
La vida acelerada y llena de estrés en la que vivimos puede afectar la conexión con los ritmos naturales de nuestro cuerpo y por ende las posibilidades de alcanzar la maternidad. Hablamos con Jorgelina Galera -profesora de yoga y creadora de Nidra Mater, un espacio de talleres para potenciar la fertilidad natural- y con Irina Corsunsky -Licenciada en psicología, especialista en arte terapia y colaboradora en Nidra Mater- para que nos contaran algunas de las claves para reconectarnos con nuestra capacidad creadora.
Alimentate naturalmente
Se trata de nutrirte con los alimentos tal y como los ofrece la naturaleza, aumentando al máximo tu consumo de alimentos y bebidas orgánicas y disminuyendo al mínimo los procesados o "de cajita". El problema es que estos últimos muchas veces carecen de propiedades nutricionales, además del hecho de que incluyen químicos –como conservantes- que nuestro organismo, especialmente el hígado, tiene que depurar continuamente.
Conocé tu ciclo
Durante un proceso de búsqueda, muchas mujeres se conectan solamente con su etapa ovulatoria, identificándola y viviendo después una enorme frustración cuando llega la fase menstrual. Sin embargo, el foco debería estar en entender que el ciclo femenino es algo mucho más amplio y rico, y que al conocerlo en profundidad y saber qué ocurre -no solo a nivel físico u hormonal, sino también al nivel de las emociones, sensaciones y energía disponible en cada fase- nos conectamos desde un lugar nuevo y vasto, en el que podemos vivir nuestra sexualidad y fertilidad de una forma más potente y enriquecedora.
Buceá en tus miedos
Necesitamos profundizar en el autoconocimiento para entender nuestros deseos y miedos en relación a la maternidad. Durante la búsqueda, muchas veces se descubre que el intenso deseo viene acompañado de preocupaciones -conscientes e inconscientes- vinculadas al proceso de embarazo, al parto, a la crianza, a la maternidad en general o a repetir situaciones o patrones familiares. Echar luz y reconocer los temores, miedos o heridas presentes, nos abre a la posibilidad de que se liberen emociones estancadas, así como todos los obstáculos asociados a ellas.
Reconectate con tu pareja
Si estás en pareja, afianzá el vínculo y el deseo compartido conectándote desde la comunicación, el amor y el placer. Eso implica darle lugar al diálogo y compartir lo que implica el proceso de búsqueda para cada uno: las expectativas, las necesidades, las preguntas y las sensaciones que van apareciendo. Se trata también de generar espacios de encuentro íntimos y placenteros, observando lo que ocurre en la sexualidad y proponiendo actividades recreativas, para así abonar el proyecto en común.
Conectate con tu ritmo
El objetivo es integrarse. Como somos seres complejos, con sistemas que se interrelacionan, el hecho de fragmentarnos o alienarnos nos aleja de nuestra fertilidad. Necesitamos aprender a vivir plenamente, prestando atención a los síntomas y señales que sentimos en cada momento y circunstancia y recordando algo que quizás habíamos olvidado: nuestro cuerpo es sabio.
Revisá tus hábitos
Si queremos resultados diferentes tenemos que hacer cosas diferentes, decía Albert Einstein. Entonces, para prepararnos para la maternidad, quizás tenemos que revisar nuestro estilo de vida y el ritmo que llevamos. ¿Estás siempre enchufada, trabajando a toda hora? ¿Vivís en un estado de tensión constante? Gestar un nuevo ser demanda mucha energía, y nuestro cuerpo y mente, que están en continua comunicación, evalúan permanentemente si somos un ambiente propicio para un bebé, o si primero tienen que preservar la vida del ser que ya está en la tierra (¡vos!).
Apropiate del proceso
Está bueno entender que el proceso de la fertilidad es tuyo y no dejarlo en manos de otros. Buscá qué herramientas necesitás y aplicalas. Más allá de que a veces es necesario recurrir a un especialista, tenemos que apropiarnos de nuestra búsqueda, identificando todo lo que nos pasa, lo que deseamos y tememos, nuestros límites y posibilidades. De esta manera, nos hacemos cargo de este vital y enriquecedor proceso, tan único y personal.
¿Qué herramientas concretas pueden ayudar?
- Practicar yoga, meditación, mindfulness y cualquier otra disciplina que ayude a generar espacios de escucha interna.
- Estar lo más posible en contacto con la naturaleza, el sol, el agua, la tierra y las plantas.
- Alimentarte variado, con muchos vegetales, frutos, semillas y legumbres, y tomar mucha agua. Además, preferir lo integral por sobre lo refinado y lo orgánico y casero por sobre lo industrializado.
- Experimentar con las terapias naturales y con el arte, compartiendo experiencias con otros. Por ejemplo con la fitomedocina, la osteopatía, la biodescodificacion y con las constelaciones.
- Compartir actividades placenteras con tu pareja -si la hay- y por sobre todas las cosas, con vos misma.
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