Otoño e invierno: la mejor época para sumar ácidos a tu rutina y lograr una piel más luminosa

Es el momento ideal para incorporarlos. Qué beneficios aportan, cuáles son los más recomendados y qué tener en cuenta para usarlos de forma segura.

Por Belén Sanagua

8 de junio de 2026, 11:12

Acidos en invierno

Otoño e invierno: la mejor época para sumar ácidos a tu rutina y lograr una piel más luminosa - Getty

Cuando bajan las temperaturas, la piel suele atravesar varios cambios: se reseca con mayor facilidad, pierde luminosidad y puede verse más opaca de lo habitual. Sin embargo, el otoño y el invierno también traen una buena noticia para quienes buscan mejorar la calidad de la piel: son las estaciones ideales para incorporar ácidos y otros activos que ayudan a renovar, iluminar y unificar el tono del rostro.

Con el paso de los años, la renovación celular se vuelve más lenta y la piel comienza a perder luminosidad. Por eso, los especialistas recomiendan sumar determinados activos a la rutina de skincare para estimular ese proceso natural y conseguir una piel más uniforme, suave y luminosa.

La palabra "ácidos" suele generar algunas dudas o incluso temor. Pero no hace falta ser una experta en cosmética para empezar a utilizarlos. Según explica la dermatóloga Verónica Tosi (MN 116620), la clave está en elegir el activo adecuado para cada necesidad e incorporarlo de manera progresiva.

Para la especialista, los ácidos funcionan como renovadores celulares que ayudan a mejorar la textura de la piel, disminuir manchas, suavizar líneas de expresión, mejorar la apariencia de los poros y aportar luminosidad.

¿Por qué el invierno es el mejor momento para empezar?

Acidos en invierno

Getty

Aunque muchos activos pueden utilizarse durante todo el año, los dermatólogos coinciden en que el invierno ofrece condiciones ideales para incorporarlos. La menor exposición al sol facilita la adaptación de la piel y ayuda a reducir el riesgo de irritación o de aparición de manchas.

Además, la Dra. Tosi destaca que no existe una edad específica para comenzar a utilizar estos ingredientes. La decisión debe basarse en las necesidades particulares de cada piel.

"La indicación siempre debe basarse en lo que necesita la piel y no en la edad de la persona", explica la Dra. Verónica Tosi.

Los ácidos que pueden transformar tu rutina

Ácido glicólico: el gran aliado de la luminosidad

Dentro de los alfahidroxiácidos (AHAs), el glicólico es uno de los más conocidos. Gracias a su pequeño peso molecular, logra penetrar más profundamente en la piel y resulta ideal para mejorar la textura, tratar manchas y atenuar los signos del fotoenvejecimiento.

Se recomienda especialmente para:

  • Piel apagada o con falta de luminosidad.
  • Manchas.
  • Textura irregular.
  • Signos de fotoenvejecimiento.

Ácido mandélico: la opción más amable para las pieles sensibles

Su acción es más suave y progresiva, por lo que suele ser una de las primeras recomendaciones para quienes nunca utilizaron ácidos o tienen piel sensible.

Es ideal para:

  • Pieles sensibles.
  • Pieles jóvenes.
  • Personas con tendencia al acné.
  • Quienes buscan iniciarse en el uso de ácidos.

Ácido azelaico: el multifunción

Versátil y cada vez más popular, ayuda a mejorar imperfecciones, manchas y rojeces. Además, suele ser bien tolerado por pieles sensibles o con tendencia acneica.

Está especialmente indicado para:

  • Acné.
  • Rosácea.
  • Manchas postinflamatorias.
  • Pieles reactivas.

Ácido lactobiónico: renovación con máxima tolerancia

Dentro de los polihidroxiácidos (PHA), el lactobiónico se destaca por ofrecer una exfoliación suave sin comprometer la barrera cutánea.

Resulta una gran alternativa para:

  • Piel sensible.
  • Primeros signos de envejecimiento.
  • Piel deshidratada.
  • Personas con baja tolerancia a otros ácidos.

Retinol: el clásico que sigue vigente

Cuando se habla de activos antiage, el retinol continúa ocupando un lugar privilegiado. Ayuda a mejorar líneas finas, firmeza y textura de la piel, aunque requiere una incorporación gradual y siempre acompañado por una buena hidratación.

Se recomienda para:

  • Arrugas finas.
  • Pérdida de firmeza.
  • Fotoenvejecimiento.
  • Textura irregular.

Cómo incorporar activos sin irritar la piel

Acidos en invierno

Getty

Aconsejan comenzar de a poco. Lo ideal es utilizar el activo entre una y tres veces por semana, preferentemente por la noche, para observar cómo responde la piel. Con el tiempo, la frecuencia puede ajustarse según la tolerancia individual.

La Dra. Tosi enfatiza que el éxito no depende de acumular productos, sino de construir una rutina adecuada para cada persona.

"La clave no está en usar muchos activos al mismo tiempo, sino en elegir aquellos que mejor respondan a las necesidades de cada piel, incorporarlos de manera gradual y sostener una rutina constante. Lo ideal es visitar al dermatólogo para que nos arme una rutina acorde a nuestras necesidades", concluye la especialista.

Las 5 reglas de oro que nunca hay que olvidar

Antes de sumar cualquier ácido a la rutina, hay algunas recomendaciones básicas que marcan la diferencia:

  1. Empezar de forma progresiva.
  2. Utilizarlos preferentemente por la noche.
  3. Mantener una buena rutina de hidratación.
  4. Aplicar protector solar todos los días.
  5. Elegir el ácido según las necesidades de la piel y no según la edad.

Un aliado para una piel más luminosa

Ya sea para mejorar la luminosidad, tratar manchas, suavizar arrugas o perfeccionar la textura de la piel, los ácidos pueden convertirse en grandes aliados del skincare. El secreto está en encontrar el indicado para cada tipo de piel y sumarlo de manera gradual para aprovechar todos sus beneficios.

Y aunque el invierno sea el momento ideal para empezar, hay una recomendación que nunca cambia: el protector solar sigue siendo el paso más importante de cualquier rutina de cuidado de la piel.

Belén Sanagua

Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.