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Quién es Gina Mastronicola, la joven actriz que la rompió en Argentina, 1985

Con un antes y un después en su carrera tras su participación en Argentina, 1985 -la película protagonizada por Ricardo Darín y nominada a los Oscar- charlamos con Gina Mastronicola sobre su universo.


TRENCH (MISHKA), TOP Y CALZA (SKINNA), GORRA (NEW BALANCE).

TRENCH (MISHKA), TOP Y CALZA (SKINNA), GORRA (NEW BALANCE). - Créditos: Inés Auquer.



Interpretó a Verónica, la hija adolescente de Julio César Strassera en Argentina, 1985, que obtuvo una nominación al Oscar y muchísimos premios internacionales. Tiempo después, Adrián Suar la eligió para protagonizar Buenos chicos, la tira diaria del prime time de El Trece. Hoy protagoniza una película de Disney y su agenda parece no tener límite. En esta charla, Gina Mastronicola nos habla de sus inicios, de la actuación como estilo de vida y de su fascinación por la moda como forma de comunicación y expresión artística.

CHAQUETA DE DENIM (R.A.D., CHALECO SASTRERO (LAS PEPAS), CADENA (URBAN CONCEPT), PANTALÓN (ADIDAS), MOCASINES (LU BOLOQUE).

CHAQUETA DE DENIM (R.A.D., CHALECO SASTRERO (LAS PEPAS), CADENA (URBAN CONCEPT), PANTALÓN (ADIDAS), MOCASINES (LU BOLOQUE). - Créditos: Inés Auquer.

Empezaste a trabajar desde muy chica, ¿cómo vivías los castings, las presiones y las frustraciones cuando no quedabas seleccionada?

Que te digan “no” un millón de veces es muy frustrante, pero también es aceptar que es parte de la vida misma. El hecho de haber empezado desde muy chica facilitó eso. El desafío de la frustración y la presión de la mirada ajena. Agradezco mucho los procesos que viví porque me formaron como persona. Y hoy soy lo que soy gracias a eso.

Al comienzo, actuar fue un juego... ¿Cuándo decidiste que fuera tu forma de ganarte la vida?

Fue a partir de La chica más rara del mundo, una película de Disney. Tenía 17 años y para mí fue embarcarme de una manera mucho más consciente con la profesión que cuando tenía 11 o 12 años. Hasta ese momento, había trabajado en publicidades, pero desde la diversión, lo tomaba como un hobby. Yo me presentaba para algo e intentaba dar lo mejor de mí. Si salía, salía, y si no, no pasaba nada. Cuando salió esta película, me pregunté: “¿Puedo ser capaz de hacerlo?”. Todos los miedos que conlleva un nuevo desafío. Y en ese rodaje fui consciente del trabajo que implicaba estar dentro de un set y toda la preparación que se necesita para protagonizar un personaje, el vínculo con el director y con lo que se quiere contar. Fui muy feliz con ese proyecto porque me abrió una nueva puerta y ahí dije: “Yo me quiero dedicar a esto”.

¿Estudiaste teatro?

Sí, pero no fue lo primero que se me apareció en la vida. No era de esas chicas que nacieron queriendo hacer comedia musical, teatro, canto o baile. El oficio se dio con el tiempo y de manera fluida, sobre todo en los castings, era una constante retroalimentación de todo. Arranqué haciendo diversas disciplinas y cuando empecé a actuar y a trabajar, ahí sí tomé clases de teatro. Me encontré con cosas que desconocía, toda esa veta artística que había en mí. El trabajo me dio todo un espacio creativo y exploratorio en el que me descubrí de otra manera.

Argentina, 1985 fue un antes y un después en tu carrera.

La película me abrió muchas más puertas de las que tenía pensado. Obtuvo un montón de premios internacionales y un reconocimiento absoluto por parte del ambiente cinematográfico y artístico. Fue darme cuenta de que de repente había crecido y dado un salto en experiencia actoral, seriedad y compromiso. Sentí que ya no iba a ser lo mismo. Fue la producción más grande que me tocó. Profesional y personalmente me implicó un gran desafío. Porque Argentina, 1985 tenía toda una impronta y un contexto social y político muy delicado. Nos tocó contar una parte muy triste de la historia argentina. Y lo que me generó a mí como joven, hablar de un tema así, implicó una responsabilidad muy grande.

Interpretaste a la hija del personaje de Ricardo Darín...

Trabajar con él fue algo espectacular. Pero recién a medida que fue pasando el tiempo tomé conciencia de las experiencias increíbles que me tocaron. Prepararme para ese personaje y recibir toda la información de lo que pasó en Argentina fue muy duro. Ricardo fue un gran compañero, siempre muy guía y empático. Y también de todos mis colegas. Fueron muy amables y generosos.

¿Y qué vino después de semejante proyecto?

Protagonizo una serie de Disney que se estrena este año, así que la estamos esperando con muchas ansias. Súper contenta y entusiasmada.

Con Buenos chicos, te metiste de lleno en la tira diaria...

Fue la primera experiencia en tele y fue una muy nutritiva. Te curte un montón: hay que tener la capacidad de resolver constantemente porque no hay tiempo para nada, y ahí desarrollás ciertas habilidades como la improvisación. Obvio que hay una estructura en una escena, pero también se trabaja mucho con la reacción, con lo que se da en ese momento, porque no está tan premeditado como sí sucede en el cine.

BOMBER, POLO, BERMUDA (LACOSTE), MEDIAS (CIUDADELA), BOTAS (LU BOLOQUE).

BOMBER, POLO, BERMUDA (LACOSTE), MEDIAS (CIUDADELA), BOTAS (LU BOLOQUE).  - Créditos: Inés Auquer.

Los espectadores se enamoraron de tu love story con el Chino, el personaje que interpretó Santiago Achaga...

Con Santi somos muy amigos y la pasamos súper bien. La historia fue un desafío para nosotros. Pero por suerte estuvo bien contada, y siempre nos sentimos muy cómodos, por eso pudimos generar ese vínculo, lo cual para mí es megaimportante que se dé en cualquier proyecto. Con Romi Gaetani también tuve una conexión muy linda. Es algo que hay que trabajar mucho internamente, y con el compañero: darse la posibilidad de conocerse y habilitar ese espacio de comodidad y confianza para que esas cosas lindas de la actuación puedan suceder. Y el público se enamoró del Chino y Camila; fue la primera vez que me pasó de sentirme muy cerca del público. Eso te da la televisión.

¿Qué es lo que más te gusta de actuar?

Poder ser canal es lo más lindo. Darles lugar a historias que pasen por mí y que lleguen a otras personas que también necesitan encontrar y verse reflejadas en ellas. No busco actuar desde mí misma solamente, sino desde poder cumplir con algo más grande: si lo que yo hago no llega a otra persona, mi trabajo no está hecho.

¿Quién es Gina cuando no es actriz?

Esto de haber terminado el colegio y enseguida haber empezado a trabajar, en cierta manera, es como que te “despersonifica”. Un día soy una persona, al otro día soy otra. Soy una persona a la que le encanta experimentar, siempre estoy buscando hacer cosas nuevas. Cuando no actúo, me gusta todo lo que tiene que ver con la moda. Desde lo visual, como modelo, pero también como asesora de imagen, e incluso me fascina la historia de la moda. Poder representar algo con mi imagen, comunicar de cierta manera con la vestimenta. La moda como forma de expresión artística. Somos como nos vestimos y por algo existen también las tendencias a nivel sociocultural, y por algo a las masas les pasan cosas y la moda lo refleja.

Si te tuvieras que definir en tres palabras...

Determinada, auténtica y versátil.

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