Retinal: qué es el activo que cada vez gana más lugar en las rutinas de skincare

Es un derivado de la vitamina A que se convirtió en uno de los activos más buscados del skincare. Qué hace, cómo incorporarlo y con qué ingredientes combinarlo, según una especialista.

Por Belén Sanagua

30 de septiembre de 2026, 14:41

Una mujer haciéndose el skincare en el baño
Retinal: qué es el activo que cada vez gana más lugar en las rutinas de skincare - Getty

Hace unos días, Antonela Roccuzzo mostró en sus stories de Instagram algunos de los productos que sumó a su rutina de skincare. Allí pudimos ver que usa dos productos de la marca coreana Celimax, de la línea Retinal Shot: una crema facial y un contorno de ojos que se consiguen en Skinko. La presencia del retinal en ambos productos volvió a poner el foco sobre un activo que cada vez tiene más lugar en las rutinas de cuidado de la piel.

El retinal pertenece a la familia de los retinoides y es un derivado de la vitamina A. En cosmética, despierta interés por su acción sobre la renovación de la piel y por su relación con distintos procesos que influyen en su apariencia, desde la textura hasta los signos visibles del envejecimiento.

¿Qué es exactamente el retinal? ¿En qué se diferencia del retinol? ¿Cómo se incorpora a una rutina y qué pasa con la vitamina C o los ácidos? Andrea Kim, técnica universitaria en cosmetología, responde las preguntas clave.

¿Qué es el retinal y en qué se diferencia del retinol?

“El retinal es un derivado de la vitamina A que ha ganado protagonismo en cosmética por su capacidad para actuar sobre la renovación de la epidermis y sobre signos visibles del envejecimiento”, explica Andrea Kim.

Retinal y retinol pertenecen a la misma familia, pero la piel los transforma de manera diferente. Para llegar al ácido retinoico, que es la forma biológicamente activa de la vitamina A, el retinol necesita atravesar dos conversiones: primero se transforma en retinal y después en ácido retinoico. El retinal necesita una sola.

“Esto ubica al retinal un paso metabólico más cerca del ácido retinoico y le otorga una mayor actividad biológica”, señala la especialista.

La diferencia resulta interesante a la hora de entender por qué el retinal ganó espacio en las fórmulas de skincare. De todos modos, una mayor actividad biológica no significa automáticamente que sea mejor para todas las pieles. La concentración, la estabilidad del activo, el vehículo utilizado y el sistema de liberación también influyen en la eficacia y en la tolerancia.

¿Qué beneficios tiene el retinal?

Uno de los principales intereses del retinal está relacionado con la renovación de la piel. Su uso cosmético puede acompañar procesos que ayudan a mejorar su aspecto y textura.

“Puede mejorar la textura y el aspecto de la piel, favorecer procesos relacionados con la síntesis de colágeno y mejorar la apariencia de líneas finas y pérdida de firmeza”, explica Kim.

También puede ser interesante cuando hay manchas o un tono poco uniforme, ya que participa en procesos relacionados con la distribución de la melanina. A esto se suma una actividad antibacteriana observada frente a Cutibacterium acnes, una bacteria relacionada con el desarrollo del acné.

Por eso, es un activo que puede resultar atractivo para quienes buscan trabajar signos de fotoenvejecimiento, textura irregular o piel con tendencia a las imperfecciones.

En el caso del acné hay una aclaración importante: el retinal presente en un cosmético no reemplaza los tratamientos con retinoides de uso médico, como adapaleno o tretinoína, cuando estos son indicados por un dermatólogo.

¿Cómo se incorpora el retinal a la rutina?

Peptidos en la rutina de skincare
“Lo ideal es comenzar lentamente. Por ejemplo, una vez cada tres días durante las primeras semanas" - Getty

El retinal se utiliza principalmente de noche. Si es la primera vez que se incorpora un retinoide, la recomendación es empezar de manera gradual y observar cómo responde la piel.

“Lo ideal es comenzar lentamente. Por ejemplo, una vez cada tres días durante las primeras semanas y, si la piel lo tolera sin ardor persistente, descamación excesiva o irritación, pasar progresivamente a noches alternas”, explica Kim.

