Hay algo casi mágico en la máscara de pestañas: con unos pocos movimientos, puede transformar por completo la expresión del rostro. Abre la mirada, aporta intensidad y eleva cualquier maquillaje, incluso el más simple.
Pero cuando el objetivo es lograr ese efecto lifting —pestañas elevadas, curvadas y con apariencia XL— no alcanza con deslizar el cepillo sin pensar. El resultado que vemos en campañas y producciones beauty no depende solo del producto, sino de cómo se aplica.
El primer gesto que define el resultado
Antes de hablar de máscara, hay un paso que muchas veces se subestima: el uso del rizador.
Este pequeño accesorio cumple una función clave porque eleva las pestañas desde la raíz y crea una base que potencia cualquier fórmula. Lo ideal es usarlo siempre antes del rímel y trabajar en tres puntos: raíz, medio y puntas. Así se logra una curvatura progresiva y natural, sin quiebres.
Ese simple gesto puede cambiar por completo la forma en que se ve la mirada.
El movimiento que crea volumen real

Las pestañas XL se pueden conseguir sin extensiones. Sólo con técnica y una buena máscara. - Getty
Una vez que llega el momento de aplicar la máscara, la técnica lo es todo. El error más común es deslizar el cepillo de manera rápida y recta. El gesto experto, en cambio, empieza desde la raíz con movimientos suaves en zigzag.
Este movimiento permite envolver cada pestaña, separarlas y construir volumen desde la base, que es donde realmente se genera la sensación de densidad. Además, evita los grumos y deja un acabado más liviano y prolijo.
Para un efecto lifting visible, lo ideal es aplicar capas finas en lugar de una sola capa gruesa. Entre cada aplicación, conviene esperar unos segundos para que el producto se asiente y no se acumule.
El truco invisible que hace que se vean más densas
Si buscás que las pestañas se vean más pobladas sin sumar producto en exceso, hay un recurso simple que puede cambiar todo: delinear la línea de agua superior.
Esta técnica —conocida como tightlining— consiste en aplicar un lápiz negro entre las pestañas superiores. El efecto es sutil, pero potente: la base se ve más llena y la mirada gana profundidad sin que el delineado se note demasiado.
Es uno de esos secretos de maquillaje que parecen mínimos, pero hacen una gran diferencia.
Cómo lograr ese efecto XL que se nota

Las pestañas XL se pueden conseguir sin extensiones. Sólo con técnica y una buena máscara. - Getty
Para que las pestañas se vean realmente largas, hay un gesto que muchas veces pasa desapercibido: trabajar las puntas con el cepillo en posición vertical.
Este movimiento permite estirar las pestañas y definirlas sin sumar peso extra. También ayuda enfocar el producto en las pestañas externas del ojo, ya que esto genera un efecto visual que alarga la mirada.
Si buscás un resultado más intenso, sumar pestañas individuales en el extremo externo puede potenciar aún más el efecto lifting sin que se vea artificial.
El cuidado diario también suma

Un desmaquillado suave —sin frotar— ayuda a evitar la caída o el quiebre. - Getty
Más allá del maquillaje, el estado de las pestañas influye directamente en el resultado final. Por eso, el cuidado diario es tan importante como la técnica.
Un desmaquillado suave —sin frotar— ayuda a evitar la caída o el quiebre. Además, incorporar sérums fortalecedores o aceites nutritivos por la noche puede contribuir a mantenerlas más flexibles, fuertes y saludables.
Con el tiempo, estas rutinas hacen que las pestañas respondan mejor al maquillaje y mantengan la curvatura por más tiempo.
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