El verano se acerca y los exteriores de la casa reclaman protagonismo. Es tiempo de abrir las ventanas y vivir afuera se vuelve casi una necesidad. Livings al aire libre, quinchos y jardines con galerías pasan al frente.
Los jardines se transforman en extensiones naturales de la casa, y cada rincón tiene el potencial de volverse un refugio fresco, relajado y lleno de vida.
La clave está en pensarlos con la misma atención que los interiores: elegir materiales nobles, sumar plantas que aporten sombra y textura, incorporar mobiliario cómodo y, por supuesto, esos detalles de luz y color que crean magia.
Desde los más rústicos hasta los de espíritu contemporáneo, acá 10 casos reales que elegimos del archivo de LIVING y JARDIN, para que te inspires y encuentres tu propio modo de disfrutar de estos espacios de tu casa.
1. Encanto natural
Las plantas de follaje generoso, como helechos o trepadoras, crean frescura y envuelven de verde los días más calurosos. A eso se le pueden sumar macetas de terracota o madera rústica, y jardines verticales que suman vida y textura.
Madera, hierro o bambú son materiales que acompañan el entorno sin competir con la naturaleza. Una pérgola cubierta con enredaderas puede marcar la diferencia y sumar una atmósfera íntima y relajada.

2. Quincho entre árboles

A las afueras de Luján, este refugio invita a los sentidos: el perfume de las hierbas, el silencio y el ritmo lento del campo. El quincho semiabierto combina tradición y disfrute, con una parrilla detrás de puertas de hierro y una cocina económica que conserva el espíritu rural.

3. Diseño con espíritu nórdico
En Olivos, las arquitectas María Maqueda y Mercedes Oneto transformaron una casa clásica entre medianeras en un espacio contemporáneo lleno de luz.
La nueva galería, pensada para conectar con el jardín, se integró al family con patios interiores que compensan la orientación sur.

4. Un rincón para compartir
La mesa es el corazón del espacio exterior. Una superficie amplia, sillas cómodas y un entorno verde alcanzan para crear un escenario ideal para comidas y charlas que se estiran con el perfume del jazmín trepando por la pérgola.

5. Vida de quinta

Con espíritu campestre y un guiño vintage, esta casa de fin de semana combina pérgola, quincho y pileta en un mismo relato.
Tejas portuguesas, postigos verde agua y muebles de hierro recuperados hacen pensar en veranos eternos.


6. Muebles que invitan a quedarse
El mobiliario adecuado define el confort del living al aire libre. Sillones amplios, textiles naturales y almohadones mullidos son aliados infalibles.
Los tonos neutros y las fibras naturales acompañan sin recargar, y los ventanales que integran interior y exterior completan la sensación de continuidad.

7. Taller y jardín
La ceramista Caro Malbrán transformó una casa setentista de Tigre en un espacio vibrante, donde arte y naturaleza conviven a diario.
En el frente, la galería se convirtió en un estar con parrilla y una gran mesa de madera hecha con una araucaria del terreno.

8. Sombras y transparencias
En esta vivienda familiar, los arquitectos Andrew Maynard y Mark Austin diseñaron un contrafrente lleno de vida, con pantallas de listones que filtran la luz, brindan privacidad y permiten que los interiores respiren verde.

9. Luz que enamora
Cuando cae el sol, la iluminación se vuelve el punto estratégico. Las lámparas de pie, las guirnaldas cálidas o las velas en frascos de vidrio aportan ese aire romántico que invita a quedarse hasta tarde.
Las cortinas livianas, los jarrones con aromáticas o una pequeña fuente de agua para completar la escena.

10. Transformar con detalles
Un mantel de lino, flores frescas o frutas de estación pueden cambiar por completo la energía de un espacio exterior. Lo importante es generar una mesa que se sienta viva y relajada, perfecta para las largas veladas de verano.



