Los que crecimos durante los 90 miramos aterradas la propagación del VIH y, como el tema estaba en agenda, era más fácil terminar hablando, de refilón, de otras enfermedades sexuales.
A medida que la ciencia fue tomando el control de este virus, equivocadamente, se generó la percepción de que el uso del preservativo ya no era tan indispensable. Sin embargo, lo sigue siendo. Porque las ITS (infecciones de transmisión sexual) siguen existiendo, y son mucho más comunes de lo que creemos. Hoy es el Día Mundial del Preservativo, un buen momento para hablar y tomar conciencia de esto.
¿Te pasa que, en el momento de ponerse el preservativo, muchos hombres empiezan con ciertas evasivas o excusas para no usarlo? Hay que actuar con la cabeza fría, a pesar de la calentura del momento: esto también es parte de lo que llamamos “responsabilidad afectiva”. Así que si pensás que tener una cajita de preservativos en tu mesita de luz es vintage, acordate de que cuidarte nunca pasa de moda.
Las excusas (y cómo responderlas)
- “No siento nada”
- “Se me baja”
- “Me aprieta”
- “Soy alérgico al látex”
- “Quiero sentirte más”
- “Soy súper selectivo de las personas con las que me acuesto”
- “Solo no uso forro con vos” o “No me acuesto con nadie más”
¿Por qué lo necesitamos?
- El VIH sigue siendo una enfermedad grave. Según datos del Ministerio de Salud, el 30% de las personas que tienen el virus se enteran en un estadio avanzado de la enfermedad, un momento en el que es más difícil controlarla. Se trata de personas con vida sexual activa.
- Existen más de 200 tipos de VPH. Muchos son completamente inofensivos y desaparecen solos. Pero 13 tipos de VPH pueden causar cáncer cervical, y 1 de estos tipos también puede provocar cáncer de garganta, de ano, de vulva, de vagina y de pene.
- Hay enfermedades asintomáticas. La gonorrea y la clamidia son dos afecciones que pueden no presentar síntomas y aún así ser causa de subfertilidad (fertilidad reducida) e infertilidad.
- Prevenir sífilis. Es una enfermedad que, en casos graves, puede ser causa de daño de órganos internos, ceguera e, incluso, demencia.
- Evitar el contagio de herpes. ¿Hace falta recordarte lo desagradable que es tener uno?
¿Y si es ella la que no quiere?
Los que saben científicamente sobre el tema aseguran que el placer del “revolcón descapuchado” es más psicológico que real. En las mujeres, el preservativo tampoco reduce el placer. Lo que el preservativo reduce, en todo caso, es otra cosa: el morbo del riesgo, la sensación de caminar por la cornisa haciendo algo que “está mal”, que puede traernos consecuencias inesperadas y cambiarnos la vida. Una ruleta. Inconscientemente, muchas buscamos eso en el sexo: adrenalina, aventura, riesgo. Quizá puedas indagar si este es tu caso y ver cómo podrías sumarle ese condimento al sexo sin poner en riesgo tu salud.
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