En una loma privilegiada de La Cumbre, Córdoba, una casa se integra al paisaje serrano sin buscar competir con él. La construcción combina materiales tradicionales, recursos contemporáneos y decisiones pensadas para reducir su impacto ambiental. El resultado es un refugio cálido, luminoso y conectado con el entorno.
El proyecto fue desarrollado por EcoSuyana, un estudio que trabaja con bioconstrucción, generación de empleo local y una mirada puesta en la equidad de género dentro de la obra. La casa resume buena parte de esa filosofía: se construyó con adobe y piedra natural, materiales que permiten que la vivienda dialogue con los colores y las texturas de las sierras.
Una casa que se mimetiza con el paisaje

Desde afuera, la elección de materiales es clave. Los muros de adobe se combinan con revestimientos de piedra natural y una terminación exterior realizada con ferrites naturales, derivados de óxidos, que aportan una paleta de tonos cálidos y terrosos.
La idea no es ocultar la construcción, sino hacer que forme parte del paisaje. Los colores de la casa retoman los tonos de la tierra y de la vegetación serrana, mientras que las texturas naturales evitan que la arquitectura resulte estridente.
Un patio interior como corazón de la casa

Uno de los grandes aciertos del proyecto aparece apenas se cruza la puerta de entrada. La abertura fue realizada a medida en pinotea recuperada de Nottinger y conduce directamente a un patio interior.
El espacio funciona como un verdadero corazón verde. Los grandes ventanales permiten que la luz natural ingrese durante buena parte del día y conectan los ambientes interiores con este pequeño jardín.
Hay canteros diseñados a medida, una fuente artesanal y un piso de ladrillos colocados en espiga. La combinación genera un ambiente sereno, donde los materiales tienen tanto protagonismo como la vegetación.
Madera reciclada y contrastes contemporáneos

En el interior, la propuesta mantiene el diálogo entre lo tradicional y lo actual. Los pisos de cerámico blanco conviven con sectores de pinotea reciclada, mientras que las aberturas de PVC negro mate de Urbatek suman una estética contemporánea.
Los marcos de petiribí y las carpinterías de hierro con vidrio repartido completan el juego de materiales. La mezcla funciona porque no busca uniformidad: madera, hierro, vidrio, cerámicos y piedra aparecen en distintas situaciones y aportan textura a los ambientes.
Baños con piedra y una cocina pensada para compartir

En los baños, la piedra Bali lleva el protagonismo y se combina con grifería Peirano de alta gama. La elección vuelve a poner en primer plano los materiales naturales y sus diferentes texturas.
La cocina, en cambio, está pensada como uno de los espacios centrales de la vida cotidiana. La mesada de mármol Purastone se combina con un equipamiento funcional y una distribución que acompaña tanto el uso diario como los encuentros.
Una casa preparada para el clima serrano

La sustentabilidad también aparece en soluciones que muchas veces quedan ocultas. El techo cuenta con aislación de lana de vidrio Saint-Gobain, un recurso que ayuda a mejorar el comportamiento térmico de la vivienda.
Para el agua caliente se utiliza un termotanque solar, que aprovecha la energía del sol y reduce el consumo de fuentes convencionales.
En una casa ubicada en las sierras, estas decisiones no son un detalle: forman parte de una manera de pensar la vivienda de acuerdo con su clima y su entorno.
La galería que extiende la casa hacia afuera

Hacia el norte, una galería generosa amplía los espacios de uso y permite disfrutar del exterior durante distintas épocas del año. Es también el lugar elegido para uno de los rituales más argentinos: el asado.
Un asador argentino XL completa la escena y convierte la galería en un espacio pensado para encuentros, comidas largas y sobremesas.

De la ingeniería a la bioconstrucción
Detrás de EcoSuyana está Noa Schlesinger, una ingeniera que llegó a la Argentina en 2012 después de vivir y estudiar en Francia. Su historia personal ayuda a entender el camino que la llevó hasta la construcción sustentable.
Después de trabajar para una multinacional vinculada al tratamiento de aguas, Noa comenzó a cuestionar el rumbo profesional que había elegido. Junto a su marido, Cristian, llegó a Los Cocos, en Córdoba, y allí descubrió una forma de vida más cercana a la naturaleza.
En 2015 comenzaron a desarrollar EcoSuyana con una idea concreta: construir una vivienda ecológica y económica que pudiera funcionar como modelo para futuras construcciones sustentables.

Con el tiempo, ese primer proyecto se transformó en una forma de trabajo. La empresa avanzó en la bioconstrucción y el saneamiento de aguas y llegó a desarrollar distintas viviendas en la zona.
La casa de La Cumbre es parte de esa búsqueda: una arquitectura que no entiende la sustentabilidad como una tendencia decorativa, sino como una forma de construir y habitar.
Adobe, piedra, madera recuperada, energía solar, aislación térmica y una relación permanente con el paisaje forman parte de una misma idea. Una casa que se adapta a su entorno y que demuestra que el diseño contemporáneo también puede construirse desde materiales nobles, técnicas locales y una mirada más consciente.
Otras fotos de esta casa sustentable en las sierras de Córdoba





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