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Lo invito, no lo invito: preguntas claves para decidir a quién invitar a mi casamiento

Agus Cabaleiro se casa con su novia Maki y en esta columna va contando infidencias en este proceso tan especial. También, en su experiencia podemos encontrar pistas por si las llegamos a necesitar.


Agus Cabaleiro nos ayuda a decidir a quién invitar al casamiento.

Agus Cabaleiro nos ayuda a decidir a quién invitar al casamiento. - Créditos: Gentileza Agus Cabaleiro



Cuando era chiquita tenía una agenda de Valentina que usaba de diario íntimo. Ahí anotaba lo que hacía todos los días: qué tarea me mandaban en el colegio, qué compañerito me gustaba, a qué jugaba con mis amigas los fines de semana en casa. Era una de esas agendas que tenían al principio un montón de preguntas personales para que respondieras.

Empezaban con nombre, tu edad y tu color favorito y cerraban con película favorita, quién te gusta del colegio y qué querés ser de grande. La mía en una de sus páginas tenía un recuadro amarillo gigante que se titulaba “mis amigas son”, para que completara. En ese espacio puse a todas mi compañeritas de primero C (según la agenda, mis amigas eran todas las chicas del salón). Cuando mi mamá lo vio me dijo: "Esas no son tus amigas, son tus compañeras. Tus amigas son Lucía, Juana y Belén, que vienen a dormir a casa los fines de semana. Con el resto te llevás bien, pero no son tus amigas amigas”.

A lo que yo respondí: "No, mamá. Lucía, Belén y Juana son mis mejores amigas, todas las chicas del grado son mis amigas”. Mi mamá dejó de intentar hacerme entender que las chicas de primero C con las que ni hablaba no eran amigas sino compañeras. Asumió que iba a entenderlo más tarde. 

Con los años aprendí la diferencia entre compañeras, amigas y mejores amigas, pero a esa nota en mi agenda siguieron muchos años en los cuales saber a quién invitar a mis cumpleaños y reuniones fue un problema. Nunca sabía a quién invitar, siempre me quedaba alguien por fuera, o invitaba gente para después arrepentirme.

Cuando empezamos a planear el casamiento no pude evitar pensar en ese recuadro amarillo lleno de “amigas” con las que ni ahora ni en ese momento tenía contacto. ¿Cómo decido a quién invitar a mi casamiento?

La respuesta más obvia a esta pregunta es invitar a quien quieras. Pero la vida no es tan simple y, sobre todo cuando no sabés ni completar el sector de amigas vs. compañeras. Además, los recursos son limitados: las sillas y los cubiertos disponibles no son infinitos. Por eso me puse a investigar y encontré algunas preguntas que puedan ayudarnos a discernir entre invitar o no invitar a alguien a nuestro casamiento. 

Antes de ir a las preguntas me parece clave armar una lista de invitados en borrador. Hay gente de la que estás segura de que querés que estén en ese día. Separalos en categorías: Familia, Amigos de cada uno, Amigos en común, Compañeros de trabajo de cada uno.

Estas preguntas aplican a casi todas estas categorías y mi recomendación es que te las hagas con todos los invitados y no solo con los que están con un pie adentro y otro afuera.Las preguntas están pensadas para que consideres invitar a quienes tengan más respuestas positivas, pero es una guía solamente. 

  • ¿Esta persona se casó y me invitó a su casamiento? No estoy a favor de invitar gente por compromiso, pero estas personas nos caen bien y, si la respuesta es positiva, suman un punto a favor para estar en ese día. 

  • ¿Si se casan y no me invitan me enojaría? Invirtiendo los roles: si te molestaría que no te incluyan en su lista de invitados, entonces quizá ellos se sientan de la misma manera si no los invitás.

  • ¿Vi a esta persona en los últimos 6 meses? La cercanía reciente puede ser un buen indicador de la importancia actual de la relación. Con las redes sociales estos tiempos se desdibujan un poco porque es posible estar en contacto con alguien virtualmente, pero en el fondo sabemos que a las personas importantes queremos verlas cada tanto.

  • Si son compañeros de trabajo, ¿los veo fuera de la oficina? La interacción fuera del trabajo puede ser un indicador de una relación más cercana. 

  • ¿Puedo pasar 30 minutos con ellos y pasarlo bien? Si no podés tener una charla de menos de una hora con esta persona y divertirte para mí es un gran indicador de que no deberían estar en ese día.

  • ¿Puedo imaginar mi boda sin esa persona? Visualizar tu día especial sin ellos puede ayudarte a decidir. ¿Su presencia va a hacer del casamiento un día más especial?

En mi opinión, la última pregunta es la más importante, justamente porque es la más difícil de responder. La clave es invitar personas con quienes queramos compartir ese día tan especial que, más allá de las invitaciones por compromiso, los excel y el estrés, es algo que vamos a recordar para toda la vida.

No se trata sobre a quién corresponde que invitemos, sino quién merece compartir con nosotras ese día tan especial. Cuando se trata de tu casamiento la única obligación es que tengas la boda que siempre soñaste.

 

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