Durante los meses más fríos del año, la piel atraviesa uno de sus mayores desafíos. Las bajas temperaturas, el viento y los cambios bruscos entre el exterior y los ambientes calefaccionados favorecen la pérdida de agua y pueden hacer que el rostro se vea más apagado, con menos elasticidad y mayor sensación de tirantez.
Aunque solemos asociar el invierno con una rutina de belleza más sencilla, los especialistas coinciden en que es justamente la estación en la que conviene prestar más atención al cuidado de la piel. La clave está en adaptar los productos a sus nuevas necesidades y priorizar la hidratación profunda y la nutrición.
¿Por qué la piel pierde firmeza en invierno?

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La barrera cutánea funciona como un escudo natural que protege la piel y ayuda a retener la humedad. Sin embargo, el frío y la baja humedad ambiental pueden debilitarla, favoreciendo la deshidratación y la pérdida de confort. Como consecuencia, la piel puede sentirse más seca, verse menos luminosa y perder parte de su elasticidad.
"Durante el invierno es fundamental adaptar la rutina de cuidado a las nuevas necesidades de la piel. Las bajas temperaturas suelen afectar su elasticidad y nivel de hidratación, por lo que incorporar productos que ayuden a reafirmar y nutrir se vuelve clave", explica Denise Burlé, Brand Manager de AHAVA.
Glass Skin en invierno: ¿es posible lograr una piel luminosa cuando hace frío?
La respuesta es sí. La tendencia coreana conocida como Glass Skin, que busca una piel luminosa, uniforme y con efecto de "cristal", sigue siendo posible incluso en los días más fríos, aunque requiere poner el foco en la hidratación.
Más que una cuestión de maquillaje, la filosofía de la Glass Skin propone mejorar la calidad de la piel desde el cuidado diario. El objetivo es conseguir una luminosidad natural que nace de una piel sana, bien hidratada y con una barrera cutánea fortalecida.
Los tres pasos para conseguir una Glass Skin en invierno

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1. Apostar por una hidratación intensiva
Después de la limpieza, las mascarillas hidratantes pueden convertirse en grandes aliadas para aportar agua y luminosidad. Las fórmulas de hidrogel, por ejemplo, están diseñadas para favorecer la penetración de activos y dejar la piel con un aspecto más relleno y jugoso.
2. Incorporar sérums con ácido hialurónico
El ácido hialurónico es uno de los ingredientes estrella para el invierno. Su capacidad para atraer y retener agua ayuda a que la piel se vea más elástica, fresca y confortable. Además, contribuye a mejorar la apariencia de las líneas de expresión asociadas a la deshidratación.
3. Sellar la hidratación con una buena crema
El último paso consiste en aplicar una crema hidratante que ayude a mantener el agua dentro de la piel durante más tiempo. Las texturas ligeras pero nutritivas son ideales para aportar confort inmediato y una sensación de frescura sin dejar sensación pesada.
El paso que nunca hay que saltear
Aunque los días sean grises y las temperaturas bajas, el protector solar sigue siendo un imprescindible. La radiación ultravioleta está presente durante todo el año y contribuye al envejecimiento prematuro, la aparición de manchas y el daño acumulativo en la piel.
"La radiación solar está presente todo el año, atraviesa nubes y ventanas, y contribuye al envejecimiento cutáneo, las manchas y la aparición de cáncer de piel", recuerda el dermatólogo Simon Scarano para L'Oréal Paris.
Al final, la tan deseada Glass Skin no se trata de una perfección irreal, sino de una piel cuidada, hidratada y saludable. Y el invierno, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en la oportunidad perfecta para construir una rutina más estratégica y enfocada en el bienestar de la piel.
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