
Adiós al escritorio tradicional, la tendencia que propone trabajar más cómoda
Los standing desks —o escritorios regulables en altura— ganan cada vez más espacio en casas y oficinas. Las razones por las que conviene incorporarlo.
27 de enero de 2026 • 10:39

Adiós al escritorio tradicional: la tendencia que propone trabajar más cómoda - Créditos: Pinterest
Durante años, el escritorio fijo y la silla fueron la fórmula estándar para trabajar. Pero el aumento del trabajo remoto y la revisión de nuestros hábitos frente a la computadora pusieron en agenda una pregunta clave: ¿es realmente saludable pasar tantas horas sentadas? En ese contexto, los standing desks —escritorios que se ajustan en altura para poder usarlos tanto sentada como de pie— se volvieron una de las grandes tendencias del diseño y la ergonomía.
Lejos de ser una moda pasajera, estos escritorios apuntan a una forma más flexible y consciente de trabajar. La idea no es dejar la silla para siempre, sino alternar posiciones a lo largo del día: un rato de pie, otro sentada, algunos minutos de movimiento. Así, se busca reducir el sedentarismo, mejorar la postura y sostener la energía sin depender tanto del café.
¿Qué es un standing desk y por qué se impone?

Adiós al escritorio tradicional: la tendencia que propone trabajar más cómoda - Créditos: Pinterest
Un standing desk es un escritorio con altura regulable, manual o eléctrica, que permite adaptar el plano de trabajo a distintas posiciones del cuerpo. La clave está en que no obliga a elegir: podés trabajar sentada, de pie o ir cambiando según lo necesites.
Su crecimiento está ligado a varios factores:
- El auge del home office y los espacios híbridos.
- Una mayor conciencia sobre el impacto del sedentarismo.
- El interés por crear ambientes de trabajo más saludables y personalizados.
Beneficios de trabajar alternando posiciones

Adiós al escritorio tradicional: la tendencia que propone trabajar más cómoda - Créditos: Pinterest
Si bien no existe una postura “perfecta” sostenida durante ocho horas, sí hay consenso en algo: el cuerpo agradece el movimiento. Entre los beneficios más mencionados del uso de escritorios regulables están:
- Mejor postura: al ajustar la altura correcta, se evitan encorvamientos y tensiones en cuello y hombros.
- Menos molestias físicas: muchas personas reportan menos dolor lumbar y rigidez.
- Más energía y foco: cambiar de posición ayuda a cortar la inercia del cuerpo y sostener la atención.
- Menos tiempo sedentario: estar de pie algunos tramos del día reduce la cantidad total de horas sentada.
Cómo usar un standing desk sin forzar el cuerpo

Adiós al escritorio tradicional: la tendencia que propone trabajar más cómoda - Créditos: Pinterest
La clave está en el equilibrio. No se trata de trabajar todo el día parada, sino de encontrar un ritmo propio. Algunas recomendaciones básicas:
- Alternar cada 30 a 60 minutos entre estar sentada y de pie.]
- Ajustar la altura para que los codos queden a 90° y la pantalla a la altura de los ojos.
- Usar calzado cómodo o una alfombra antifatiga si vas a estar de pie.
- Aprovechar los cambios de posición como recordatorio para moverte.
Ideas para incorporar un standing desk en tu casa

Ideas para incorporar un standing desk en tu casa - Créditos: Pinterest
No hace falta tener una oficina enorme ni comprar un mueble carísimo para sumarse a esta tendencia. Los escritorios regulables se adaptan a distintos espacios y estilos, y pueden integrarse fácilmente al hogar.
1. Aprovechá un rincón libre
Un standing desk ocupa casi lo mismo que un escritorio tradicional. Puede ir en un rincón del living, en el dormitorio o incluso en un pasillo ancho. La clave es que tenga buena luz natural y una pared que ayude a ordenar visualmente el espacio.
2. Elegí un modelo regulable (aunque sea manual)
Existen opciones eléctricas y otras con sistema mecánico. Las manuales suelen ser más accesibles y cumplen la misma función: subir y bajar la superficie según si vas a trabajar sentada o de pie.
3. Sumá una silla alta o taburete
Para los momentos en los que querés descansar sin volver al escritorio bajo, una silla tipo stool o taburete alto permite apoyar el cuerpo sin perder la altura del plano de trabajo.
4. Cuidá la ergonomía con pequeños detalles
Un soporte para notebook, teclado y mouse externos, y una alfombra antifatiga hacen una gran diferencia. Son accesorios simples que mejoran mucho la experiencia.
5. Integralo al estilo de tu casa
Hay standing desks de madera, metal, tonos neutros o colores suaves. Elegí uno que dialogue con tu decoración para que no parezca un “objeto de oficina” metido a la fuerza en el hogar.
6. Probá primero con soluciones móviles
Si no querés cambiar tu escritorio, podés usar plataformas elevables que se apoyan sobre la mesa. Se levantan cuando querés trabajar de pie y se bajan cuando volvés a sentarte.
7. Armá una rutina flexible
Más que el mueble, lo importante es el uso. Alternar posiciones, moverte y escuchar al cuerpo es lo que hace que el standing desk funcione de verdad.
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