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ESI: por qué es fundamental hablar de pornografía en la educación sexual

La investigadora de Conicet Laura Milano, autora de El dedo en el porno, se dedica a establecer estos puentes entre pornografía y educación. Realiza talleres con estudiantes, cuenta su experiencia y aporta maneras de abordar este tema tabú y, a la vez, cada vez más accesible.


Sex education, una serie que invita a hablar de sexualidad sin tapujos.

Sex education, una serie que invita a hablar de sexualidad sin tapujos. - Créditos: Captura de pantalla



La doctora en Ciencias Sociales Laura Milano acierta cuando titula El dedo en el porno (Madreselva) a su último libro. Hace años ella viene interesándose en cómo abordar la pornografía que, por un lado, es tabú -parece que no se puede discutir en las escuelas, cuesta hablarlo en las familias y hasta en grupos de amistades-, pero es cada vez de más fácil acceso.

Para ella, la ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) sancionada en 2006 es una oportunidad para empezar a pensar al porno críticamente, debatirlo con las juventudes, contrastarlo con sus experiencias. La ESI no menciona nunca explícitamente el porno en su texto, pero Milano explica por qué hay que trabajar el tema en ese contexto, cómo hacerlo y qué devoluciones tiene ella de los talleres escolares en los que fue con esta propuesta.

Milano investiga el porno y los cruces con el feminismo desde hace tiempo. Además de El dedo en el porno publicó Usina posporno: disidencia sexual, arte y autogestión en la pospornografía y numerosos artículos sobre el tema en compilaciones y revistas especializadas. Es docente del seminario “Un porno propio: cruces entre arte, activismos y pornografía”, dictado en la carrera de Artes (FILO Universidad de Buenos Aires).

- ¿Por qué te dedicaste a trabajar el porno?

- Hace años me interesó la pornografía como un fenómeno cultural donde la sexualidad es protagonista, pero donde también las disputas en torno a cómo nombrar la sexualidad o qué mostrar están en carne viva. No hay una sola forma de mostrar el sexo, no hay una única forma de sentidos interpelados, de excitarnos ni tampoco hay una única forma de narrar nuestros deseos. Entonces, la posibilidad de disputar esos discursos me pareció súper interesante. Hablar de pornografía nos permite hablar de comunicación, de censura, de deseo, de educación sexual. Si bien es un tema que sigue siendo tabú, es la posibilidad de ‘meter el dedo en el porno’ para dar cuenta de la multiplicidad de aristas que tiene el fenómeno porno en las sociedades actuales.

- En tiempos de feminismo y mayor visibilidad de las diversidades: ¿hay un cambio de concepción, de consumo y realización del porno?

- El trabajo en torno a la pornografía se transformó mucho por los debates feministas y de diversidad. No es nuevo, no es de los últimos 5 años: el cruce tiene muchas décadas ya. En estas latitudes hace poco tiempo que se empieza a mencionar, pero no quiere decir que este debate no tenga muchas décadas y que también se esté produciendo pornografía diferente. Solo que no son las más conocidas ni las que más circulan en internet de manera gratuita.

Si pensamos en los últimos tiempos, proliferaron las producciones feministas tanto en el contenido como en los modos de trabajo. Cambió la percepción, ya se habla un poco más, es material de debate en los espacios feministas y en la cultura en general. También, cierta reivindicación del placer y del goce en cuerpos de mujeres y diversidades revitaliza el lugar del porno para dar curso a los deseos, encontrarnos con imágenes que nos estimulen e interpelen.

- ¿Qué hay en la ESI sobre el porno?

- Educación sexual y pornografía es el tema que investigo especialmente. ¿Qué hay en la ESI? La educación sexual integral tal como está planteada en nuestra ley nacional recorre ciertos ejes y abre el abanico a nuevas temáticas para trabajar con infancias, adolescencias y juventudes, pero casi no aparece mencionada la pornografía en ningún momento. No hay una mención específica.

En paralelo, es cierto que el panorama del porno es tan amplio y el acceso es tan fácil por las plataformas gratuitas que el consumo de pornografía creció mucho. Parecería inabarcable. Hay dos fenómenos: educación sexual integral, que busca garantizar el acceso a la información segura, actualizada, de debate y, por otro, un fenómeno de circulación del porno con cada vez más facilidad.

Creo que lo que hay que pensar son los puentes entre uno y otro. Hay que reflexionar acerca de que son fenómenos que acontecen en simultáneo y ver desde la ESI cómo trabajar la temática pornográfica para que lo otro no sea su única ventana a la información.

