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La Licenciada Cé revela las últimas tendencias en sexo: “Estamos en una recesión sexual”

Charlamos con la Licenciada Ce sobre las claves para “encender el motor” de nuestros deseos, la brecha orgásmica y las últimas tendencias en sexualidad.


Licenciada Cé

La Lic. Cé presenta su nuevo unipersonal sobre sexo, deseo y vínculos. - Créditos: Inés Auquer



Hablar de sexo, deseo y vínculos sin solemnidad, pero con profundidad, es uno de los sellos de la Licenciada Cecilia Ce. Psicóloga, sexóloga y gran divulgadora de sexualidad en las redes sociales, hace años que pone palabras —claras, amorosas y filosas— a eso que muchas personas sienten y no siempre saben cómo nombrar. Además, en enero estrenó su nuevo show teatral en Buenos Aires, Encendé tu motor, escrito y protagonizado por ella, en donde nos invita a entrar a un “taller mecánico emocional” para revisar nuestros propios frenos y aceleradores eróticos.  

Licenciada Cé

La Lic. Cé presenta su nuevo unipersonal sobre sexo, deseo y vínculos. - Créditos: Inés Auquer

Contame de dónde nació la idea de Encendé tu motor y por qué tomaste la metáfora de un taller mecánico... 

La base es una teoría que viene de la academia, viene del modelo de control dual... Es un modelo que viene de las ciencias de la sexología, que dice que todas las personas tenemos un sistema de excitación, que es el “acelerador”, y un sistema de inhibición, que son los “frenos”. Y eso aplica a la capacidad de excitarnos, de tener un orgasmo, de desear, de tener una erección. Tu cerebro tiene las dos, siempre. Lo que te suma y lo que tu cerebro te va a decir: “Che, no”. Y lo que explica es que cada uno tiene un auto distinto. Porque cada uno tiene distinta sensibilidad en el acelerador y en el freno, por eso hay tantos autos distintos y cada uno es fanático de un modelo diferente..., porque no son todos fanáticos de la Ferrari. Hay autos de colección que también van. Entonces, es el tuyo, con tus frenos, con tu acelerador, con tu ritmo, con tu comodidad, con tu historia, porque el auto también tiene su historia. 

Y a veces también es conocer tu propio auto... y saber encontrarte con el de otros... 

Bueno, de eso va el show también, de poder entender lo diferente. Entender que mi auto es este, pero el tuyo es ese. Y bueno, entonces, ¿cómo funciona tu auto?, ¿cómo funciona el mío? Y ahí hay un diálogo posible. Yo ya sabía que en este show quería hablar de eso, de cómo entender las diferencias en el deseo y las diferencias de cada uno. Entonces, lo fui probando en las charlas, lo fui armando con el feedback que iba teniendo. 

¿Qué ideas o sensaciones querés que se lleve la gente cuando te va a ver? 

Siempre pienso eso. Con este espectáculo yo quiero que se puedan aceptar a sí mismos y aceptar lo diferente. Y que se alivien, que sea un show más amoroso, más profundo. Para mí, es un show que tiene muchos mensajes a la vez, que te deja pensando y que te vas con esa sensación más amorosa. Tiene el momento data, tiene el momento que para mí es hot, tiene el momento del humor de manera transversal, y el cierre también más amoroso. Te vas con ganas de tener sexo. ¡Es un buen acelerador!  

Licenciada Cé

En "Encendé tu motor", la Licenciada nos propone entrar a un "taller mecánico emocional". - Créditos: Gentileza Prensa

Ahora se habla bastante sobre una baja general de la libido...  

Sí, estamos en una recesión sexual. Siempre la sexualidad es cultural y es social, ¿no? Está atravesada por el contexto, y yo creo que si hacemos un análisis sociológico de la era en que vivimos, tiene un montón de variables que no favorecen el deseo. No quiero ser negativa, poco optimista, pero son muchos frenos. La productividad es un freno. Los altos índices de burnout y de estrés son un freno. Los altos índices de problemas de salud mental son un freno. La medicación por la salud mental es un freno. La pérdida de la capacidad de estar presente y la pérdida de la imaginación porque está obturada por el robo que nos hacen los dispositivos electrónicos de nuestra atención son un freno, porque hoy estás más conectado con el teléfono que con tu pareja. Mirás más veces el teléfono que a tu pareja.  

