Ahora, ¿sos fan de las máscaras de pestañas? Bueno, el secreto está en el cepillo que uses. Sí, así como leés: la calidad del producto que uses va de la mano del cepillo que necesitás. Por eso, armamos una miniguía para saber cuál es el secreto que esconde cada uno.

- Cónicos: consiguen abrir la mirada. ¿Por qué? Porque, al ser más anchos, al final consiguen darles volumen a las pestañas que están más cerca de la comisura de los ojos. Así vas a conseguir una buena curvatura y un alargamiento más pronunciado.
- Circulares: dentro de los pinceles raros, encontramos algunos que son una bolita y otros que son muchas bolitas en el mismo pincel. ¿Qué logran? Precisión. ¿Viste cuando necesitás llegar a las pestañas más difíciles? Bueno, para eso sirven.
- Espirales: estos pinceles tienen más de una función, porque, además de peinar, también consiguen alargar las pestañas. Si tu curvatura está marcada, esta opción va a conseguir lo que falta.
- Curvos: los pinceles curvos tienen un secreto: con la parte cóncava, vas a pintar desde la raíz hacia afuera, y con su parte convexa, repasar las puntas. ¿Qué hacen? Abren la mirada y generan volumen.
- Rectos: este modelo de cepillo es el ideal para el make up de todos los días: porque no sobrecarga ni tiene efectos más allá de darles un poco de color y volumen a las pestañas.
- Huecos: los pinceles huecos pueden ser de silicona o caucho. Tienen microcerdas que peinan, separan y dan volumen porque consiguen cargar más el pincel, entonces, además, trabajan sobre la curvatura.
- Peine: ¿qué hacen? Separan, definen y alargan. Si tenés la pestaña curva, lo que vas a conseguir es un efecto pestaña postiza. ¡Lista para romper la noche!
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Cejas y Pestañas









