
Por eso quiero compartir el mail de una lectora que hasta hoy era silenciosa, Daniela Asis, que cuenta su caso y su búsqueda, comparte una receta, y me dedica unas lindas palabras que guardo en el corazón y que hace que mi trabajo valga la pena.
"Te cuento que fui vegetariana durante algunos años (hasta que en el embarazo de mi hijo mayor me "obligaron" a incorporar carne ya que estaba muy anémica) y si bien ahora como "de todo" cuido mucho mi alimentación. En mi dieta predominan los vegetales, las legumbres y en menor medida los lácteos y las carnes blancas; estoy consumiendo cada vez menos harinas y azúcares (cuando lo hago uso solamente harina integral y azúcar mascabo o miel) y empecé a dictar clases de cocina a domicilio donde enseño recetas simples y sanas, por suerte cada vez más personas están empezando a interesarse más por la comida saludable.
Desde mi trabajo como cocinera también trato de concientizar a través de lo que ofrezco, tengo un emprendimiento de pastelería y de un tiempo a esta parte la mayoría de los productos que preparo son cada vez más orgánicos e integrales, con opciones para veganos y celíacos. Lo mismo con las viandas que preparo, tengo la premisa de ofrecer comidas sanas, nutritivas y con productos de estación, manteniendo el sabor y la frescura.
Te quería dejar la receta de mi torta "estrella" sin T.A.C.C., es una delicia de batata y chocolate que siempre que la hago no quedan ni las migas, jaja".
Torta de batata y chocolate sin T.A.C.C.
Ingredientes:
1 o 2 batatas (750 grs aprox) hervida y pisada
5 huevos (yemas y claras separadas)
150 cc leche (entera, descremada, deslactosada, de almendras, de cabra, o queso crema)
200 grs de miel o 225 grs de azúcar mascabo (ó 100 grs de miel y 110 de azúcar)
75 grs de cacao amargo
75 grs de chocolate amargo derretido
1 cda de polvo de hornear
1 cdita bicarbonato de sodio
1 pizca de sal
1 cda extracto de vainilla (lo recomiendo antes que la esencia ya que es extraído directamente de la chaucha de vainilla, la esencia es artificial y contiene colorante y saborizante)
Opcionales:
1 puñado de nueces, almendras, avellanas o pistachos
Ralladura de una naranja
Una pizca de nuez moscada
2 cdas de aceite de coco o de maíz (para darle más humedad, aunque si usan miel en vez de azúcar no es necesario)
Preparación:
Mezclar el puré de batatas con las yemas e ir agregando la leche, la miel (o el azúcar) y el extracto de vainilla.
Una vez integrado agregar el cacao tamizado con el polvo de hornear, el bicarbonato y la pizca de sal, luego incorporar el chocolate derretido con los ingredientes opcionales que se deseen.
Por último, incorporar las claras batidas a nieve y llevar a horno medio-bajo (160 grados aprox) durante 45 minutos (dependiendo del horno puede ser una hora). Recomiendo usar un molde de torta desmoldable para evitar que se desarme al desmoldar.
Una vez tibia, se puede cubrir con una ganache de chocolate y leche de coco muy fácil de hacer: mezclar 150 gramos de chocolate amargo con 200 cc de leche de coco caliente (casi casi a punto de hervor) y colocar encima de la torta.
Yo le agrego por encima de la ganache unas escamas de sal marina, frutos secos y ralladura de naranja; queda deliciosa la combinación pero se puede obviar perfectamente.

Torta de batata y chocolate, por Daniela Asís.
Por supuesto, se puede adaptar para la opción vegana. Te agradezco mucho Daniela, y comparto tu deseo, ojalá de a poco todos seamos más conscientes con nuestra alimentación.
Y a todos ustedes, les mando un beso, les recuerdo que me pueden escribir a kariuenverde@gmail.com
Kariu
En esta nota:

