Hay tendencias que llegan para llamar la atención y otras que, además de verse lindas, tienen algo todavía mejor: son fáciles de usar y combinan prácticamente con todo. Cuando cambia la temporada, las uñas también se renuevan y aparecen nuevos colores, acabados y diseños que invitan a salir de los tonos de siempre.
Pero si sos de las que prefiere una manicura que funcione tanto con un jean y una remera como con un vestido más arreglado, hay algunos tonos que se convierten en verdaderos comodines. La clave está en elegir colores versátiles, que acompañen el outfit sin competir con él y que puedan mantenerse impecables durante varios días.
Milky white: el blanco que combina con todo

El blanco sigue siendo uno de los grandes clásicos, pero esta temporada se lleva en versiones más suaves y cremosas, que dejan las uñas prolijas y luminosas sin generar un contraste demasiado fuerte.
Es una opción ideal si buscás una manicura limpia, minimalista y fácil de combinar. Va especialmente bien con prendas denim, tonos neutros, pasteles y también con looks completamente negros.
Nude rosado: el comodín elegante

Si hay un tono que nunca pasa de moda, es el nude. Para la nueva temporada, las versiones con un leve subtono rosado son una alternativa especialmente fácil de llevar.
El resultado es delicado, elegante y natural, pero con un toque de color que hace que las manos se vean arregladas. Además, funciona tanto para uñas cortas como largas y queda bien con cualquier paleta de ropa.
Rojo clásico: imposible equivocarse

Hay colores que no necesitan presentación y el rojo es uno de ellos. Una manicura roja puede transformar un look básico y, al mismo tiempo, acompañar perfectamente un outfit más sofisticado.
Para quienes buscan una opción que tenga personalidad sin depender de una tendencia puntual, el rojo clásico sigue siendo una apuesta segura. En uñas cortas, además, queda especialmente moderno.
Azul suave: un toque de color sin exagerar

Para quienes quieren incorporar color pero prefieren mantener una manicura fácil de combinar, los azules suaves son una buena alternativa. Celestes, azul grisáceo o versiones ligeramente pastel permiten salir de los neutros sin llegar a un tono demasiado protagonista.
Además, tienen algo a favor: pueden combinarse tanto con prendas claras como con denim y colores neutros.
La francesita, siempre vigente

Si no querés elegir un solo color, la francesita sigue siendo una de las opciones más versátiles. La versión clásica, con base nude o rosada y puntas blancas, funciona prácticamente con cualquier outfit.
Y si querés actualizarla, podés reemplazar el blanco de las puntas por un tono manteca, rojo, bordó o incluso azul. El resultado mantiene la esencia minimalista, pero suma un pequeño giro de tendencia.
¿La clave? Elegir una manicura que acompañe tu estilo
Más allá de las tendencias, una de las mejores estrategias para elegir el próximo color de uñas es pensar en tu propio guardarropa. Si predominan los neutros, podés sumar un rojo o bordó para darle personalidad a los looks. Si usás muchos colores, un nude rosado, manteca o blanco cremoso puede funcionar como equilibrio.
Porque la mejor manicura no necesariamente es la que más llama la atención, sino la que te permite vestirte sin pensar demasiado en si tus uñas combinan. Y esta temporada, los tonos comodín tienen todas las chances de convertirse en los grandes favoritos.
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