¡Todos frenos! ¿Hay alguno de todos esos que sea el peor?  

Creo que lo peor es lo que uno no puede modificar, porque yo puedo decir: “Bueno, dale, conectá”, pero si tengo que salir a laburar 16 horas por día, no lo puedo cambiar. Entonces, ahí hay una realidad que se impone y me parece que hay que ser realistas. Yo no te puedo decir: “Ay, disfrutá, tomate el tiempo, relajá”, si estamos en un contexto que es muy difícil. Si yo tengo problemas económicos, por prioridad, mi energía va a estar ahí y mi preocupación va a estar ahí. Por ahí el sexo me relaja y encuentro un espacio de disfrute, pero si no están dadas las condiciones, es muy difícil. Yo creo que uno se frustra en el intento de cambio cuando hay cosas que no puede cambiar. Hay que hacer un análisis de lo que está pasando. Hay países que toman medidas y regulan el uso de dispositivos, que cuidan y protegen a las adolescencias que son las más vulnerables. Y yo creo que ninguna inteligencia artificial va a hacer que te levantes de la cama si estás deprimido. Entonces, la respuesta es el encuentro, somos nosotros. 

Y, paradójicamente, también hay como un revival en ciertas generaciones que buscan encuentros fuera de las pantallas, como que ya fueron las apps de citas...  

Sí, no lo veo tanto en los adolescentes, lo veo más en cuarentones, que están diciendo: “Bueno, grupo de runners, café Tinder”. Están empezando a generar estos espacios, como yo lo genero en mi espectáculo, pero creo que somos más los adultos que los adolescentes. Los adolescentes están en su casa con el teléfono y en silencio. Andá a una casa de un adolescente, está en silencio. Y en esas generaciones se demoró el ingreso a la sexualidad con otro, porque no se encuentran. Uno diría: “Ay, pero con toda la libertad sexual que hay”..., pero no. Hay pánico.   

¿Y vos qué recomendás para la generación de adolescentes? ¿Qué hay que hacer? 

No sé, si uno es padre de un hijo adolescente, promover espacios de encuentro y regular el uso del teléfono. Andá a un restaurante: ves familias enteras con el celular, es terrible. Pero lo hacemos nosotros también, entonces, ¿qué le puedo decir a mi hijo si yo estoy igual? Si aprende por modelaje, no aprende por lo que le digo, aprende por lo que ve. Por eso, ahí hay una decisión y una toma de conciencia individual de decir: “Voy a hacer el esfuerzo de dejar el teléfono, voy a hacer el trabajo personal de regular el uso de la tecnología”.  

Y también hay mucha gente mirando porno en el celular.  

¡Muchísima! Y los adolescentes también. Entonces, se demora la edad en el encuentro con el otro y se adelanta la edad del consumo de pornografía.  

Además, el porno genera una imagen muy distorsionada de lo que es la sexualidad. Para un adulto, que ya tiene una vida sexual, es una cosa, pero el porno para un adolescente...  

Que nunca lo experimentó... Después no entiende nada. Y tampoco sabés comunicarte porque en el porno no hablan. No sabés cómo hacer. No sabés cómo hablar. No sabés ponerte un preservativo. No sabés cómo encarar a alguien. No sabés cómo tener una conversación. No sabés cómo frustrarte en la cama. No aprendés nada.  

 

Vos siempre comunicás que no hay un solo modo de vivir la sexualidad...  

Yo creo que todo vale siempre y cuando no te traiciones a vos misma ni lastimes a nadie. A eso ni lo considero sexo. Pero es esto de chequear los valores, porque hay un montón de cosas que nos atraen y, por prejuicios que tenemos instalados, nos hacen preguntar “¿es normal, está bien que me pase esto, está mal?”. Es una de las consultas que más recibo, “¿está mal que me guste tal cosa?”. Entonces, chequear de dónde viene eso, ¿quién te dijo que está mal? ¿Qué pensás vos? ¿Cuáles son tus valores? ¿Hasta dónde sí y hasta dónde no? Pero eso es un trabajo propio, nadie te lo puede solucionar.  

¿Cómo ves hoy el mundo de los encuentros entre solteros? ¿Por qué no se produce a veces el encuentro?  

