Día de la Tierra: ¿cómo podemos seguir luchando contra la crisis climática?

En el Día de la Tierra, seguimos levantando las banderas de los reclamos para seguir luchando contra la crisis climática. ¿Cómo podemos sumarnos para hacer la diferencia?




Hoy celebramos el Día de la Tierra, pero más allá de una efeméride para honrar y celebrar todo lo que nuestra Pachamama nos da, también es una oportunidad clave para concientizar sobre la emergencia ecológica global en la que estamos viviendo. En la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se desarrolló a fines de 2021  en Glasgow, Reino Unido. Allí, los líderes mundiales aseguraron compromisos más estrictos para reducir las emisiones y alcanzar el ambicioso objetivo fijado en 2015, en el Acuerdo de París, de limitar el aumento de las temperaturas globales a 1,5°C.

Todos debemos poner sobre la mesa la urgencia. Reclamar el fin de las palabras y el comienzo de la acción. Convertirnos en activistas en pos de un futuro. Ya tenemos evidencia de que el planeta está sufriendo, que nuestra casa arde. Y sabemos que no hay planeta B. Es momento de actuar.

¿Qué proyectan los informes?

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó en agosto de 2021 la primera parte de su Sexto Informe de Evaluación, que brinda información científica sobre el avance del cambio climático. En el mismo destacaron con preocupación que si se continúa con la tendencia actual de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), vamos a sobrepasar el objetivo del Acuerdo de París de mantener la temperatura media global en 1,5°C en 2040, 60 años antes de lo esperado. Informaron, además, que estamos cerca de sobrepasar los puntos de no retorno, es decir, de llegar a cambios irreversibles. Según el informe, si no frenamos estos aumentos, el mundo sufriría consecuencias como las olas de calor o el aumento del nivel del mar.

El podio de los reclamos en Argentina está compuesto por tres ejes principales: 1) el tratamiento de la ley de Humedales, 2) la adhesión completa al Acuerdo de Escazú y 3) la creación de un plan de acción y financiamiento para la adaptación al cambio climático.

Cifras para activarnos

  • 1200 millones de refugiados climáticos podríamos contabilizar en 2050 si el panorama no da un giro.

  • 6 de cada 10 jóvenes, de entre 16 y 25 años, están muy preocupados por el cambio climático.

  • el 1% más rico de la población emitió más del doble de gases de efecto invernadero que el 50% más pobre.

  • 50% deberían reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero al 2030.

  • Más de un millón de hectáreas se prendieron fuego en Argentina desde 2020.

Los principales reclamos para frenar la crisis climática

Reclamo 1: Ley de humedales

Los humedales tienen un rol esencial: absorben el dióxido de carbono, son zonas que se inundan y que actúan como filtros depuradores y son, además, grandes reservorios de agua dulce. Amortiguan los impactos de las lluvias y protegen al suelo de inundaciones o sequías. En Argentina, ocupan cerca del 21% de la superficie y todos están bajo la presión de diversas actividades que hacen que hoy estén desapareciendo. 

Hace más de 8 años que se viene pidiendo la sanción de una Ley de Humedales, para que legalmente se pueda identificar a una zona como humedal y luego establecer ahí una regulación que ordene la explotación de ese territorio y establecer, así, un uso ambientalmente respetuoso de estos ecosistemas. Mientras tanto, los humedales siguen en peligro.

Reclamo 2: Acuerdo de Escazú

El acuerdo de Escazú es el primer acuerdo regional ambiental de América Latina y el Caribe y el primero en el mundo en contener disposiciones específicas sobre defensores de derechos humanos en asuntos ambientales. El acuerdo está abierto a los 33 países de América Latina y el Caribe, pero fue suscripto por 24 de ellos, el 27 de septiembre de 2018.

Tiene como objetivo garantizar la implementación plena y efectiva en la región de los derechos de acceso a la información, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona a vivir en un ambiente sano y a su desarrollo sostenible.

El Acuerdo de Escazú es, básicamente, un instrumento que le otorga más poder a la ciudadanía para poder ser partícipes de las decisiones ambientales que se toman. El fin es obtener derechos para proteger el ambiente y a las personas que lo defienden, mediante espacios de diálogo e intercambios colectivos. Tanto América Latina como el caribe necesitan planes de acción integrados que den respuesta a las problemáticas comunes de la región, como la pérdida de la biodiversidad o el avance de los incendios.

Este acuerdo, debidamente implementado, le abriría la puerta a muchos activistas para lograr que sus voces sean escuchadas, frenando avances que atentan contra el medioambiente, luchando contra la desinformación general y consiguiendo ganar batallas que hoy ni siquiera se pueden plantear. La ciudadanía cumpliría un rol clave si pudiera custodiar de cerca las acciones y decisiones que se toman en materia ambiental, convirtiéndose en la guardiana del futuro.

Reclamo 3: Plan de acción y financiamiento para el cambio climático

El cambio climático trae consecuencias. Y es sabido que el norte global tiene una deuda importante con el sur. Las responsabilidades son comunes, pero diferenciadas, y el costo es muy alto para las comunidades que sufren estas consecuencias todos los días. Hay un montón de sectores que se ven perjudicados y, por ello, es fundamental que el país destine fondos para el acompañamiento y la elaboración de planes de acción que busquen reducir la vulnerabilidad al cambio climático.

La exigencia es hacia el Estado: que planifique políticas públicas teniendo en cuenta un contexto de transición ecológica y climática y se empiecen a promover diferentes proyectos productivos, para empezar a mirar con los ojos del futuro.

SÉ UN AGENTE DE CAMBIO

Más allá de las pequeñas acciones diarias que podemos hacer para aportar a un futuro más sostenible, existen diversos proyectos en los que podemos ser parte de la acción.

  1. 1

    #HogaresConscientes: un programa en el que te dan asesoramiento online y te explican, por ejemplo, cómo separar residuos y ahorrar energía puertas adentro. Te ayudan a transformar tu espacio en un lugar más sustentable. Es un plan para toda la familia en la que informa y educa tanto a padres como a hijos. Porque, sabemos, el cambio siempre comienza en casa.

    Más info: ecohouse.org.ar/hogares/

  2. 2

    Jóvenes por el clima: si querés ser activista en la agrupación que reúne a cientos de chicos y chicas y que se convirtió en una de las principales referencias de las organizaciones socioambientales del país, podés dejar tus datos y empezar a participar en diversas acciones o actividades.

    Más info: jovenesporelclima.com/sumate

  3. 3

    Agentes del Cambio: en Eco House, los agentes voluntarios son un engranaje fundamental de los proyectos ambientales. Su función es participar de la gestación y puesta en marcha de las campañas ambientales; organizar y dictar los talleres y cursos; planear la comunicación ambiental y ejecutar gestiones en empresas y organizaciones, entre otras.

    El plan otorga capacitación constante, una batería de experiencias, un espacio para poner en práctica los estudios realizados y la oportunidad de ayudar a mejorar el mundo. Además, podés acceder a workshop de huerta gratis, clases de teatro y una serie de descuentos en comida, clases de Yoga y Kung Fu o composteras.

    El programa dura 3 meses y es ¡sin costo!

    Más info: ecohouse.org.ar/agentes/

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por Laura Gambale

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