Cada vez más, los lavaderos dejan de ser espacios aislados y relegados para convertirse en parte del corazón de la casa: la cocina.
Esta tendencia, que crece tanto en departamentos como en casas, responde a una necesidad funcional —optimizar metros cuadrados— pero también a una búsqueda estética.
La arquitectura y el diseño de interiores proponen soluciones creativas para que el lavarropas, la bacha y los productos de limpieza convivan con elegancia junto a hornallas, alacenas y vajilla. La clave está en unificar materiales, colores y estilos, y en pensar el lavadero como una extensión natural de la cocina.
Te mostramos 6 ejemplos reales que nos comparte LIVING para que veas cómo lo logran con personalidad.
1. Armonía condensada
En este departamento de un solo ambiente, las arquitectas Laura Kalmus y Samantha Kuperschmit (Kuperdesign) apostaron por una paleta uniforme y muebles livianos visualmente.
El lavadero se integró con el mismo tono alegre y sereno que recorre todo el espacio, logrando que los artefactos no se perciban como bloques pesados. El acero de los herrajes suma modernidad y continuidad.
“En todo momento pensamos en cómo marcar la verticalidad. De lo contrario, la impresión hubiera sido de módulos ‘petisos’”, dice Laura Kalmus.

2. Perfectamente unificados
La arquitecta Cecilia Fidanza transformó una cocina-pasillo con lavadero y dependencia en un único ambiente integrado. Al tirar los muros divisores, ganó amplitud y continuidad visual.
Los muebles, hechos a medida, comparten estética y calidad con el resto de la cocina, en tonos neutros que suman sofisticación.

3. Con toque azulado
En Experiencia Living 2025, la diseñadora Gaby Orlando se animó a un azul intenso para destacar el lavadero dentro de su cocina.
Los muebles en melamina y los cerámicos decorativos suman carácter sin perder funcionalidad. La bacha grande y los canastos organizadores completan un rincón práctico y con estilo.

4. Alineado
La arquitecta Verónica del Olmo, junto a Abstracto Interiorismo, diseñó una cocina integrada en forma de triángulo, donde el lavadero se ubica contra una de las paredes.
El negro mate y los mármoles le dan protagonismo visual, y la decisión de dejar a la vista la zona de lavado refuerza la estética audaz del conjunto.

5. Junto al living
En este otro proyecto, Gaby Orlando eligió alacenas en distintos tonos para acompañar el color oscuro de paredes y techo.
El lavadero se mimetiza con el resto del mobiliario, y la caldera queda oculta sobre el lavarropas. El piso de madera clara aporta equilibrio y calidez.

6. En forma de L

Las socias de Romano Cal Arquitectura enfrentaron el desafío de ampliar una cocina en L que incluía un pequeño baño de servicio y un lavadero con ventana al pulmón.
Al eliminar las paredes divisorias, lograron un espacio abierto y funcional.
El lavadero se integró con muebles en rosa laqueado y melamina símil madera, en sintonía con el resto de la cocina.

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