Las redes sociales están llenas de "trucos de belleza" que prometen mejorar la piel, sin grandes inversiones ni tratamientos complejos. Algunos proponen sumar productos a la rutina de noche, mientras que otros aseguran que es posible prevenir las arrugas con un poco de cinta adhesiva. Entre los más comentados aparecen el slugging, que consiste en dormir con una capa de vaselina sobre el rostro, y la cinta facial, una técnica que busca limitar los movimientos de los músculos para evitar que se marquen las líneas de expresión.
Pero ¿realmente funcionan? ¿Vale la pena incorporarlos a la rutina de skincare? Para entender qué hay detrás de estas tendencias, Julieta Picos, dermatóloga estética (@drajulietapicos), explica cuáles son sus posibles beneficios, qué limitaciones tienen y qué precauciones conviene tomar antes de probarlas.
Slugging: ¿sirve dormir con la piel cubierta de vaselina?

El slugging consiste en aplicar una capa fina de un producto oclusivo, habitualmente vaselina, como último paso de la rutina nocturna. La idea es crear una película sobre la piel que ayude a reducir la pérdida de agua y a mantener la hidratación durante más tiempo.
Esta técnica puede ser útil para las personas con piel seca, deshidratada o con alteraciones en la barrera cutánea. Al limitar la evaporación del agua, la vaselina contribuye a que la piel conserve la humedad y se sienta más suave. Sin embargo, eso no significa que sea un paso indispensable para todas las rutinas ni que sus resultados sean iguales en todos los tipos de piel.
En las pieles grasas o con tendencia acneica, la aplicación de una capa oclusiva puede resultar poco conveniente, especialmente si se combina con productos irritantes o que favorecen la obstrucción de los poros. También es importante tener en cuenta qué se aplica debajo: cubrir la piel con vaselina después de utilizar activos que generan irritación puede intensificar las molestias.
Por eso, antes de sumar esta práctica, conviene evaluar las necesidades de la piel y los productos que ya forman parte de la rutina. Si el objetivo es mejorar la hidratación, no necesariamente hace falta recurrir a una capa de vaselina durante toda la noche: una crema adecuada también puede ayudar a mantener la barrera cutánea en buenas condiciones.
Cinta facial: ¿puede prevenir las arrugas o reemplazar al bótox?

Otra tendencia que circula en redes sociales propone utilizar cinta adhesiva en determinadas zonas del rostro mientras dormimos. La técnica busca limitar el movimiento de los músculos faciales para evitar que las líneas de expresión se marquen durante la noche. Algunas personas incluso la presentan como una alternativa casera a los tratamientos estéticos.
Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia científica sólida que demuestre que el uso habitual de cinta facial prevenga las arrugas o reduzca de manera sostenida las que ya están presentes. Aunque al retirarla la piel pueda parecer temporalmente más lisa, ese resultado no implica que se haya modificado el proceso de envejecimiento ni que se haya conseguido un efecto duradero.
Además, el adhesivo puede provocar irritación, dermatitis de contacto o lesiones por tracción al retirarlo. El riesgo merece especial atención en las pieles sensibles o en aquellas que ya presentan irritación, descamación o una barrera cutánea alterada.
¿Y qué pasa con el bótox? La cinta facial no lo reemplaza. La toxina botulínica actúa sobre la transmisión de los impulsos nerviosos hacia determinados músculos y reduce temporalmente su contracción. La cinta, en cambio, ejerce una acción mecánica superficial y no cuenta con evidencia que permita atribuirle resultados comparables.
Por eso, aunque la propuesta pueda resultar tentadora por su sencillez, no hay motivos suficientes para considerarla un método eficaz para prevenir o tratar las arrugas.
Cómo saber si un trend de skincare vale la pena
Que una práctica se vuelva viral no significa que sea efectiva ni que resulte adecuada para todos. Antes de incorporar una nueva tendencia, es importante preguntarse qué problema busca resolver, qué evidencia científica respalda sus resultados y si tiene sentido para las necesidades de nuestra piel.
La recomendación es evitar sumar pasos solo porque aparecen una y otra vez en videos o tutoriales. Una rutina de cuidado de la piel no necesita ser extensa ni incluir todas las novedades para dar resultados: lo importante es elegir productos adecuados para cada tipo de piel, priorizar ingredientes con evidencia científica, prestar atención a la tolerancia individual y consultar a tu dermatólogo.
Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.