- ¿Por qué creés importante discutir el porno como parte de ESI?

- Es importante porque esa pornografía de mayor circulación es a la que más acceden nuestros adolescentes. Y esa pornografía reproduce estereotipos de género, ciertos cánones de belleza de los cuerpos, ciertos roles de varones y mujeres, nos muestra a la sexualidad de un modo muy tejida por la violencia. Evidentemente merece un tratamiento y debate desde los aportes de la ESI, no solo para comprender que las imágenes que circulan son ficciones del sexo, que la sexualidad es distinta, que el vínculo entre los deseos es distinto, sino también para que las juventudes y adolescencias puedan mirar las pornografías, que circulan y les van a llegar, desde una manera más crítica. Ese es el aporte desde la ESI.

- ¿Cómo es tu trabajo en talleres adonde llevás el porno para reflexionar con jóvenes?

- Realizo talleres en jornadas ESI en distintas escuelas. En general, para llegar a este taller siempre hay una demanda. Urge la charla y los docentes, muchas veces, no saben o creen que no cuentan con las herramientas para charlarlo dentro del aula, entonces, a raíz de esto surge un marco más reflexivo donde participo. Allí estudiantes cuentan lo que piensan, lo que sienten y, desde ahí, surgen críticas por lo que la pornografía no nos muestra sobre el consentimiento, sobre las identidades masculinas, femeninas, las diversidades, los mandatos sobre las corporalidades, etc. Lo trabajamos a partir de pensar cómo el porno nos sirve para hablar de estas cuestiones.

El desafío de educar desde el porno

Milano cuenta que el rol educativo del porno es un interrogante que aparece una y otra vez en los debates académicos, pedagógicos, activistas y cinematográficos. ¿Cómo educa? ¿qué se muestra acerca del sexo y cómo esas representaciones hacen al imaginario social acerca de la sexualidad? ¿por qué son consideradas nocivas las imágenes sexuales que encontramos en el porno mainstream? ¿qué efectos tienen sobre las prácticas y conductas sexuales fuera de la pantalla? ¿qué pasa cuando los adolescentes se educan con el porno? ¿para qué imaginar otra pornografía que sea una herramienta de educación sexual enfocada en el respeto, el consentimiento y el placer?

En su libro sostiene que los abordajes acerca del vínculo entre porno y educación sexual parten de un supuesto: el porno es una “mala educación”. Es decir, aquello que el porno tradicional muestra estaría educando erróneamente acerca del sexo, los roles, el consentimiento y cuidado durante el encuentro sexual, las prácticas sexuales, los cuerpos deseables (y deseantes), etc.Para la investigadora aquí radica un desafío y por eso profundiza en sus libros y en sus talleres sobre porno y educación sexual. Y cita ejemplos en otras partes del mundo en esta dirección. Ella cuenta en su libro que, en 2018, el Salón Erótico de Barcelona (dedicado al entretenimiento para adultos donde se reúne gran parte de la industria del porno y las tiendas sexuales) generó un revuelo mediático al poner en circulación el video “Sin educación sexual”, con el que promocionaban el evento de ese año. En este material producido para las redes sociales y que llegó a ser viral, se cuestionaba el papel educativo del porno cuando hay ausencia de educación sexual.

 

Un año después surgió en Alemania “Sex school”, un proyecto online de educación sexual para adultos que propone acercarse a diferentes tópicos de la sexualidad a través de la voz de profesionales del sexo, por eso convocó a trabajadores sexuales, actrices y actores porno, educadores sexuales y pornógrafos.

En la misma línea, en 2020 la plataforma PornHub lanzó su propio canal de videos educativos, durante la pandemia por el Covid. “PornHub Sex Ed” está abierto a quienes quieran verlo y presenta una multiplicidad de videos en donde expertos en la materia (en general sexólogos, psicólogos) abordan diferentes temas vinculados a la sexualidad. También menciona la campaña “Keep it real” online financiada por el gobierno de Nueva Zelanda cuya finalidad es sensibilizar acerca cómo la pornografía podría estar enviando mensajes negativos acerca del consentimiento, la imagen del cuerpo y la sexualidad, en los más jóvenes.

“Estas experiencias contemporáneas nos hablan de un interés cada vez mayor por visibilizar el vínculo entre pornografía y educación sexual, tanto sea para prevenir sus supuestos peligros, como para promover un consumo de pornografía entre adultos que pueda abonar a un ejercicio de la sexualidad más saludable, informado y consentido”, concluye Milano.

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