Tenemos muy poca tolerancia a la frustración. Muy poca. Es la era del descarte, la era de lo inmediato, la era de poder ser feliz, poder tenerlo todo. Entonces, hay una expectativa de que el vínculo te tiene que satisfacer en todas las áreas de la vida y más. Y la verdad es que no. Somos re mortales. No va a suceder. No existe la pareja perfecta, tenés cosas para trabajar y tenés que tener ganas de trabajar y estar dispuesto, y no sé si mucha gente está dispuesta a eso. Siempre es como “ay, ya va a venir algo mejor”, muy del modo descarte. Entonces, yo me río porque entrás a Twitter y ¿quién se va a animar a salir con alguien? Si al día siguiente tenés el escrache de la cita porque la persona te dijo tal cosa, es tremendo.  

¿Y quiénes tienen más miedo para vos: los hombres o las mujeres?  

Creo que hay un cambio de época, donde las mujeres ya estamos en otro lado en el sentido de que ya no nos bancamos un montón de cosas y queremos lo que queremos. Y hay un movimiento en lo masculino al que le falta para mí una vuelta de tuerca, de construcción, de cambio de posición, de acompañamiento, de evolución. Creo que los varones necesitan armar red, como que no hablan tanto como nosotras. Necesitan red, necesitan contención emocional. No la tienen fácil los varones. O sea, el feminismo es un cambio no de las mujeres, de la sociedad entera, y bueno, hay que entrar. Y eso depende de ellos. En mi Instagram el otro día pregunté por qué los hombres no van a un encuentro con tanto chat y qué sé yo. Y me decían: “Porque no estoy a la altura”, “Porque no tengo nada que ofrecer”, “Porque no tengo plata”. 

Hay una vulnerabilidad tremenda... 

Y en soledad. Y está chequeado, hay datos. Por eso tenemos los problemas de salud mental que tenemos, porque hay mucho aislamiento y mucha soledad. 

"Si hacemos un análisis sociológico de la era en que vivimos, tiene un montón de variables que no favorecen el deseo. No quiero ser negativa, poco optimista, pero son muchos frenos. La productividad es un freno. Los altos índices de burnout y de estrés son un freno".

Licenciada Cé

Licenciada Cé

La Lic. Cé presenta su nuevo unipersonal sobre sexo, deseo y vínculos.

Y cuando uno siente que está medio con el freno de mano..., ¿por dónde recomendás arrancar a explorarse? 

Si yo quiero arrancar el auto y tengo el freno de mano, por más acelerador que yo pise, no va a arrancar. Entonces, no depende de forzar el acelerador, no es que tengo que generar más. No es “entonces me leo la literatura, me miro la porno, me hago la cita”. No: sacá el freno de mano. Identificá qué es ese freno de mano. ¿Estrés, angustia, problemas con tu cuerpo, resentimiento? ¿Qué es? Ahí está el trabajo. Un trabajo de identificación de algo que por ahí no es tan evidente. ¿Qué es? Que no paro, que la cabeza la tengo llena de cosas que no tienen que ver con el sexo, que estoy preocupadísima, que estoy cuidando a un padre enfermo, que estoy cuidando a mis hijos, que estoy con problemas económicos, ¿qué?  

Bueno, pero todos tenemos muchas de esas inquietudes, e igualmente uno puede tener una vida sexual plena a pesar de eso...  

Pero no todos tenemos la misma sensibilidad en ese freno. Como hay gente a la que no la frena nada, al contrario: “¿Estoy estresada? ¡Sexo!”, y baja así porque es su esquema sexual, su modelo de auto que aprendió que en el sexo se canalizan las emociones y te relaja, sea porque siempre la pasaste bien o porque es un espacio que te es muy saludable. Para mí, hay que preguntarse qué representa el sexo en tu vida. ¿Qué te da? Autoestima, desconexión, me da que yo medito, entro en trance, me da que me exploro, me da que me conecto con alguien y con la vida, me da que libero, ¿qué? ¿Y qué representa? Porque eso es lo que va a hacer que yo lo cuide, lo priorice, lo valore. No es algo que se hace, el sexo: es una experiencia. 

¿Y se puede construir un nuevo esquema sexual de cero si vos venías con otro esquema? 

Sí, si yo no creyera en el cambio, me tendría que dedicar a otra cosa. A mí me encanta la sexualidad porque es un trabajo re profundo, pero si yo tengo un pasado traumático, voy a hacer terapia de trauma, si yo no lo puedo disfrutar porque estoy peleada con mi cuerpo, voy a hacer una terapia con mi imagen corporal, con amigarme con mi cuerpo. Y a veces decís: “Pero no estoy trabajando la sexualidad”. Sí, la estás trabajando. 

