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El sexo como medicina: miremos la sexualidad de una forma más holística

Una de nuestras expertas en sexo, Francesca Gnecchi, nos propone reflexionar sobre el valor terapéutico del sexo. Habla de un "estado de meditación".


El sexo como medicina.

El sexo como medicina. - Créditos: Getty



“Solemos relacionar o identificar el sexo con el placer; y ese placer suele estar unido con el orgasmo, ese pequeño momento en el que se liberan los opioides, que es lo mismo que se libera cuando entramos en estados de meditación. Se lo llama también “la petite mort”: perdemos el control, entramos en estado de trance, nos liberamos, descomprimimos y bajamos la ansiedad. Pero el sexo, si comenzamos a verlo de una forma más holística, puede abarcar mucho más que ese pequeño instante de placer.

Para mí, el sexo pasa a ser una medicina cuando lo podemos ver desde otro lado, alejado de la sexualidad tradicional y genital a la que estamos acostumbradas. 

Cuando estés viviendo un encuentro, asegurate de estar en el aquí y el ahora, en el momento presente, siendo consciente de lo que estás viviendo, respirando cada momento. Mantente ahí, conectada, lejos de los ruidos, de las preocupaciones, del celular, disfrutá de esos segundos con la atención plena. Y conectá, conectá con el otro, con el proceso, sumergite en un estado de meditación.

 

Usá a la respiración como un acto consciente. Durante la práctica, realizá respiraciones lentas y profundas. Esta respiración te va a ayudar a conectarte con lo que estás viviendo, a estar en total presencia, a salir del pensamiento de que tiene que ser un encuentro rápido para cumplir.

Comenzá respirando lento y profundo y, a medida que vayas entrando en el encuentro, podés empezar a respirar más rápido, con respiraciones más cortas y aceleradas.

Usar la respiración durante todo el encuentro (y no solamente en el orgasmo) te coloca en esos estados en los que liberás todo, entrando como en una pequeña meditación. Un encuentro llevado y guiado con esta llave que es la respiración será un encuentro 100% vivido en estado de meditación y trance. 

Los sonidos: cuando comprimimos los sonidos en lugar de liberarlos, muchas veces, tensionamos el cuerpo y la garganta, el chakra garganta. Por eso, es importante abrir la boca, respirar por la boca, ¡y que salgan los sonidos! Tanto las mujeres como los hombres debemos liberar los sonidos, porque al hacerlo liberamos todo el cuerpo, nos conectamos. Así que olvídate de cuidar los ruidos, soltá todo lo que quieras decir y aventurate al placer con el volumen en alto.

Nuestro cuerpo y la autoestima: la mayoría de nosotras tuvo (o tiene) presiones con el cuerpo. Nos dicen cómo es la forma ideal, cuánto tenemos que pesar, de qué color deben ser nuestros ojos y qué silueta debemos perseguir. Todos esos mandatos físicos, que tanto daño nos hicieron, pueden estar presentes en los encuentros sexuales.

Entonces, en lugar de estar adquiriendo medicina sagrada, estoy sintiéndome mal con mi propio cuerpo. ¿Qué podemos hacer para evitarlo? Trabajar la autoestima y empezar a ver a nuestro cuerpo con toda la potencia que tiene, a verlo como un templo sagrado, tanto al nuestro como al de la otra persona.  Disfrutá del encuentro sexual liberando también esa tensión de estar sintiendo que tu cuerpo tiene algo mal. Agradecé tenerlo y disfrutá cada rincón. 

Si estoy con alguien más, la fusión de las miradas, de quedarnos un rato en un espacio, en un encuentro erótico, nos lleva a poder incluso entrar en los sentimientos de la otra persona y conectar con su alma. Estamos fusionándonos en un encuentro de mucho poder, de mucha sabiduría, reviviendo todo lo ancestral.

Dale tiempo: ya sea en auto placer como cuando es con alguien más, darnos el tiempo para sentirnos, para que no sea algo que hay que sacarse de encima. Buscá conectar sin genitalidad y tratá de salir de lo que nos enseñaron, de las estructuras mentales que tenemos sobre lo que es y lo que no es tener sexo. Pensá a todo el cuerpo como un mapa erótico, erógeno, y andá descubriendo las partes tuyas y las de la otra persona. El auto toque y el toque con el compañero, con las yemas del dedo, despacito y recorriendo todo el cuerpo, te va a ayudar a conocer que el placer está por todo el cuerpo, que podés expandirlo y lograr que se expanda a todas las sensaciones erógenas. 

Cuando estás ahí, en el momento, también podés soltarte, vibrar y danzar, moverte para un lado y para el otro, descubrir tu cuerpo o cómo erotizarte vos misma en esta danza de exploración. Andá tocando y activando las zonas de placer, llegá a las profundidades de tu autoestima y abrí los distintos chakras con la respiración, con la danza y con los sonidos. Incluso, también pueden liberarse traumas sexuales, porque desde este lado tan sutil, de estados meditativos y de presencia, podemos incluso hacer una limpieza hasta que salgan traumas. 

Activá las zonas de placer. Esta es la forma en la que yo puedo ver que la sexualidad puede ser medicina.

 

@alasparatusexualidad

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