Si decimos la palabra “finanzas”, quizá muchas de nosotras ni queramos seguir leyendo. Porque a veces es un campo en donde no llegamos a sentirnos del todo cómodas, creemos que no entendemos y hasta nos cuesta abordarlo. Frente a esto, nos preguntamos: ¿por qué nos cuesta hablar de plata? ¿Qué nos falta aprender, como mujeres, para apropiarnos del dinero? ¿Qué cosas hay detrás de nuestras resistencias? Hablamos con Helena Estrada, abogada con un máster en Mercado de Capitales y Financiero y también autora del libro Dueña de tu dinero, sobre cómo podemos asumir el control.
¿Por qué le escapamos al tema?
La relación de las mujeres con el dinero suele ser de mucha emocionalidad, temor y desconfianza. Además, es muy nueva, recién en 1926 las mujeres tuvimos plenos derechos civiles como adultas (¡no llegamos ni a los 100 años!). Esto quiere decir que recién ahora estamos aprendiendo a relacionarnos con el dinero: que nos cueste hablar es cultural. Por ejemplo, en muchos lados sigue siendo un tabú que las mujeres ganen más que su pareja, que el ingreso de las mujeres es como subsidiario y también se da por sentado que las mujeres no entendemos de finanzas.
Además, estamos educadas para agradar y no crear conflicto, para evitar las peleas. Por eso nos cuesta tanto pedir ajustes salariales: nos da timidez, justificamos mil veces por qué necesitamos ese aumento. Es una creencia muy nuestra el esperar que el reconocimiento venga de afuera. Muchas veces, no nos damos cuenta de que esas acciones no van a significar un incremento en nuestro ingreso económico si no lo gestionamos; y gestionarlo no suele ser muy femenino. Todo esto, sumado a que no tenemos educación financiera en la escuela. Si sentís que llegó el momento de hacerte cargo, sabé que podés mejorar tu propia vida y bienestar con herramientas financieras.

Dueña de tu dinero - Getty
EL PRIMER PASO: CONOCER TU VÍNCULO CON EL DINERO
Te proponemos que te tomes un tiempo para vos y pienses cuál es tu verdadera relación con el dinero. Te ayudamos dejando tres preguntas disparadoras, que van a servirte de guía en este recorrido:
- ¿Qué sentís cuando pensás en tu plata? ¿Miedo, vergüenza, culpa, ignorancia total, angustia? Tené en cuenta que, en esta respuesta, va a haber mucho vínculo emocional. Y está bien. Intentá dejarlo por escrito.
- ¿Con quién hablás de dinero? ¿Solamente con tu mejor amiga, marido, hijo mayor o contador? ¿O hablás con todo el mundo? Pensar esto te va a dar un montón de información.
- ¿Considerás que tenés educación financiera? Por ejemplo, una pregunta simple: ¿sabés la diferencia entre un interés compuesto y un interés simple? Si la respuesta es “no”, podés considerar que tu educación financiera todavía es un poco deficiente. Pero no te preocupes, que hay muchas formas y recursos para aprender y formarte.
¡No hay respuestas correctas o incorrectas! Si estás en cero en las 3 preguntas, ya tenés esa información y ¡ya no podés hacerte la tonta!. Esto es parte de tu responsabilidad, no es delegable al 100%, porque impacta en nuestra vida.
AUTONOMÍA VS. INDEPENDENCIA
Es clave saber que “autonomía” no es lo mismo que independencia. Independencia económica quiere decir que no dependés de otra persona para sostenerte. Autonomía, por su lado, significa que el poder y el control sobre tus finanzas los tenés vos. Es decir, tranquilamente podés ser independiente y no tener autonomía, porque, más allá de que el ingreso lo generes vos, quizá sea otra persona la que se encargue de administrar esa entrada. Entonces, la última pregunta que viene bien hacernos es: ¿tenés autonomía financiera?
4 HERRAMIENTAS DE CONTROL
Te compartimos cuatro herramientas que te pueden servir para empezar a repensar tu vínculo con el dinero.