La rutina puede ser sencilla: limpieza, hidratación y retinal, seguido de una crema hidratante. A medida que la piel se adapta, la frecuencia puede aumentar de acuerdo con la tolerancia individual.

Para las pieles sensibles existe otra posibilidad: la técnica del “sándwich”. Consiste en aplicar primero una capa fina de hidratante, después el retinal y finalizar con otra capa de crema. La idea es acompañar la incorporación del activo con una mayor protección de la barrera cutánea.

En cuanto al contorno de ojos, la zona requiere especial cuidado. Se puede trabajar cerca del área donde aparecen líneas de expresión, pero evitando los párpados y el borde inmediato del ojo.

"El período de adaptación es una de las cuestiones más importantes cuando se empieza a utilizar retinal" 

Andrea Kim

¿Con qué ingredientes se puede combinar?

La hidratación es una buena compañera del retinal. Ingredientes como ácido hialurónico, pantenol y ceramidas pueden incorporarse a la misma rutina para ayudar a mantener la barrera cutánea.

“La niacinamida y los péptidos también pueden complementar el uso del retinal sin aumentar demasiado la carga irritativa”, señala la especialista.

El ácido azelaico también puede resultar interesante en pieles con tendencia al acné, rojeces o marcas posteriores a las imperfecciones. En estos casos, la combinación debe adaptarse a la tolerancia de cada piel.

¿Y qué pasa con la vitamina C? Durante mucho tiempo circuló la idea de que vitamina C y retinoides no podían utilizarse juntos. La realidad es que pueden formar parte de una misma rutina, aunque una manera práctica de organizarlos es utilizar vitamina C durante el día y reservar el retinal para la noche.

Con los ácidos exfoliantes, como AHA y BHA, conviene avanzar con más cuidado. No existe una incompatibilidad entre estos activos, pero utilizarlos juntos puede aumentar la irritación, sobre todo durante las primeras semanas.

Una alternativa es intercalar las noches: retinal en una y exfoliantes en otra. La frecuencia dependerá del tipo de piel, de la concentración de cada producto y de cómo responda la piel.

¿Qué puede pasar durante la adaptación?

Peptidos en la rutina de skincare
La respuesta varía según cada piel y también según la concentración y la fórmula elegida. - Getty

El período de adaptación es una de las cuestiones más importantes cuando se empieza a utilizar retinal. En algunas personas pueden aparecer enrojecimiento, descamación, picazón o sensación de ardor.

La respuesta varía según cada piel y también según la concentración y la fórmula elegida. Por eso, empezar con poca frecuencia permite observar cómo responde el rostro antes de aumentar el uso.

Si la irritación persiste, la recomendación es bajar la frecuencia y priorizar productos hidratantes y calmantes hasta que la piel vuelva a sentirse cómoda.

También es importante evitar sumar demasiados activos irritantes al mismo tiempo. Incorporar retinal mientras se mantiene una rutina sencilla facilita identificar qué productos funcionan bien y cuáles pueden estar generando molestias.

¿Por qué el protector solar es indispensable?

El protector solar es una parte fundamental de cualquier rutina que incluya retinal. Su importancia no tiene que ver con que el activo provoque manchas, sino con el contexto en el que se utiliza.

Durante la adaptación, la piel puede estar más sensible. Además, varios de los objetivos asociados al retinal, como el cuidado frente a signos de fotoenvejecimiento, están directamente relacionados con la exposición acumulada a la radiación ultravioleta.

Por eso,  durante el día acompaña el trabajo que se realiza durante la noche con el retinal.

En momentos de exposición solar intensa, como unas vacaciones de playa o jornadas en las que se pasan muchas horas al aire libre, la especialista recomienda simplificar la rutina, priorizar hidratación y fotoprotección y pausar temporalmente el retinal. Después, se puede volver a incorporar de manera progresiva.

Belén Sanagua

Belén Sanagua Es periodista, locutora y Licenciada en Comunicación Audiovisual. Se desempeña como subeditora de la web editando moda y beauty aunque, además, escribe para otras secciones.