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Casa container en Villa La Angostura: un refugio íntimo de una fotógrafa que ama la naturaleza

En Villa La Angostura, Ana Stewart Harris vive en un container convertido en refugio entre el bosque y la nieve. Un espacio pequeño, cálido y lleno de detalles con historia que celebra la vida simple, el paisaje y el amor por lo auténtico.


Casa container en Villa La Angostura: un refugio íntimo de una fotógrafa que ama la naturaleza

Casa container en Villa La Angostura: un refugio íntimo de una fotógrafa que ama la naturaleza - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris



Ana Stewart Harris es de esas personas que regalan calma con su voz suave y su ritmo tranquilo. Creció en Villa La Angostura, en el sur de Neuquén, entre picos nevados, espejos de agua serenos y bosques donde el silencio también es paisaje. 

Durante algunos años se instaló en Buenos Aires para estudiar producción de moda, diseño gráfico y fotografía y, antes de volver, viajó. Primero, trabajó como camarera en Andorra, en los Pirineos entre España y Francia, y después, recorrió por tres meses Tailandia, Vietnam e Indonesia y se enamoró de sus culturas. Cuando volvió, sus papás le dieron la sorpresa más linda: instalaron un container en su jardín y su papá, junto con un amigo, lo transformó en el refugio personal donde Anita vive hoy. 

“Para mí, es mágico”, dice ella. Y es que parece salido de un cuento: escondido en medio del bosque, invita a disfrutar sin apuro, con cielos profundos, verde natural que se multiplica y, en pleno invierno, copos de nieve que caen lento para regalar la postal perfecta. “En todas las estaciones es increíble —cuenta Anita—. Pero con nieve es un espectáculo”. Lo esencial, siempre, está: paz, abrigo y una forma simple y feliz de habitar el paisaje y la vida.

El container está emplazado en el jardín de la casa de sus papás. “Me encanta que está camuflado  por la vegetación”, dice Anita.

El container está emplazado en el jardín de la casa de sus papás. “Me encanta que está camuflado por la vegetación”, dice Anita. - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris

Abrirse al bosque 

La casita container se puede abrir o cerrar, según el plan. De día, se abre al bosquecito que explota de plantas, y de noche, se repliega para abrigar. Abierta parece un cuadro vivo que, además, llena los ambientes de luz natural, verde que se anima a entrar y aire que renueva. En el dormitorio, la cama en el centro, cómoda y mullida, se convierte en el spot ideal para leer un libro o mirar series con hamburguesas y helado, como ritual para cerrar el día.

Citas Barcelona es la historia que atrapó a Anita en este último tiempo, por la trama de amor, en ese rincón del mundo que le encanta. Cuando el container se cierra, el cuadro extralarge que pintó su hermana (@maru_stewart) se roba las miradas. A los lados, dos estantes volados hacen de mesitas de luz: “Usamos maderas que encontramos en el lago”, cuenta; al no tener patas, se aprovecha mejor el espacio. Para las paredes, Anita eligió un gris azulado que genera profundidad y contrasta de manera perfecta con el verde que, en este ambiente, se cuela por una larga ventanita apaisada que ama y que le regala paisajes como la primera imagen de cada día.

El living mira al ventanal, que explota de verde. Lo armó con un sillón amplio, una alfombra artesanal (@galponiadeco) y una mesa ratona con libros inspiradores.

El living mira al ventanal, que explota de verde. Lo armó con un sillón amplio, una alfombra artesanal (@galponiadeco) y una mesa ratona con libros inspiradores. - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris

Con sentido

Cama vestida con acolchado verde, manta suave y almohadones blancos y tostados. Para el desayuno, bandeja de mimbre con tacita de cerámica (todo, @gakponiadeco).

Cama vestida con acolchado verde, manta suave y almohadones blancos y tostados. Para el desayuno, bandeja de mimbre con tacita de cerámica (todo, @gakponiadeco). - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris

Muy al estilo patagónico, su papá revistió el baño con madera y usó puertas granero antiguas, como recurso estético y funcional: “No les hicimos ninguna intervención para mantener su esencia”, cuenta Anita, que, al igual que sus papás, es muy fan de las antigüedades.  

“Me gusta vestirme en tiendas de moda circular —cuenta—. Buscar joyitas es otra de mis pasiones”. Su sueño a futuro es abrir el container como showroom de piezas con historia. En la cocina, una heladerita retro marca el ritmo de la deco: “Fue el inicio para imaginarme el espacio —cuenta—. El resto llegó de a poquito”. Anita, además, sumó una barra sobre ruedas que, en los días lindos, lleva al deck exterior, que tiene acceso directo al jardín. “Los findes nos reunimos ahí con mis viejos a charlar, tomar mate y estar al sol. Soy muy familiera”, dice. 

Cuando volvió del Sudeste Asiático, adoptó a Shakira, una perrita que es puro amor. “La tenencia es compartida —se ríe—. Para mi viejo, es como su nieta”. Cuando Anita vuelve del trabajo, Shaki corre hasta el container y le golpea la puerta: “La gorda es un amor —dice—. Es re pegote”. 

Casa container en Villa La Angostura: un refugio íntimo de una fotógrafa que ama la naturaleza

Casa container en Villa La Angostura: un refugio íntimo de una fotógrafa que ama la naturaleza - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris

madera y minimalismo son las claves del baño, que se completa con un espejo xl que agranda el espacio, fotos familiares y una bacha artesanal de cerámica.

madera y minimalismo son las claves del baño, que se completa con un espejo xl que agranda el espacio, fotos familiares y una bacha artesanal de cerámica. - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris

En el sector de la barra, velita que suma calidez y aroma (@galponiadeco), foto enmarcada de su hermana y su sobrina y, colgando de la silla, cartera hecha en la Patagonia (@atelier.fda).

En el sector de la barra, velita que suma calidez y aroma (@galponiadeco), foto enmarcada de su hermana y su sobrina y, colgando de la silla, cartera hecha en la Patagonia (@atelier.fda). - Créditos: Gentileza Ana Stewart Harris

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