- Armate un mapa de tu situación
- Hablá más de plata
- Tené abierta la puerta a que los acuerdos financieros sean dinámicos
- Entendé el valor del dinero en el tiempo
EL DINERO Y LA PAREJA: claves para dialogar
Hablar de dinero con la pareja no suele ser fácil, puede resultar incómodo, molesto y por eso lo evitamos. Pero hay que tener en cuenta que, aunque no lo hayamos hablado nunca, existe un acuerdo tácito sobre el manejo del dinero. Porque cuando aparece alguna crisis, notamos que entendíamos distinto y surgen desentendidos carísimos para ambas partes. Independientemente de la confianza que tengamos en la otra persona, tenemos una responsabilidad indelegable de saber y decidir. Lo más importante es saber dónde estás y después decidir. La información es poder.
- Sabé que hablar de plata no atenta contra el romanticismo.
- Entender la diferencia entre administrar vs. ser propietarias.
- Iniciá la conversación.
"No hablar de dinero te vuelve niña"
Por Helena Estrada (@helenamestrada). Abogada con un máster en Mercado de Capitales y Financiero. Autora de "Saltar por nosotras" y "Dueña de tu dinero".

Helena Estrada, autora de "Dueña de tu dinero" - Gentileza de Helena Estrada
Cuando no nos ocupamos de nuestras finanzas, nos aniñamos, nos hacemos nenas. Quizá nos sintamos empoderadas en muchos temas, pero no manejar nuestra plata es una prueba muy ácida sobre nuestro empoderamiento real. No quiere decir, necesariamente, tener un ingreso, porque muchas mujeres, por distintas circunstancias, no tienen un ingreso, pero sí autonomía, que no es lo mismo que independencia económica. Autonomía es saber dónde estás parada y poder tener decisión sobre las cosas. Saber, tener información y poder decidir sobre ella es muy importante. Una vez que la tenés, podés tomar decisiones en función de esa información. Si no la conseguís, vas a estar dependiendo de otras personas o de las circunstancias y por eso te aniña.
Muchas mujeres fueron criadas lejos de los asuntos económicos y, ya en su adultez, les resulta un tema complicado, creen que no entienden. Debido a la vergüenza que eso puede traer, suelen ocultarlo y, así, postergar cada vez más conversaciones relacionadas con el dinero. Porque al sentirse impotentes frente a la administración de sus finanzas, deciden delegarlo en otra persona. Es parecido al cuidado de la salud, las decisiones las tenés que tomar vos. Tener conocimiento y control de nuestras finanzas nos empodera y nos da tranquilidad, es la única manera de saber dónde estamos paradas y poder proyectar a futuro. Si vos no sabés cuál es tu vínculo con el dinero, qué opera en tus decisiones, si no podés recordar hitos en tu vida en los que la plata jugó un rol, vas a estar perdida. Sin embargo, cuando lo recordás, podés entender de dónde viene tu prejuicio, tu impacto, y te podés liberar de esa mochila.
A veces tenemos un prejuicio negativo hacia la plata, por ejemplo, si generó alejamientos en la familia o peleas, vamos a creer que el dinero destruye vínculos o que hace a la gente convenida. La cargamos de una emocionalidad que no tiene, lo que tiene emocionalidad son los eventos y cómo respondemos ante ellos: no es la plata, ni la crisis económica, ni la herencia, es lo que hacemos con esas circunstancias. Una vez que lo decodificás, si querés, podés cambiar tus propios comportamientos (te podés animar a tener un emprendimiento, por ejemplo). Todo se trata de llevar consciencia.
Soledad Simond Estuvo en el equipo creador de la marca femenina OHLALA!, en La Nación, y la dirige desde hace 6 años. Además, es facilitadora de talleres de empoderamiento en corporaciones, da workshop de oratoria y planificación emprendedora.
Euge Castagnino Secretaria de Redacción de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.














