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 • Opinión

Bienestar: por qué es fundamental mantener la positividad y creer que todo va a salir bien

Karen Barg, Karonchi, da cuenta de una especie de don que la acompaña: tener la certeza que todo va a salir bien. Después de su separación, sus aprendizajes y qué cosas hace para que su vida vaya en la dirección que la hace feliz.




Tener la certeza que todo va a salir bien. Podría decir que ese es mi don. 

Pero, como en las pelis de Disney, todos los dones empiezan por algo, hay una razón por la cual este personaje descubre su don.

Claramente no soy un personaje de Disney, porque no tengo ni idea de dónde salió y mucho menos desde cuándo lo tengo. Tampoco es un don que esté todo el tiempo presente, pero digamos que en mis momentos más críticos aparece y me hace tener la tranquilidad y la confianza que aun sin saber cuál va a ser el camino, ni cuán duro va a ser atravesarlo, esto termina bien.

Me acuerdo que a los pocos días de haberme separado estaba en mi cama viendo tv y comiendo galletitas Melba. Era mi primer domingo “sola”, sin hijo a cargo y sin marido.

 

Después de mi separación estaba destrozada: creo que fue uno de los momentos más dolorosos que recuerdo.

Me estaba enfrentando a todo lo que no quería, a todo eso en lo que me había convertido y me daba vergüenza haber llegado hasta ahí y estar así.

¿Cómo podía ser? Yo, que me consideraba una mina inteligente, ¿cómo dejé que pase todo esto? ¿Cómo no lo vi?

Ahí estaba llenando mi angustia de hidratos de carbono cuando de repente lo escuché; bueno, no fue literalmente escucharlo, pero lo sentí.

Esto termina bien.

Y fue como volver a respirar cuando salís de abajo del agua.

Esto termina bien.

 

Pero, claro, no termina bien si te quedás en la cama comiendo galletitas. No, mi ciela.

Esto termina bien porque vos necesitás atravesar esto, aprender, mejorar.

Te merecés ser feliz, sí, todos nos merecemos ser felices, pero ¿qué vas a hacer para hacerte feliz?

Porque, ¡hello, mi amor! Ya te diste cuenta de que no es responsabilidad de nadie hacerte feliz, sos la única responsable de que esto suceda.

Y, ojo, no es ser egocéntrica ni mucho menos: podemos compartir momentos felices con mucha gente e inclusive ponernos felices por cosas de los demás. 

Pero nada te va a dar más felicidad que hacer las cosas vos, por vos y para vos.

 

¿Estoy hablando en tercera persona? Puede ser...

Y ¿entonces? ¿Es así de fácil? ¿Lo supiste y todo terminó bien? Jaja ¡Nooo!

Primero: no terminó nada, estoy en medio de la tormenta. Hay momentos horribles y momentos dolorosos, pero sí puedo decir que los transito con la certeza de que todo saldrá bien.

Como en las pelis, cuando todo parece desmoronarse y en el fondo vos sabés que ella termina triunfando y resolviendo todo y obviamente bien peinada y vestida cancherísima.

Ok, es verdad: no sé si voy a poder resolver todo, pero lo voy a intentar.

Mientras tanto sigo, sigo con lo que sé que me hace bien, con lo que me recuerda por qué vale la pena transitar esta parte incómoda.

Sigo con las cosas que me bajan a tierra. Un poco ya lo conté en otras columnas, pero básicamente es ocuparme de mí: hacer terapia, ir al gym, comer lo más saludable posible, verme con amigas, escuchar música, trabajar, planificar cosas que me entusiasmen, aunque la mitad quizás nunca sucedan.

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