Recién separada: ¿cómo saber si estamos preparadas para una nueva relación?

Algunas personas se saltean el duelo y evitan la soledad buscando conformar una nueva pareja; otras necesitan años. Si bien dependerá del deseo y las necesidades subjetivas de cada una, encontramos algunos patrones comunes. Conversamos al respecto con una experta.


Recién separada: ¿cómo saber si estamos listas para otro vínculo?

Recién separada: ¿cómo saber si estamos listas para otro vínculo? - Créditos: Getty



Terminar una relación amorosa es, sin dudas, una de las experiencias vinculares más dolorosas por las que todas probablemente pasamos en algún momento de la vida. Algo se termina para siempre y eso duele, y es necesario duelarlo. ¿Cómo saber cuándo se está lista para iniciar una nueva relación? ¿Cómo reconocer que esa herida profunda sanó?  

Al abrir estas preguntas encontramos múltiples respuestas. “Se trata de un tiempo muy subjetivo y la aparición del deseo de una nueva pareja es multicausal”, introduce la psicóloga Cecilia Lindner, con quien reflexionamos acerca de los diversos aspectos que deberíamos tener en cuenta para iniciar una nueva relación de manera consciente.

En términos científicos, los principales estudios realizados durante la última década indican que el tiempo de duelo que sigue a una separación amorosa puede durar entre 6 meses y dos años aproximadamente. Se trata de un período estimado en el que se espera que cada persona pueda elaborar sus emociones y atravesar las distintas etapas y dolores propios de la ruptura de un vínculo. Sin embargo, eso no asegura que estaremos listas para iniciar algo nuevo o que el deseo se encienda tan pronto transcurra ese período.

La literatura nos acerca otra respuesta de la que no podemos escapar: uno no elige cuándo volver enamorarse. Como decía Julio Cortázar a través del personaje de Oliveira en su gran libro Rayuela: “Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”. En lo poético de su escritura hay una verdad crucial: existen emociones y deseos que nos gobiernan y que no siempre podemos elegir. Simplemente nos ocurren. Nos atraviesan.

 

El duelo

El duelo es un trabajo que nuestra psiquis hace para poder elaborar y responder ante la pérdida de alguien que queremos. Para poder aceptar la pérdida de ese vínculo. Por supuesto que hay una diferencia entre aceptar desde lo racional o intelectual y la aceptación emocional, que tiene que ver con reconocer y vivenciar las emociones que trae esa pérdida”, detalla Cecilia.

Y agrega: “Hay quienes niegan que se haya producido una pérdida y eso hace que el duelo se vea obstaculizado. Esto sucede mucho en casos en los que el corte que no es del todo claro o porque el contacto, de alguna forma, continúa y se genera la expectativa de que la persona pueda volver”.

Al mismo tiempo, Cecilia observa que algunas personas “no se permiten expresar sus emociones” o incluso dice que “no se habilitan a sentir las emociones difíciles como son la angustia, la tristeza, el enojo, porque duelar duele, y es necesario que así sea para conectar con ese dolor, atravesarlo y poder transformarlo”.

¿Incompletas? El mandato de pareja te dice sin darte cuenta que si sos mujer y estás sola, básicamente, todavía te falta algo.

¿Incompletas? El mandato de pareja te dice sin darte cuenta que si sos mujer y estás sola, básicamente, todavía te falta algo.

Qué pasa con el mandato de estar en pareja

Los mandatos sociales y las exigencias externas también dificultan nuestra capacidad para reconocernos “listas” para iniciar nuevos vínculos. “Las presiones externas para ´estar bien´ y los consejos del orden de lo evitativo son contraproducentes”. Y pone de ejemplo el clásico "salí y conocé a otras personas", "divertite, así te olvidás". En realidad, te invitan a desconectarte de tu sentir y de tus emociones”, argumenta Cecilia.

“También habría que ver si esas ganas de construir pareja son genuinas o si responden a un mandato social que nos impusieron en el que las mujeres tenemos que estar en pareja para estar completas. Entonces, habría que indagar un poco más y preguntarse si ese deseo tapa otra necesidad o está respondiendo a demandas que no son propias”, agrega.

Por otro lado, cada vez es más frecuente que las mujeres, luego de haber terminado una relación y haber transitado el duelo, redirijan esa energía disponible hacia otras áreas de su vida donde no se encuentra la necesidad de una pareja estable y constituida. “Muchas veces, observo en consultorio mujeres que ponen su energía en su carrera profesional o en tomar nuevas capacitaciones o en viajar”, menciona.

En el mejor de los casos, Cecilia considera que, antes de iniciar un nuevo vínculo sexo afectivo, “lo más saludable sería haber podido elaborar la pérdida anterior”. Aunque también refuerza que “no existen tiempos lógicos y estructurados para el amor, ya que no elegimos conscientemente cuándo enamorarnos y cuándo no”.

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