Muchas veces hablaste de que el deseo en una pareja no está sincronizado, ¿cómo se habla del tema sin que suene tipo reclamo? 

Se habla desde lo positivo, siempre. En vez de decir: “Nunca tenemos sexo”, decir: “Extraño tener sexo con vos”. Porque si me lo ponés en exigencia, me saca más las ganas, no me las trae. “¿Te acordás de cuando hicimos tal cosa?”. “¿Te acordás de cuando fuimos hasta tal lado? ¡Qué bien que la pasamos esa vez, qué lindo!”. Vas con lo positivo, vas halagando, reconectando y también sabiendo qué le pasa al otro. Es esto de los frenos: si yo no te explico que en realidad me está pasando que no sané tal cosa, que no puedo irme a la cama porque si me veo en el reflejo de la ventana veo mi cuerpo y ya no puedo..., la otra persona no sabe eso. No entiende qué te está pasando y te puedo asegurar que va a interpretar lo peor. De todas las opciones de qué le está pasando al otro, vas a elegir la que peor parado te deje. “No le gusto, está con otro, no hay más amor”. Siempre va a ser lo peor. Entonces: diálogo. Diálogo con apertura y viendo cómo digo las cosas, porque es re sensible, la sexualidad.  

¿Cómo venimos en términos de brecha orgásmica? ¿Seguimos muy abajo? 

Sí. Nos falta bastante. En el show anterior hablaba de la brecha orgásmica con un estudio de 2018 y en este show traigo uno de 2024 y no hay mucho avance. En el encuentro, porque la brecha orgásmica es en el encuentro. No es a solas. A solas avanzamos, pero en el encuentro seguimos medio desfasados. Mirá, el de la brecha de 2018 es 65% contra 95%. Ya sabemos cuál está abajo, ¿no? Y el de 2024, cuando les preguntaron a hombres y mujeres cuántos habían tenido un orgasmo en el último encuentro sexual, la diferencia era 80 a 30. O sea, durísimo.  

¿Qué te enseñó a vos para tu propia sexualidad el laburo que hacés hoy? 

A no hacerme la boluda con mi deseo. Creo que lo que me atraviesa en el último tiempo, y es el corazón del show, es la búsqueda de la autenticidad. ¿Suena fácil? Es re difícil. Y en vivir una vida que vos sientas que es la que te representa. La que decís “sí, esta es la vida que elijo en todas sus aristas”. 

¿Y qué preguntas hay que hacerse para descubrir esa autenticidad? 

En qué fingís, en qué complacés, en qué seguís mandatos. En sexualidad, todo el tiempo nos están bajando línea. “Hay que tener sexo, si no, te morís”, básicamente, porque te venden las notas de que el sexo alarga la vida, que no sé qué. Y no, la verdad es que no. Pero hay mucho mandato de tener sexo, de hacerlo bien, de la perfo, del cuerpo..., es agotador. Entonces, creo que es lo genuino, es decir: “Yo estoy contenta con este ritmo, con esta calidad, con esta conexión”. Ese es el sexo saludable, el beneficioso. Es el que te sentís bien con vos, que tenés libertad, que te entregás. Es un montón. 

Andá a verla en "Encendé tu motor"

Sorteando las curvas del humor y la realidad, el espectáculo atraviesa una pregunta: ¿cómo vivimos el deseo? Desarmando mitos, cuestionando mandatos y abriendo espacios para una mirada más libre, honesta y amorosa sobre la sexualidad. 

Cuándo: Todos los viernes, a las 22, en el Paseo La Plaza. 

Entradas: desde $36.000 por Plateanet. 

Más info: @lic.ceciliace. 

Fotos de Inés Auquer.

Estilismo de Luna Mazzeo.

Maquilló y peinó Marian Fabré. 

Agradecemos a Allô Martínez, Amores Trash, Lena Galli y Mercedes Segura Decoración (@mercedessegura_) por su colaboración en esta nota. 

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Euge Castagnino

Euge Castagnino Editora de OHLALÁ!, guionista cinematográfica especializada en cultura, cine, teatro, televisión y otros medios audiovisuales y gráficos. Es fan de las buenas historias, los libros, el buen comer y los viajes.


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